34ª y última de San Isidro en Madrid. El milagro de Aguado acabó en cornada y El Fandi nos regaló dos primeros tercios de antología

Que me perdonen El Fandi y López Simón por no hacerles responsables del llenazo únicamente debido a la presencia de Pablo Aguado quien en las todavía pocas corridas que lleva sumadas tras su portentosa tarde de Sevilla y la no menos encomiable en su primera tarde en esta feria, además de la de Nimes, se ha convertido en la gran estrella del toreo contemporáneo. Y ¿por qué?, se preguntan los que todavía no le han visto. Pues porque torea como si fuera un ángel de los que rodean a Dios en el Cielo. Tal milagro explica que, incluso en esta casi siempre ruidosa plaza de las Ventas, se paren hasta los pájaros y nadie, oigan, nadie osa ensuciar los silencios más silenciosos de cuantos hayamos gozado en nuestra vida de aficionados.

Una vez más aconteció este milagro y ojalá que dure mucho tiempo. Porque de este superclase no creo que hayan existido algunos más. Pero como estamos en la era que estamos, la verdad es que Aguado se ha quedado solo en medio de las grandes figuras que actualmente llenan la última historia del toreo.

A lo largo de mi vida, cada vez que han ido apareciendo los muy pocos que están tocados por la varita mágica, me he dicho a mi mismo: no creo que aparezca alguien mejor porque es imposible. Y nunca llevo razón. Siempre y por maravillosa fortuna, nace alguien que ni podríamos imaginar que sobrepasara al anterior. Los progresos del toreo a lo largo de su historia han ido eclipsando a los anteriores y así sucesivamente. ¿Cuantas veces hemos dicho “no se puede torear mejor”? Pues siempre aparece alguien que supera lo insuperable. Y este es el principal alimento que asegura el infinito de este arte mayor entre todos los mayores de cuantos venimos disfrutando. Y que nadie ose contradecirme porque temprano o tarde acabará en el mayor de los ridículos.

La ayer debutante ganadería de Santi Domecq en Madrid no digo que fue extraordinaria, pero si que fue estupenda. Con la de Sevilla de hace días y esta de ayer, ya están don Santiago Domecq y sus hijos colocados entre las mejores que sostienen este arte del toreo inmarcesible.

Pero oiga, oigo decir, ¿qué es lo que nos ha traído Pablo Aguad0?. Pues que los sueños toreros más ideales se han hecho bendita realidad. Y tal portento, es lo que más asegura el futuro de esta Fiesta a la que algunos venían augurando su pronta desaparición. Todo lo contrario, lo que anuncian es su eterna vivencia.

La gran actuación de Aguado frente al tercer toro, desde sus aladas verónicas del recibo, pasando por su quite y llegando a la faena de muleta, fue una constatación más de lo que digo. Su serena naturalidad, lo sencillamente difícil que parece torear así y, sin embargo, en sus quehaceres muleteros,  esa misma sencillez acoge una creatividad tan fina que parece de otros mundos, hasta de mundos celestiales. Ora con la derecha, ora con la izquierda, ora en muletazos cambiados, ora en  contrarios… los encadena con tanta sutilidad que parecen soñados. La aparentemente imposible realidad la hace cobrar vida. Y nos frotamos los ojos, ya húmedos por tamaña emoción, para cerciorarnos de que no estamos soñando.

Pero en el toreo y esa es su mayor grandeza, todo acontece en la presencia del riesgo. Y mucho más en la suerte suprema que por algo así se llama. Ayer entró a matar Pablo con tanta entrega que salió cogido del trance supremo que, a luego lo supimos, le había supuesto una grave cornada aunque solamente perceptible por la mancha de su sangre poquito a poco desparramada por su también roja taleguilla. Hasta que, una vez muerto y arrastrado el toro, Pablo recibió cortésmente la gran y emocionada ovación de los espectadores y así, entre palmas deseosas de que no hubiera cornada, el torero milagroso pasó por su propio pie a la enfermería.

Las banderillas de la Feria

Hasta que, nada más aparecer en el ruedo este último toro de la feria, comprobamos que Pablo no había abandonado la enfermería para hacerse cargo del compromiso y que sería El Fandi quien se hizo presente. Y más que presente porque, con este imponente animal, bravo donde los halla habido, protagonizó un primer tercio de su exclusiva creatividad con sus mejores y muy variadas suertes antes y durante la intervención a caballo del grandioso varilarguero, Manuel Jesús Bernal, en tres encuentros, fallido el primero y sencillamente magistrales el segundo y el tercero, como muy pocas veces hallamos visto. Y, de inmediato, el que quizá fue el mejor o uno de los mejores tercios banderilleros en cuatro pares más que sensacionales del granadino con la plaza en pie y boca abajo. Algunos imbéciles, los de siempre, protestaron el cuarto par sin saber que cuando un matador banderillea en solitario puede hacer lo que le venga en gana. Poner uno,  dos, tres, cuatro y todos los que quiera. A ver si os enteráis, pandilla de paletos.

