Todavía buscamos adjetivos para calificar el toreo de Pablo Aguado

La naturalidad de Pablo Aguado bilaketarekin bat datozen irudiak

Estaba yo viendo la corrida de Algeciras por televisión, sobre todo más que interesado en volver a ver a Pablo Aguado – que me perdonen Perera y Cayetano, ambos también triunfadores del festejo – para ratificar una vez más las privilegiadas excelencias del sevillano.

Y hubo que esperar hasta la salida del sexto toro porque el tercero fue una absoluta nulidad y Aguado no pudo sino intentarlo y matar. Pero ya con el último de los de Santi Domecq cambió la papeleta y, aunque este toro no fue de los del otro mundo, quien si nos pareció de un muy lejano lugar fue Pablo Aguado.

Creo que todos los que opinamos, digamos formalmente de toros, andamos buscando adjetivos que se ajusten al toreo de Aguado. Y todos coincidimos en lo de su naturalidad. Creo, sin embargo, que con este calificativo, no basta. Porque en esa naturalidad tan natural hay mucho más. Me atrevo a decir que la palabra que más se ajusta a su toreo es la caricia. Porque Aguado acaricia mas que torea y esas sus caricias conjuntadas logran su milagro. Tanto es así, que cada vez que le vemos, estamos deseando que obre sus maravillas para cerciorarnos de que lo que pareció un sueño cuando le vimos por primera vez en la pasada feria de Sevilla y por segunda en Madrid, es una más que maravillosa realidad. Y nos pellizcamos para comprobar que tan especial manera de torear es tan cierta como la vida misma.

Y pasado el tiempo, todavía poco tras su percance, al verle de nuevo vuelve a ponernos la carne de gallina. Estamos, pues, ante un portento y nos vamos al diccionario del idioma castellano: “Suceso o cosa admirable o extraña”.

Pero ambas palabras no son suficientes porque admirable desde luego que lo es. Pero “extraña” no es suficiente ni esclarecedora. Veamos:

nombre femenino.

Planta de tallo velloso, muy ramoso, hojas alternas, aovadas, de borde dentado irregularmente, y de forma más estrecha cuanto más altas están y flores grandes y terminales.

“la extraña es originaria de China”

O sea, que hay que irse hasta la China. Habrá que ir entonces para intentar encontrar allí lo que significa “extraña”. ¿Algo de otros mundos? Posiblemente. Quedemos pues con la palabra extrañeza.

Pero no es bastante, no es bastante…

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Felix dice:

    Pues un aspecto de su toreo que no he visto comentar es lo bien que le funciona la cabeza delante del toro. Las ve venir todas, sabe cuando el toro embestirá largo, cuando se va a parar o eso parece. Resuelve con gracia situaciones que en otras manos se vuelven comprometidas. Confieso que hacía muchos años que no me ilusionaba tanto con un torero. Sólo creo que al matar echa el brazo derecho atrás al arrancar y eso le hace perder un tiempo.
    Buena temporada a todos

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Lleva usted razón, solo que le impresionante dulzura de su toreo tapa la virtud que usted refiere. Desde luego que si así continúa nos hallamos ante una nueva gran figura del toreo.

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