3ª de Santiago en Santander. Feliz despedida de El Cid, a hombros con un importante Emilio de Justo

 

El sevillano y el cacereño pasearon dos orejas cada uno en un festejo en el que Curro Díaz, sin tanta suerte, fue ovacionado

El primero de La Quinta salió suelto. Destacó la lidia de Juan Carlos García. Tras brindar a El Cid, Curro Díaz comenzó despacioso por abajo, sacándose al toro a los medios. Por el pitón derecho le enjaretó una tanda muy templada. La única a un toro que tuvo tanta nobleza como falta de poder y transmisión.

El segundo, flojo y desrazado, perdió las manos en los primeros tercios. El Cid, que brindó la muerte del toro a la presidente de su peña taurina en Santander, no tuvo ninguna opción frente a un animal al límite de las fuerzas.

Emilio de Justo cortó una oreja tras una faena inteligente, muy capaz y entregada. Especialmente por el pitón derecho, el mejor del toro, se encajó y se abandonó por momentos. Se tiró muy recto detrás de la espada, cobrando una gran estocada de la que salió con la taleguilla rota.

El cuarto de la tarde tuvo mucha calidad y, sobre todo, nobleza. Tuvo también mejores inicios que finales, ya que salió desentendido de los muletazos con la cara a media altura. Curro Díaz estuvo muy torero desde una bellísima apertura hasta los trincherazos finales, llenos de sabor. Mató de estocada entera y, pese a la petición, el palco le negó el premio.

Desorejó El Cid al quinto de la tarde, que derrochó mucha calidad en el tercio de muleta. El diestro firmó una faena despaciosa y de mucha clase, sobre todo por el pitón derecho, por el que el toro mostró más continuidad y recorrido. Remató con media estocada, que le valió para dejar una gran despedida de la afición santanderina.

De Justo se lució en el capote con el cierraplaza, mostrando desde el primer tercio un toreo de mucha clase. Morenito de Arles saludó tras banderillear. En la muleta dejó una faena muy bien estructurada y de profundidad. En una tanda por naturales lo prendió el astado, aparentemente sin consecuencias. El toro acortó el recorrido hacia el final de la faena. Gran estocada y oreja.

Santander. Martes 23 de julio de 2019. Feria de Santiago. Toros de La Quinta. Corrida bien presentada y entipada. Tercero, cuarto y quinto, con calidad y movilidad. Primero y segundo, faltos de fuerza. Curro Díaz, ovación con saludos y ovación tras petición; El Cid, ovación con saludos y dos orejas; Emilio de Justo, oreja y oreja. Entrada: Tres cuartos de plaza. El Cid, que se despedía de esta plaza, fue obligado a saludar al romper el paseíllo. En los tendidos se desplegó una pancarta que rezaba: “Gracias, maestro”, impulsada por la Asociación Taurina de Cantabria. Morenito de Arles saludó tras parear al sexto.

Licinia Muñiz en Aplausos

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JOSÉ ANTONIO DEL MORAL
Solamente unos retazos. Me encantaron cuatro de los seis entipados toros de La Quinta, esplendido remedo de los gigantescos totalmente fuera de tipo que padecimos en Pamplona.
En su última tarde en Santander, plaza de muchas de sus grandes obras, El Cid reeditó otra más. Otro dechado de solemnidad que nos quitó muchos años de encima. Enhorabuena con toda mi alma, querido amigo Manuel.
Y me encantó también este viejo-nuevo Emilio de Justo que reúne en su sola persona las virtudes que deben prevalecer en quienes quieren ser grandes. Lo fue ayer, otra vez más, Emilio de Justo. Dio gusto verle tan pletórico y tan extraordinario matador.

 

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