Reinauguración de La Malagueta. Ponce se la jugó creando un monumento al pundonor

En la desigual y en gran parte deslucida corrida de Juan Pedro Domecq, los de la segunda mitad destacaron por su opuesto juego. El castaño chorreado cuarto fue, con mucho, el peor del encierro por pregonado. Y los dos últimos por la nobleza que tuvieron, sobre todo el quinto que cumplió el refrán. Con este cuarto, Enrique Ponce se la jugó hasta decir basta. No fue este toro como el de la grandiosa faena de El Puerto con la que pudimos comprobar el altísimo nivel del gran maestro desde el punto de vista artístico llegando incluso a conseguir su indulto dejando asombrados a los que fueron para ver en qué estado se encontraba tras cinco meses de costosísima recuperación de su gravísimo percance en la fallera Valencia. Fue para ratificar que con los malos también ha superado cualquier contingencia por dura que sea. Esta vez fue la ratificación de su sorprendente bien estar física y mentalmente. Vamos, más que plena forma. Y es que, una vez visto así, podemos afirmar que este Ponce resucitado está mejor que nunca.

Esta faena de total y apasionada entrega fue un monumento al pundonor sin restar un solo ápice a su archireconocida sabiduría porque solo con su maestría no hubiera bastado. Tuvo que acopiar un descomunal valor sin una sola duda. Fue una apuesta al todo por el todo. Un jugársela como el más desesperado de los toreros en incondicional busca de contratos. Fue un como “si hay que dejarse matar, se deja uno hasta el infinito”. Y una demostración palpable de que a este resurrecto Ponce le vale todo. Le da igual ocho que ochenta. Y tuvimos que frotarnos los ojos para cerciorarnos de que aquello estaba siendo cierto.  Tan cierto como la vida misma. Y la gente de pie porque no se trataba de levantarse ante una de sus grandes obras, se trató de algo realmente increíble a estas alturas de su carrera y, sobre todo, sin necesidad alguna de llegar hasta donde llegó despreciando su integridad y hasta su misma vida puesta en juego tan desprendidamente.

En realidad fue el único momento realmente álgido de una tarde por casi todo desgraciada. Porque el primer toro solo valió algo en el recibo de capa por verónicas, los que siguieron, segundo y tercero, para apenas lo mismo. Y los dos últimos, los únicos aprovechables, desperdiciados porque Javier Conde ya no está para casi nada que no sea su aflamencado postureo y Morante de la Puebla más enterizo y con más sitio que el malagueño pero no a la altura de su fama. Bellos muletazos que apenas se atrevió a ligar sin abandonar el sitio. La belleza del toreo de Morante en sus mejores instantes, le valieron para marcarse una vuelta al ruedo que nada tuvo que ver con la que dio Ponce con todos los asistentes en pie como si llevara el rabo del toro en su mano.

Y en fin, que así fue si así os parece.

Plaza de toros de La Malagueta. Miércoles 14 de agosto de 2019. Tarde medio calurosa con tres cuartos largos de entrada. 

Seis toros de Juan Pedro Domecq desigualmente presentados. Muy flojo el primero. Soso y a la defensiva el segundo. Manso y deslucido el tercero. Muy complicado el cuarto.; 4º. Noble el quinto. Y noble aunque escaso de fuerza el sexto.

Enrique Ponce (corinto y oro): Estocada trasera de rápidos efectos, ovación con saludos. Pinchazo hondo y dos descabellos, vuelta clamorosa.

Javier Conde (marino y oro): Estocada corta y dos descabellos, silencio. Media estocada,  división con saludos. 

Morante de la Puebla (añil y oro): Dos pinchazos y descabello, bronca. Estocada, vuelta al ruedo. Entrada: Tres cuartos.

Tras el paseíllo, sonaron los acordes del himno nacional. Saludaron tras parear al Jocho y Jaime Padilla.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Chris Brant. dice:

    Lo que me sorprende es que la actitud de Ponce parece que le haya sorprendido a Vd. Creo que el día que no se vea capaz de pegarse un arrimón será su última tarde vestido de luces. No ha habido en la historia un torero de arte con tanto valor ni un torero de valor con tanto arte. Como anécdota, después de la declaraciones de Morante celebrando el cambio de presidente en La Malagueta, va el nuevo presidente y le niega la oreja pedida por la mayoría. Karma.

  2. J.A. del Moral J.A. del Moral dice:

    Me sorprendí porque ante tamaño genio y absoluta imposibilidad de lucimiento del cuarto toro y a sabiendas de lo que Enrique ha sufrido durante los meses de su ingente esfuerzo por recobrar todas sus virtudes, lo más lógico hubiera sido machetear y dar muerte a semejante alimaña. Nadie se hubiera extrañado… Esta ilógica actitud de Ponce fue la que le sitúa aun más alto de lo que ya estaba antes del percance de Valencia que le dejó para el “arrastre”. Recuerdo los dos años que le costaron a El Juli recuperarse anímicamente de su muy grave cogida en Sevilla. Ponce, tras estas primeras demostraciones de su infinita capacidad, ya está más allá del infinito.

  3. Chris Brant. dice:

    La historia nos enseña que los percances, por muy graves que fuesen, jamas han hecho mella en el animo de Ponce. Luego de la cornada de 35cms. en La Maestranza, reapareció en San Isidro y cortó 3 orejas. Estuvo 2 meses de baja por el percance de Alicante y volvió un Málaga donde solo la cicateria del presidente le negó un indulto pedido por toda la plaza. Después del cornalón de Valencia, se apresuró para volver en Sevilla, cortando una oreja. Esperemos que los acontecimientos de los últimos días sirvan de aperitivo de cara a la Semana Grande.

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