Escalofriante parte médico de Mariano de la Viña

 Alberto Álvarez y las cuadrillas trasladan a Mariano de la Viña a la enfermería

El toro le arrancó la femoral y entró en situación cataclísmica. Presentaba un “pronóstico muy grave”

Estremece el parte médico de Mariano de la Viña, herido muy grave ayer en Zaragoza. Un auténtico parte de guerra tras ocho horas de operación.

El banderillero Mariano de la Viña, según firma el doctor Carlos Val-Carreres, Cirujano-jefe de la enfermería de la plaza de toros de Zaragoza, presenta las siguientes lesiones: dos heridas por asta de toro y traumatismo craneoencefálico.

Una herida por asta de toro a nivel de triángulo Scarpa derecho con orificio de entrada de 12 centímetros y dos trayectorias, una ascendente de 27 centímetros que arranca la arteria femoral superficial y rompe en su porción distal la arteria iliaca interna. Con rotura de los músculos sartorio y adductor mediano penetrando en espacio retroperitoneal.

Una segunda herida por asta de toro a nivel de la región glútea izquierda con orificio de entrada de 8 centímetros y trayectoria hacia delante de 22 centímetros que penetra por la escotadura ciática alcanzando el espacio situado entre recto y vejiga tras arrancar la arteria iliaca interna izquierda en su origen.

Traumatismo craneoencefálico pendiente de diagnóstico por la imagen. El herido ingresa en la enfermería en situación cataclísmica, inconsciente, con una hemorragia de gran intensidad. Pronóstico muy grave que le impide continuar la lidia.

Faltaban unos minutos para las siete de la tarde cuando Mariano de la Viña caía brutalmente herido en la arena de la Misericordia. En unos angustiosos segundos llegó a la enfermería de la plaza de toros en donde ya lo esperaba el equipo médico del doctor Carlos Val-Carrereres. Desde ese momento hasta pasadas las dos y media de la madrugada, el peón de confianza de Enrique Ponce estuvo en la mesa de operaciones.

Sus compañeros de cuadrilla, con Ponce a la cabeza, respiraron hondo cuando los doctores abandonaron el quirófano de la clínica Quirón de Zaragoza y tranquilizaron a todos. La situación estaba al final controlada. Un minucioso trabajo médico, primero en la plaza, en donde se vivieron instantes dramáticos, pues el torero entró en parada cardiaca, una situación, que, según diversas fuentes, se repitió en dos ocasiones más. Dos horas tardaron en obrar el milagro de estabilizar a De la Viña y mantenerlo con vida. Un intenso trabajo del que a las puertas de la enfermería de la plaza apenas salían noticias. Se hablaba de la cornada en el triángulo de Scarpa que ocasionó la terrible hemorragia que le hizo perder litros de sangre, otra más, o dos, en el glúteo y en la zona del riñón. O la misma que llegó a la cavidad abdominal. Y el traslado urgente a la clínica Quirón para seguir la intervención por el mismo equipo.

Entre los hombres de Carlos Val-Carrreres, su hermano Antonio, siempre a su lado, y su hija Pilar, una eminente y reconocida cirujana. Todos, junto a anestesistas y demás doctores y ayudantes, continuaron el trabajo en el quirófano hospitalario. Tenían además pendiente la cornada que recibió Miguel Ángel Perera por el sexto de la tarde y que apenas tuvieron tiempo para reconocer en la plaza.

Angel G. Abad en ABC

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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