1ª de Hogueras en Alicante. Gran disposición, preciosa variedad y a hombros Ginés Marín

Vista por televisión, aunque se ve de otra manera porque además de verla hay que oírla en excesiva abundancia sin más remedio que apagar el sonido – nunca lo hice ni lo haré, que conste, porque hay que ver lo muchísimo que se aprende -, esta primera tarde de Hogueras resultó muy entretenida aunque, después del atracón de Madrid, hemos de hacernos a la idea de que las corridas de provincias – no todas, claro – apenas tienen algo que ver con los dramas venteños aunque, claro está aunque apenas se note, se pasa menos miedo. Con esto no quiero decir que no halla riesgo porque siempre lo hay aunque se note menos. Pero el caso es que los toreros también lo notan menos y de ahí la abundantísima sucesión de lances y, sobre todo, de muletazos que, en mi modesta opinión, con la mitad bastaba. Y es que los toreros no se cansan de estar delante, al lado o detrás de las caras de los toros. Defecto que a mi me cansa mucho aunque supongo que no les pasa lo mismo a los que están en la plaza. Pero en fin, allá cada cual con su cuadacala…

El vario comportamiento de los toros de El Parralejo, repartió desigualmente la suerte y, en función de ello, los tres alternantes también obraron de distintas maneras. López Simón se llevó el mejor lote. El medio, Ginés Marín. Y el peor con mucho, David de Miranda quien, además, tuvo la negra con un sexto absolutamente desentendido de cuanto el onubense le quiso hacer hasta hartarse de descabellar, claro que sin la obligada prudencia de sacar la espada antes del desastre que le condujo a escuchar los tres avisos y a que el animal se fuera vivito y coleando a los corrales. Este desgraciadísimo asunto, terminó con una ovación de ánimo al torero, cuestión que honró a los alicantinos y de qué manera…

Pero ya que estamos escribiendo sobre lo que hizo el tercer espada, hay que reconocerle para bien que, frente al tercer toro, toreó muy bien a la verónica y, sobre todo al natural con envidiables quietud y sitio en el último tramo de su excesiva labor muletera. Podría haberse ganado una oreja sin hibiera acertado en el primer intento con la espada.

David de Miranda actuó sustituyendo nada menos que a Pablo Aguado, lo que nos hizo pensar en cuanto y en cómo hubiera hecho el privilegiado espada sevillano – máxima expectación del presente momento – todavía convaleciente de su cornada en Madrid.

Y ya que hablamos de sustituciones, hacerlo también sobre lo que hizo Ginés Marín supliendo al también convaleciente Román. Pues el caso fue que Marín fue quien mejor estuvo ayer con notoria diferencia en una abundante y muy variada exhibición con su especial capote y con una no menos variada y también especial con la muleta, logrando una oreja de cada uno de sus oponentes, lo que le llevó a salir a hombros de la plaza al final del festejo.

Pero ya que estamos con Ginés, abundemos en reconocer que está tan bien o incluso mejor que estuvo en aquellos sus más que ilusionantes principios en los que se nos encendieron las pajarillas, tal cual ayer en las Hogueras de San Juan. También cuanto hizo Marín fue otra hoguera más que, lejos de desparecer bajo las llamas, se alzó tanto como si se hubiera llevado el premio en lid y poder pasar al museo que las guarda y exhibe. Oigan, pues gloria de Gines en las alturas….

López Simón también tocó pelo tras matar de una contundente estocada contraria al cuarto toro, uno de los mejores del envío, después de hacer de todo y, en su mayor parte, bien con la muleta. Pero he de señalarle algo que suele hacer en casi todas sus actuaciones y que no nos parece adecuado cuando se descalza de sus zapatillas ya avanzadas sus faenas y las deja sobre la arena… Horrible gesto, de pésimo gusto, que cada vez que alguien lo hace me obliga a volver mi asqueada cara. Esto de torear descalzo lo hizo muchas veces nada menos que don Antonio Ordóñez Araujo, solo que el grandioso rondeño, siempre que lo hizo y lo hizo muchas veces, fue antes de iniciar sus faenas. Parece que le estoy viendo cómo lo hacía apoyándose en la barrera y cómo se mojaba los pies y hasta las pantorrillas antes de empezar a torear. Si López Simón lo hubiera podido ver, pienso que intentaría hacerlo como el maestro de maestros. Pues eso, para mi todavía desconocido amigo en persona. A ver si hablamos alguna vez y le hablo del tema en la espera de que me haga caso…

Plaza de toros de Alicante. Viernes, viernes, 21 de junio de 2019. Primera de feria. Tarde calurosa con dos escasos tercios de entrada.

Seis toros de El Parralejo (procedencia Jandilla-Fuente Ymbro), bien presentados en el tipo de su encaste para plazas de segunda categoría. El que abrió plaza, negro y bonito en terciado y justito de cara, muy débil de salida y noble con los defectos inherentes a la falta de fuerza, manos por delante, acostado en un leve puyazo rectificado, se dolió en banderillas y con gran clase en la muleta aunque blandísimo con varias caídas durante la faena. También negro el segundo, de medio trapío, franco aunque algo brusco en el recibo, apenas dañado en el puyazo, justito de fuerza, pronto en banderillas y alegremente noble en la muleta sobre todo por el lado izquierdo y  pese a defenderse por arriba al final de los pases. Negro el tercero, más alto, brioso en su salida, noble en el recibo, cumplidor en el puyazo, esperó mucho en banderillas, tardo aunque franco en la muleta defendiéndose un poco al final de los viajes por el derecho y con clase por el izquierdo. El Castaño cuarto con más cuajo que sus hermanos, incómodamente codicioso de salida, cumplió sin más en el puyazo, pronto en palos y noble, sobre todo por el lado derecho en la muleta. Negro listón y bajo el quinto,  remató en tablas, suelto después, las manos por delante y noble en el saludo, flaqueó de manos, acostado en un breve puyazo, franco en quites y briosamente  noble aunque sin clase alguna en la muleta. Negro el sexto, el más voluminoso del envío, de seguido muy bravo en un gran puyazo y, por su cuenta, dos más sin castigo, muy pronto en el quite y en banderillas, mas también pronto aunque desentendido, blando y  como rajado en la muleta.

López Simón (perla y oro): Estocada tendida trasera y descabello, palmas. Estocada contraria, oreja tras ovación al toro en el arrastre. 

En sustitución de Román, Gines Marín (turmalina y oro): Gran estocada, oreja y ovación al toro en su arrastre. Estoconazo trasero, aviso y oreja. Salió a hombros.

En sustitución de Pablo Aguado, David de Miranda (esmeralda y oro): Pinchazo y estocada caída, palmas. Estocada baja que hizo guardia, pinchazo, estocada corta y varios descabellos sin sacar la espada, tres avisos y toro al corral.

Destacó a caballo sobremanera Rafaél Carbonell picando al sexto toro. Y/o en la brega y en banderillas,  Jesús Arruga, Vicente Osuna, Fini, Manuel Izquierdo, Antonio Manuel Punta y Jaime Padilla.  

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Miguelín Corrochano dice:

    ¿Es cosa mía, o la muleta de López Simón es más grande que la bandera de la plaza de Colón?

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