Logroño. Ureña y “Miliciano”, emotivo encuentro en tiempo de descuento

Corretón de salida, el cuarto fue el cuvillo que mostró mejor son en la muleta. Bien sobre la derecha en los primeros compases, Ureña cuajó después al animal por el lado izquierdo. Ligó siempre en el sitio, clavando las zapatillas en la arena. Los cambios de mano y una gran serie de naturales metieron a la gente en la faena. El toro tuvo buena condición, fijeza y nobleza, si bien le faltó un punto mayor de codicia. Ureña le dio la distancia que requería en un trasteo presidido por la limpieza y la pulcritud. Tras una estocada y dos golpes de verduguillo se le pidió una oreja que el palco no atendió.

Buen saludo capotero el de Ureña al segundo, medido en varas pero que empezó a pararse, a protestar y a tardear demasiado pronto. Lo más destacable de la labor del murciano fueron los ayudados por alto rematados con trincheras con los que se sacó al animal a los medios. Dio tiempos al toro entre las series, pero su labor no pasó de intermitente. Faltó conexión por las condiciones de su oponente.

FERRERA, SIN OPCIONES

Poco pudo hacer Ferrera ante el parado primero, que iba y venía sin ningún tipo de codicia. Lo intentó por las dos manos el extremeño en una labor correcta, mal rematada con la espada. En banderillas destacaron los pares de Javier Valdeoro. Ferrera fue silenciado.

El tercero fue otro toro parado, protestado de salida y más después de derrumbarse en varas. El palco lo aguantó, quedándose el animal claudicante durante el resto de la lidia. Ferrera llevó a cabo una faena de enfermero, en la que nunca pudo obligar a su enemigo. Labor plana, de poca historia. Fue silenciado de nuevo tras dos pinchazos y una estocada.

El quinto, sin clase, fue pitado en el arrastre. Faltó casta y empuje del bueno. El de Cuvillo tuvo una embestida pegajosa, reponía y se volvía rápido a mitad de viaje. Ferrera no anduvo a gusto y, desencantado como el público con el rumbo de la tarde, cortó por lo sano. Mató de pinchazo y media y fue silenciado.

Logroño, lunes 23 de septiembre de 2019. Feria de San Mateo. Toros de Núñez del Cuvillo. De decepcionante juego por parados salvo el 4º, de mejor son. El 6º fue devuelto por flojo y sustituido por un sobrero de Domingo Hernández -de nombre Miliciano, nº 93, negro bragado, nacido en 11/14 y de 548 kilos de peso- que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre por su excelente juego. Antonio Ferrera, silencio, silencio y silencio; y Paco Ureña, silencio, ovación tras fuerte petición de oreja y dos orejas. Entrada: Media plaza.

Luis Ruiz en Aplausos

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