En el toreo siempre hubo y habrá un más allá

Antonio Ordóñez o la grandeza del toreo

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Gracias a mi larguísima experiencia, me siento con autoridad para afirmar sin ninguna clase de ambages que el arte del toreo nunca tuvo ni tendrá límites.

Nos hemos pasado más de sesenta años, que uno recuerde nítidamente, diciendo una y otra vez el ya manido dicho “se torea mejor que nunca”.

Y cada vez que lo hemos dicho, llevamos toda la razón.

Pero al paso del tiempo, hemos ido descubriendo que estas razones y para nuestra fortuna, carecían de límite.

En lo que a mis recuerdos respecta, el primero de ellos fue con Antonio Ordóñez.

Tanto fue así, que cuando se fue en San Sebastián el año 1971, me retiré.

Y yo mismo me equivoqué porque, un mes después del tremendo disgusto, volví a los tendidos en la plaza de Linares empujado por un gran amigo que ya no vive, Francisco Benítez Castro, gran escritor, poeta y autor teatral a quien nunca olvidaré.

Pero es que, dos años después, volvimos a enloquecer con Ordóñez en sus Goyescas de Ronda.

Ya habíamos disfrutado a tope con Paco Camino y El Viti aunque no a la inmensa altura del rondeño.

Pero nos faltaba ver a otro intérprete de marca mayor, José María Manzanares solo que en una larguísima aunque desigual permanencia entre un grupo de “primeros” espadas liderado por “Paquirri”, el mejor de los poderosos de su tiempo.

Paco Ojeda nos volvió locos mientras duró mientras Espartaco se hacía el amo durante siete temporadas

Hasta que en medio de una larga grey de grandes toreros – Ángel Teruel, El Niño de la Capea, Dámaso González, Cesar Rincón… – llegó el inagotable Enrique Ponce que aún reina tras 30 años consecutivos de alternativa.

No creo que veamos a nadie más largo que el valenciano aunque nunca se puede decir esto ni nadie es ni será definitivo en el toreo.

Y mira que hemos visto buenos toreros de impertinente nombradía aquí.

Pero ninguno como los ya nombrados.

Tanto a los más distinguidos intérpretes, Curro, Paula, Morante mucho mejor que ambos por cierto y Manzanares hijo de mayor aunque desigual resistencia.

Habrá que abrir un paréntesis que todavía nadie sabe si será corto, largo o desgraciadamente definitivo para Andrés Roca Rey, víctima de su excesivo valor…

Y últimamente este Pablo Aguado que acaba de nacer…

Y así fue y sigue siendo si así os parece.

Envejecemos nuevamente ilusionados y damos gracia a Dios por poder seguir descubriendo más “fueras de serie” en nuestra particular historia.

 

 

 

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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