Difieren las opiniones en torno a la por tantos considerada apoteosis de José Tomás en Granada

José Tomás, firme por estatuarios

Apoteosis confirmada de José Tomás en Granada

El diestro de Galapagar corta seis orejas y rabo y abre la puerta grande en una tarde de enorme expectación

Crónica de una apoteosis anunciada. Con toros bravos, muy bien escogidos, la personalidad y la quietud de José Tomás entusiasman al público, entregado desde el comienzo. Sorprende verlo tan puesto, después de un año sin torear. Sólo al matar se ha advertido su inactividad. No se trataba, desde luego, de una corrida al uso, sino de algo que se presenta como un acontecimiento único, excepcional: la vuelta a los ruedos de José Tomás, un año después de haber actuado en Algeciras. Es decir, algo que nadie quiere perderse. Tal como estaba todo planteado, ¿podía alguien imaginar que el diestro no saliera a hombros? ¡Imposible! Pero el torero ha respondido a las expectativas de sus apasionados. Llegó la esperada apoteosis, la que todos querían: seis orejas y un rabo y puerta grande para José Tomás. Todos felices.

Algunos puntos previos. No me gusta un cartel que no sé cómo calificar, en el que alternan un matador, «en solitario», se dice, y un rejoneador. ¿Qué clase de competencia puede ser ésa? Consecuencia de todo esto: el caballero y el torero a pie lidian toros de distintas ganaderías, elegidos, obviamente, por sus mentores. No me gusta que se suprima un rito básico de la corrida de toros, el sorteo de las reses, que ofrece igualdad de oportunidades a todos los diestros. Y algo igualmente evidente: con todos los respetos para plazas como Algeciras y Granada, una figura de primera categoría lo demuestra toreando en las Ferias de Madrid, Sevilla y Bilbao, las reses que allí se lidian, compitiendo con las otras figuras. Son mandamientos básicos de la Tauromaquia, que ningún «modernismo» debe eliminar.

A partir de ahí, relatemos lo que ha sucedido en Granada, esta tarde. Por supuesto, lleno de «No hay billetes», reventa, apreturas en los tendidos, expectación, recibimiento apoteósico al diestro: muy espigado, vestido de azul y oro, muy serio, con el mechón blanco y las huellas de la edad en el rostro. A Sergio Galán le toca el complicado papel de un aperitivo, que la gente está deseando sea breve.

Brinda a José Tomás el primero, de Pallarés, que galopa y le permite lucirse. Aplauden sus alardes ecuestres y mata de un rejonazo. Después de dos faenas de Tomás, se esfuerza por atraer la atención del público, arriesgando, al clavar muy en corto y en el par a dos manos pero falla, al matar.

En el tercero, «Fogoso», de Garcigrande, lancea muy lento; apenas lo pican; se lo ciñe en las gaoneras. El toro aprieta en banderillas a Sergio Aguilar. Traza buenos naturales, con algún enganchón. Un cambio de mano que desemboca en un circular desata la locura. La estocada queda baja, todavía suelta el toro un derrote que le alcanza un poco: dos orejas.
El quinto, «Bellito», de El Pilar, se crece en varas: dibuja chicuelinas muy lentas. Saluda Miguel Martín. Después de buenos doblones, lo imanta en la muleta pero el toro queda a medias. Mata caído y trasero.
Al sexto, de Cuvillo, lo recibe con delantales, no siempre limpios, que levantan un clamor, aunque acaban con desarme. Se echa el capote a la espalda en el impávido quite. Brinda al público (igual que el primero). Cita al natural de lejos y aguanta, con riesgo y emoción. Se apaga pronto el toro pero todavía le saca muletazos pausados. Sigue toreando totalmente a gusto, para él mismo (feliz, por comprobar lo bien que ha estado) y para un público totalmente entregado. Coge la espada en el momento justo, mata arriba y corta las orejas y el rabo: el broche de oro de una gran tarde.

Resumen final: se confirma la anunciada apoteosis. ¿Animará este éxito a José Tomás para que acceda a torear en otras plazas? «Todo es posible en Granada», se llamaba una deliciosa película de Sáenz de Heredia, con Merle Oberon y Paco Rabal. Ya han pasado la Feria de Abril y la de San Isidro pero todavía no se han anunciado los carteles de las Corridas Generales de Bilbao, ni de la Feria de Otoño madrileña, ni del 12 de octubre, en Sevilla. No parece justo privar a las aficiones más entendidas de España del arte de uno de los grandes toreros actuales. Recuerdo la frase de Gerardo Diego, cuando ejerció la crítica taurina: «Soñemos, alma, soñemos». Pero, en este caso, con pocas esperanzas de que el sueño se haga realidad.