Luego, este sexto toro no fue en el último tercio como lo había sido en los dos primeros por llegar prácticamente agotado en la muleta. Pero ahí habían quedado esos momentos con carácter de irrepetibles.

Quede constancia también de los momentos más brilllantes en la primera faena de El Fandi, como cuando, en los medios, ligó de rodillas en redondo cinco muletazos tan consecutivos que parecieron uno solo.

Todo lo demás, incluidas las intervenciones de López Simón, pasaron sin dejar huella ni recuerdo. Si a caso, algunas intervenciones con el capote y en contados muletazos.

Fue, en definitiva, una tarde en parte histórica y en parte fallida.

 

Madrid. Plaza de Las Ventas. Domies ngo 16 de junio de 2019. Trigésimo cuarta de feria (de La Prensa). Tarde nubes y sol, viento en calma y con lleno de no hay billetes.

Seis toros de Santiago Domecq, muy bien y armoniosamente presentados en espectacular variedad de pelaje. Colorao chorreado en verdugo el que abrió plaza, alto de agujas, metió la cara a media altura en el recibo, muy suelto, bravo en el primer puyazo, de defendió en el segundo, galopó en banderillas y desclasadamente brioso además de encastado  en la muleta, mejor por el lado izquierdo. Negro salpicado caribello el segundo, realmente hermoso, manos por delante en el recibo sin dejar que se cuajen limpios los lances, impetuoso y con fijeza en el primer puyazo aunque saliendo muy suelto, y lo mismo en el segundo aliviándole el castigo y de nuevo suelto, se dolió en banderillas, distraído y como antes muy suelto en la faena de muleta hasta romper para bien, humillando, muy repetidor y encastado por el lado derecho hasta empezar a rajarse y menos grato por el izquierdo. Negro listón y muy bajo el tercero que salió distraído, manos por delante y, de seguido, galopando, al relance el primer puyazo, superior en el quite,  acostado en el segundo puyazo, galopó en banderillas y mejor de lo que fue en las manos quien tuvo delante hasta ir apagándose. Sardo el imponente cuarto, manos por delante en el recibo, relance y defendiéndose en el primer puyazo,  gazapón después, apenas señalado el segundo puyazo, franco en banderillas y lo mismo en la muleta solo que le costó humillar hasta ir viniéndose abajo. Buena estocada, gran ovación. Castaño el quinto, basto, alto y muy astifino, franco en el recibo, acostado en el primer puyazo, pierde las manos, se defiende en el segundo puyazo, muy suelto después y con franca movilidad en la muleta aunque viniéndose abajo y defendiéndose por el lado izquierdo. Y Chorreado en verdugo el sexto, noble en el recibo y en el quite, alegre y bravo derribando en el primer puyazo, desde muy lejos se arrancó alegre y bravo en el segundo puyazo, tardo antes de galopar en banderillas en un memorable tercio y noble en la muleta aunque duró poco por lo mucho que sangró antes.     

El Fandi (berenjena y oro): Estoconazo trasero, ovación al toro y muy cicatero silencio para el torero.  Buena estocada, ovación. Tuvo que lidiar y matar al sexto por la cornada de Pablo Aguado, de dos pinchazos y estocada baja, gran ovación con estúpidas protestas de los reventadores tras otra ovación al toro en su arrastre. 

López Simón (almirante y oro): Metisaca y entera trasera y caída, aviso,  ovación para el toro y palmas para el torero. Pinchazo hondo que escupe y estocada entera trasera, palmas. 

Pablo Aguado (granate y oro): Pinchazo saliendo empitonado y herido al parecer por lo manchada de sangre la taleguilla, volviendo a la cara del toro para enterrar una gran estocada en lo alto y cuatro  descabellos, dos avisos y gran ovación mientras pasó por su pie a la enfermería y ovación para el toro.

Parte facultativo de Pablo Aguado

Herida por asta de toro en 1/3 superior cara anterior muslo del muslo derecho con dos trayectorias, una hacia arriba y hacia fuera de 15 cm y otra hacia atrás de 10cm que lesiona músculos sartorio, recto anterior y crural. Erosión en región frontal. Es intervenido bajo anestesia general en la enfermería de la plaza de toros.

Pronóstico: Grave, que le impide continuar la lidia.

Fdo: Máximo García Leirado

A caballo, destacó Manuel Jesus Bernal en una fabulosa intervención picando al sexto toro. Nada parecido hacía mucho tiempo que no habíamos visto. Mencionemos también a Ángel Rivas y a Alventus. Y/o en la brega y en palos, Vicente Osuna, Jesús Arruga, Ángel Gómez y Yelco Álvarez. 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Pedro Abad Schuster Pedro Abad Schuster dice:

    Nos lo cuenta el maestro: “La gran estrella del toreo contemporáneo: Pablo Aguado”. Gracias señor por estas invalorables crónicas, escritas desde una óptica única por tan intachable trayectoria en el periodismo taurino.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Infinitas gracias, Pedro

  3. Aficionao dice:

    En esta feria de San Isidro ha estado especialmente brillante en sus crónicas. Enhorabuena por ello. Esperamos para los próximos días algún resumen o reflexión sobre el San Isidro de 2019?

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