10ª y última de San Fermín en Pamplona. Horror, furor, terror y pavor en la corrida de Miura

Rafaelillo grita de dolor tras el duro percance

Miuras de batalla y de tragedia, para nada toreables. Reses para el regateo en los baldíos esfuerzos de los tres espadas. El primero, Rafaelillo, en el mismo borde del precipicio, apostó irrazonablemente en el arranque de su pretendida faena al cuarto toro y fue cogido y lanzado a las tablas violentísimamente hasta ser materialmente aplastado. La escena fue más que estremecedora.

Muchos espectadores se taparon la cara con sus manos o la volvieron en su baldía intención de no tener que contemplar semejante drama carnicero. Y esto, señores, digan lo que digan los toristas, no es de recibo. Y no lo es porque a estas alturas de la historia, semejante espectáculo es, en mi opinión, absolutamente irrazonable e intolerable.

Los animalistas que pretenden acabar con las corridas de toros, tiene otro argumento en pos de la desaparición de la tauromaquia, porque una cosa es el maltrato animal y otra mucho peor las situaciones patibularias de seres humanos. O es que Rafaelillo no lo es?.

En la primera parte del digamos festejo por decir algo, el joven  espada francés, Juan Leal, había derrochado su vida frente al tercer toro en un no va más de entrega suicida, ello aparte de los buenos muletazos que enjaretó en medio de la batalla. Tanto fue así que, pese matar de muy malas maneras, el público le obligó a dar una clamorosa vuelta al ruedo. En vista de lo cual y para no quedarse atrás, Rafaelillo se hincó de rodillas para iniciar su faena frente a la cuarta fiera. Y en qué hora se le ocurrió tamaño disparate porque faltó muy poco para que la cogida hubiera sido mortal de necesidad. Y todo esto, señores, se pongan como se pongan los aficionados toristas, es una absoluta barbaridad. ¿O no?.

Pues sí que lo fue y en qué gran medida. El toreo no es esto, no es esto, no debería serlo a estas alturas de la historia. El derroche de valor del joven francés se repitió con el quinto que fue aún más peligroso que el tercero y con este ni siquiera le valió derrochar valor para que la gente se lo aplaudiera. Con una vez ya había sido bastante.

Octavio Chacón, muy buen torero en su versión más clásica frente a reses digamos formales, tuvo que apechar con tres miuras por la cogida de Rafaelillo y cambiarse los turnos para no tener que matar dos seguidos. Lo llevó a cabo con serena desenvoltura y sin hacer locuras que, para nada necesita. Hasta le pegó muletazos formales al final de su faena al cuarto que, a la postre, resultó finalmente manejable tras haber casi matado a Rafaelillo. Claro que, en esta modalidad de corridas para la guerra, que no para el toreo, tal formalidad les parece despreciable  a algunos. Pues apañados están…

Por mi parte, un servidor no se apunta a ni una sola más….

Plaza monumental de Pamplona. Domingo, 14 de julio de 2019. Décima y última de feria. Tarde veraniega con el habitual llenazo.

Seis toros de Miura. Decir que fueron muy serios no es bastante. De asustante presentación con armaduras antidiluvianas. Un corridón más para museo que para la lidia, necesariamente épica sin posible lucimiento y que ni pintada para transformarse en voluntario suicido.  Aunque cumplieron sobradamente en varas, por lo demás dieron pésimo juego en distintos grados de peligrosidad. Los dos más tratables fueron el segundo y el tercero. los demás, para salir corriendo.

Rafaelillo (nazareno y oro): Pinchazo y estocada, ovación con saludos en el único que pudo matar.

Octavio Chacón (blanco y plata): Tres pinchazos, estocada pasada y tendida y cinco descabellos, aviso y silencio. Pinchazo, estocada que hizo guardia, otra estocada y dos descabellos, aviso y silencio. Al sexto que mató por la cogida de Rafaelillo, tres pinchazos y estocada caída, silencio.

Juan Leal (grana y oro: Bajonazo en el costillar y dos descabellos, aviso y vuelta al ruedo. Al quinto que se lidió por cambiarse el turno, dos pinchazos y metisaca en los bajos, aviso y silencio.

A caballo, destacaron Juan José Esquivel, Martín Collado, Santiago Pérez, Vicente González Barrera y Juan Melgar.  En la brega y/o en banderillas, José Mora, Valdeoro, Juan José Trujillo, Agustín de Espartinas, Marc Leal y Miguel Ángel Sánchez. 

PARTE MÉDICO DE RAFAELILLO

Cornada envainada en hemitórax izquierdo con enfisema subcutáneo, múltiples fracturas costales, hemotórax, e inestabilidad hemodinámica

Ha sido intervenido en la enfermería de la plaza, procediéndose a realizar una toracotomía exploradora, realizándose reparación de estructuras lesionadas y hemostasia. Se ha colocado tubo de tórax.

El paciente ha sido derivado a complejo hospitalario de Navarra. Pronóstico grave.

Firmado: Angel M Hidalgo , Cirujano Jefe de la Plaza de Toros de Pamplona.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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