Romance torero

Un vecino me pasa un romance, no «gitano» sino torero: «Quién hubiera tal ventura, la víspera de San Juan, como José Tomás tuvo en su querida “Graná”. La expectación era enorme, con la Plaza a reventar. Sólo toreaba con él ese jinete Galán: yo no sé cómo se llama un cartel tan peculiar. Como era el único diestro, no tuvo que sortear cuatro toros colorados con nobleza y calidad: si «Fumador» era bueno, «Fogoso» no iba detrás; a medias queda «Bellito»«Novelero» es buen final. Ha cortado seis orejas y un rabo, es natural, y abierto la puerta grande, ¿alguien lo podía dudar? Sigue arrebatando al público su gran personalidad. Todos quedaron contentos: los hoteles, la ciudad, el empresario, sin duda, y también José Tomás. Si todo ha ido tan bien, ¿por qué no repetirá? Madrid, Sevilla y Bilbao le están esperando ya». Y yo, muy de acuerdo, firmo debajo.

MONUMENTAL DE FRASCUELO. Sábado, 22 de junio de 2019. Tercera corrida. Lleno de «No hay billetes». Toros de la ganadería de Pallarés, 

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Apoteosis desbocada de José Tomás: la última estación de los sentidos

La gran tarde de toros del fenómeno de Galapagar, con la plaza de Granada entregada incondicionalmente, acaba con seis orejas y rabo entre momentos de inmensa belleza pero sin la faena pluscuamperfecta.

Lo de José Tomás hasta que sucede es un cúmulo de fenómenos poltergeist: gentes de otros mundos y dimensiones regresan al planeta taurómaco. La última vez fueron avistados en Algeciras hace un año menos una semana. Y medios de comunicación que incomunican habitualmente noticias de la fiesta cuelan sus cámaras y anuncian por la pantalla que ya están aquí. Luego, desaparecen hasta la próxima. Que sabe Dios cuándo será. Bajo las bóvedas nervudas de la Catedral de Granada bisbiseaban partidarios los milagros del mesías: «José Tomás nos culturiza». Como buenos salvajes.

Y nos enriquece, según todos los estudios sobre su impacto económico en las provincias que gozan de su privilegio. Seres profanos y materialistas suelen interesarse por cuánto gana JT o, exactamente, cuánto le paga, por ejemplo, José María Garzón en su Corpus. Y a lo mejor habría que darle la vuelta a la pregunta.

A sus enemigos les pone su política de estrategia de marketing invertida y sus breves estrategias taurinas. Esta misma y enésima reaparición con un rejoneador es una lectura con su peso de razón. Que el tomismo militante voltea inmediatamente: «Mata cuatro toros, dos corridas en una». Y en verdad a la fe ciega se entregaron a tumba abierta desde que los clarines temblaron.

Cuando apareció en el ruedo de la atestada y revolucionada Monumental de Frascuelo empezó de verdad lo de José Tomás, el suceso en sí mismo. Granada desató una ovación según pisó el ruedo. Un tendido andaba girado hacia el palco de autoridades anunciando la falsa presencia del Rey Juan Carlos I. «El Rey, el Rey», decían. Una voz cortó por lo sano: «¡El Rey está en el ruedo, señores!» Cayetana Álvarez de Toledo y Arcadi Espada observaban cada detalle. José Tomás saludó solemne y desmonterado, muy delgado. Sus angulosos pómulos proyectan una sombra que se extiende como una barba incipiente. Belmonte se afeitaba dos veces los días de toros. La nube canosa de su flequillo crece de año en año. Siguió la lidia de Sergio Galán a veces pendiente y a veces ajeno. Igual le pasaba a la plaza. Que le agradeció la voluntad del caballero. Como JT su brindis de agradecimiento.

Ardía de pulsaciones la Monumental cuando saltó el primer toro de Núñez del Cuvillo, el hierro elegido para abrir y cerrar. Había un deseo incontenido de gritar oles, y en ocasiones no cuadraba con puntualidad. Las verónicas más acompasadas brotaron por el izquierdo, pero el coro cantaba con idéntica intensidad los lances por el derecho. La media tuvo cadencia y borró una chicuelina extemporánea y previa. Una broma para la lentitud con la que meció en su capote dormido al garcigrande siguiente. El tiempo detenido como los relojes de Curro del Corpus del 73. Pero antes de pasar capítulo ya le habían entregado las orejas del redondo cuvillo de amable expresión. Así como de calentamiento. Un tanto excesiva la respuesta. ¿Qué dejarían para la sublimación?

La obertura de faena por imperturbables estatuarios de mirada clavada en el suelo incendió La Alhambra. El chispazo del zurdazo del desprecio cayó en un lago de gasolina; el desarme no contó. Al bravete toro de El Grullo le presentó pronto la zurda; los naturales surgieron muy ceñidos, algo volanderos, no reducidos. La templanza y el gobierno de su diestra exigió de verdad y por abajo todo el fondo encastado. Y ralentizó con gravedad la embestida. Que en su final tendía a perderse un segundo. Esa milésima. La voracidad del fenómeno fan le entregó el palco.

Y entonces saltó el toro de Garcigrande, amexicanado por fuera y por dentro. Y levantó José Tomás monumentos a los antiguos dioses de la verónica. Tan lento como embestía Fogoso. El quite por embraguetadas y asfixiantes gaoneras superó también con creces al del anterior por delantales, casi navarras, y tafalleras. José Tomás en estado puro ahora. Pero el toro empezó a alocarse en banderillas. Sergio Aguilar frenó en el momento preciso para evitar el cambiazo del viaje y evitar el atropello. Por el lado derecho se había agriado. O parecía. Volvió a meterse por dentro en las bellas trincheras de apertura. Así que el dios de piedra de Galapagar le dio su izquierda de venas abiertas: el manantial del toreo fluyó en naturales para la eternidad. La última estación de los sentidos. Le aguantó JT el pulso en un parón por la mano infiel. Y lo ganó. La faena adquirió cierto desorden en nuevos naturales a cámara lenta, cosidos de dos en dos. Hilvanados más que ligados: para ligar hay que soltar la embestida. Bramaba la marabunta erizada y desenfrenada: un bajonazo celebrado como gran estocada no sirvió de tope. Otras dos orejas ya sumaban cuatro. Decíamos ayer: cualquier día lo llevan a hombros del hotel a la plaza.

El tiempo de la merienda y Galán sirvió para meditar: faltaba aún la faena compactada, superlativa, esférica. La notable obra del caballero con un lindo cubero berrendo se perdió entre pinchazos.

Un tacazo de bonito se hacía el quinto. Respondía a su nombre: Bellito. Suelto en los primeros tercios, anunció lo que iba a ser en el quite de apretadas chicuelinas de José Tomás: de los vuelos no salía. El prólogo de faena, bajo y genuflexo, desprendió el sabor de los viejos principios. Haciendo al toro que nunca se terminó de hacer. Ya recuperada la verticalidad, que en JT tiene alzada de ciprés, la embestida arrancaba en seco, sin ritmo ni tranco. Obediente pero no generosa. No despegó la obra. Que trataba la brusquedad con suavidad. El traserísimo estoconazo la acabó de enterrar. Una ovación de consolación como respiro.

No podía fallar el broche de Novelero, cuvillo de gloriosa reata e infalibles hechuras, colocado como último para la traca final. Que prendió con el saludo por delantales hasta la misma boca de riego. Tan apretados que saltaban chispas. La febril cadena desembocó en un manicomio a una mano, por brionesas. La locura subió sus decibelios en un quite de luminosos medios faroles y perfectas caleserinas; la larga cordobesa tuvo una vuelo exacto y alado. Una vez más la izquierda tomista cinceló esculturas embrocadísimas y perezosas. Un recreo de toreo a puro pulso. La excelencia de Novelero acusó desgaste en su fondo, que no en sus calidades. JT las mimó, meció y espació. Por naturales en su derecha. Para levantar la temperatura de la calidez, el fenómeno de Galapagar volvió a los estatuarios. Como un bis reclamado y aclamado que no falla en sus conciertos. Y así fue. La pieza y un espadazo pasado lanzaron la historia al éxtasis y más allá: dos orejas y rabo para no rebajar de grados la exageración. La faena pluscuamperfecta quedó pendiente; bastaron los momentos de inmensa belleza.

A José Tomás lo secuestraron a hombros entre gritos de «¡torero, torero, torero!». La procesión partió de la última estación de los sentidos que fue la tarde. Sin rumbo ni destino.

VARIAS GANADERÍAS

Monumental de Frascuelo. Sábado, 22 de junio de 2019. Tercera de feria. Lleno de «no hay billetes». Toros para rejones de Pallarés Benítez Cubero (1º y 4º) y cuatro para lidia a pie -de correcta y buena presentación- de Núñez del Cuvillo (bravo el 2º y de gran calidad pero a menos el 6º); Garcigrande (de buen pitón izquierdo pero informal el 3º) y El Pilar (sin ritmo ni generosidad en su obediencia humillada el 5º).

Sergio Galán. rejón bajo (saludos). En el cuarto, cinco pinchazos y rejonazo (saludos).

José Tomás, de azul pavo y oro. Estocada casi entera pasada (dos orejas). En el tercero, bajonazo (dos orejas). En el quinto, estocada trasera, tendida y rinconera y descabello (saludos). En el sexto, estocada trasera (dos orejas y rabo). Salió a hombros por la puerta grande.

Zabala de la Serna en El Mundo

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Festival de trofeos en Granada

El señor presidente de la tarde de hoy, ha sido blando a la hora de conceder premios, y una vez el toro metido en la manga del desolladero, concede el rabo

Festival de trofeos en Granada

En tarde soleada y calurosa y colgado el “No hay billetes”, da comienzo la tercera corrida del ciclo taurino de Granada en honor al Corpus Christi con reses Pallarés, Núñez del Cuvillo, Garcigrande, Benítez Cubero, El Pilar, Núñez del Cuvillo. Los componentes del cartel de hoy son Sergio Galán, a caballo, y José Tomás a pie.

1º Número 26. ILUSTRADO. NEGRO. PALLARÉS 482 KG. DIC. 2014.

Poco ha podido hacer Sergio Galán ante Ilustrado, un toro parado, sin juego, pero el rejoneador lo ha intentado y ha querido pero se ha encontrado a un toro de Pallarés que no quería guerra. Ha tenido que hacerlo todo en una faena sosa y sin transmisión. Le ha brindado la muerte del toro a José Tomás. Ovación.

2º Número 157. FUMADOR. COLORADO. NÚÑEZ DEL CUVILLO. 524 KG. JUN.2015.

Faena de más a menos la realizada por José Tomás a “Fumador”. José Tomás ha empezado una faena con el capote con mucha ilusión y con mucha torería, donde se ha visto a un José Tomás con ganas de torear. No castiga al toro en el caballo. En la muleta, cuaja unas grandes tandas de muletazos, trincherillas, naturales por ambos pitones, pases por alto, estatuarios, José Tomás hace un repertorio bueno de muletazos hasta que el toro empieza a rajarse. Mata de una estocada trasera y tendida. Dos orejas.

3º Número 154. FOGOSO. CASTAÑO. GARCIGRANDE. 532 KG. AR.2015.

Otras dos orejas de José Tomás a un toro de Garcigrande, ¿un toro o un novillo?. Un toro sin transmisión, sin peligro, soso, pero es José Tomás, de quien se han visto unos cuantos pases que cualquier matador de toros puede dar y no se lía la que se ha liado aquí esta tarde. La presidencia del usía en el palco le ha beneficiado. Dos orejas que no son meritorias porque es no es faena para esas dos orejas, el presidente sabrá, José Tomás dice mucho.

4º Número 17.TARTARO. BENITEZ CUBERO. BERRENDO. 511 KG ENE.2015.

Faena interesante la realizada por Sergio Galán. Una faena que empieza con dos rejones de castigo y colocando cinco pares de banderillas largas. Sergio Galán tira de cuadra de caballos, ¿cual de ellos es mejor?. Un Sergio Galán firme y seguro. Ha agradado y llegado al público. Para terminar, coloca tres rosas. Lástima que fallara con los aceros. Palmas.

5º Número 130. BELLITO. COLORADO. EL PILAR. 501 KG. ABRIL.2015

José Tomás no ha tenido suerte con el tercero de la tarde, un toro soso, sin transmisión y moviéndose por tiempos, ha sido un toro que ha tenido muchos altibajos, igual que la faena. Con el capote, cuatro chicuelinas. En el caballo se le ha castigado, haciéndole mucho tiempo la carioca y tapándole las salidas al toro. Con la muleta, poco ha podido hacer. Se le ha visto algunas tandas sueltas y de mucha técnica, pero el toro no le ha dado para más. Mata de estocada trasera y descabello. Saludos desde los medios.

6º Número 103. NOVELERO. COLORADO. NUÑEZ DEL CUVILLO 544 KG. ENE.2015.

Último de la tarde y de la feria del Corpus para José Tomás. Una labor que ha empezado muy bien toreando a la verónica, pasando a chicuelinas y a un quite por tafalleras. Un José Tomás que sale decidido y con muchas ganas ante un toro que desde el principio da juego. Con la muleta, el toro ha ido de más a menos. A José Tomás se le ha visto con mucha técnica y ha sabido darle sus tiempos en los que el toro le ha durado poco, tan poco que solo ha podido dar cuatro tandas y algunos muletazos sueltos. Mata de una estocada trasera. Dos orejas y rabo, lo cual no ha sido para tanto.

Ficha del festejo:

Sergio Galán, ovación y palmas

José Tomás, dos orejas, dos orejas, saludos desde los medios y dos orejas y rabo. Salió de la plaza en hombros.

Burladero TV

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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