6ª de la Gran Temporada en La México.

El acero impidió los trofeos

Sebastián Castella, confirmó la alternativa de El Galo -al que le negaron una oreja- en presencia de Paco Ureña y El Payo con ganado de Xajay

Llegaba el día de la confirmación de alternativa de André Lagravere ‘El Galo’, con Sebastián Castella como padrino y con Paco Ureña y Octavio García El Payo para dar testimonio de una ceremonia para la que había encerrado un encierro de Xajay.

Capitán se llamaba el toro de la ceremonia, corto de lomo, bien hechurado y con la sien escasa, muy en el tipo de Xajay. Tuvo movilidad y humilló en el capote de El Galo, que puso más intención que brillo en el saludo a la verónica y también en las chicuelinas del quite. Poco a poco fue André mitigando los nervios de la tarde hasta que en el inicio muletero se obligó a saborear la embestida templada y suave en un alarde de regusto. Pero no mantuvo mucho el nivel de excelencia y se quedó en bondad. No tardó en buscar los fuegos artificiales, a pesar de que tuvo un par de tandas de enganche preciso y pulso correcto. Terminó con media estocada trasera y muy tendida para escuchar una ovación.

También el segundo sacó buena hechira desde el prominente morillo hasta la culata, pero se frenó más en el saludo veroniquero de Castella. Mejor en las tafalleras del quite, comprometidas y brillantes hasta hacer que rugiese la plaza. También este se fue patra adelante en el sabroso inicio del francés, que deslizó alguna firma decorosa y mucho gusto en la derecha. Tuvo transmisión el de Xajay, pero tuvo mucho más tacto aún Sebastián para alargar y suavizar, para azuzar y rematar sin desmayar un ápice la intensidad. Sólo la corta embestida a zurdas del animal emborronaba una pizca las tandas en los cambios de mano. Se la dejó siempre muy puesta, muy muerta, muy de verdad en la firmeza de un tipo con todo el oficio del mundo. Incluso una tanda al natural, con hachazo al sobaco incluido, extrajo el francés del fondo de Conquistador. Muy sólido el de Beziers, que nunca se aburrió en la cara. Pero dejó menos de media estocada antes de descabellar y las orejas no volaron al esportón. Ovación.

Protestó el tendido la presencia del cárdeno tercero, si bien tuvo incluso más seriedad que los anteriores, a pesar de andar más vareado de carnes. Tampoco tuvo en el capote la entrega de sus hermanos de camada, impidiendo el brillo de capa de Paco Ureña. Mucho más informal fue este tercero, menos fiable en la entrega y más propenso a frenarse en el embroque, a pesar del buen manejo de la muleta del torero de Lorca. Mirón y exigente siempre, obligó a Paco a tocar firme y andar muy vivo, porque se lo guardaba todo el cárdeno en lugar de emplearse en los engaños. Lo despenó Paco con profesionalidad y en silencio esperó al siguiente turno.

Tan largo como brillante fue el saludo a la verónica de El Payo ante la movilidad en corto del cárdeno de Xajay, que se vino tan franco como sincero fue el cite de frente y de verdad del queretano. Tremendas fueron las dos verónicas de suprema lentitud del quite, pero aún más lenta fue la media que abrochó el quite mientras rugía La México. Gran instante. Con cambiados inició la faena de muleta El Payo, que buscó las inercias en ese comienzo para fomentarle la alegría. Porque la humillación ya la tenía para meterle los riñones a la muleta que arrastraba Octavio con exigencia. Más arriba la situó después en los cites, al darse cuenta de que acusaba el toro el empleo. Fulgurante junto a tablas en un par de naturales extraordinarios de temple y un desdén con mucho regusto antes de un final con el público en pie, desmadejado con un seguro Payo, pleno de naturalidad para enganchar y transportar. Pero media tendida y trasera no bastó para tirarlo patas arriba y allí se perdió cualquier trofeo. Ovación.

Más brío y hasta cierto genio sacó el quinto en la capa de Castella, que anduvo mejor en el quite por chicuelinas ante el poder que fue demostrando el de Xajay. Pero pronto cantó que era genio en la muleta, porque no había acabado el inicio cuando ya estaba parado el animal, avisando de su ademán defensivo a un Castella que siempre anduvo muy vivo con él. Siempre seguro, con oficio y con las ideas claras, fue acortando la distancia e imponiendo su sitio hasta la estocada trasera que lo dejó todo en silencio.

El colorao sexto, de excelente hechura, se pegó una voltereta en el saludo capotero de Paco Ureña que lo dejó tocado en los primeros tercios, en los que hubo que cuidarlo mucho. Tuvo calidad para meter la cara el colorao de Xajay en un inicio por ambos pitones en el que terminó doblando las manos por acusar la entrega. Muy bien colocado siempre Paco, muy firme con el trapo ante el gazapeo constante y la falta de franqueza del animal, venido a menos por la carencia de físico. Tuvo más paciencia de la cuenta Ureña con el animal, que se le quedó varias veces en el calcañar. Pinchó el murciano, se atascó con la cruceta y escuchó silencio tras dos avisos.

Impetuoso fue el séptimo en su salida y con tremendo asiento de planta lo recibió El Payo en el toreo de capa, abrochado siempre con mucho gusto en la media. Pero le faltó ritmo, le faltó entrega y le faltó franqueza al anim al en la muleta para que luciese la seguridad pasmosa que mostró El Payo toda la tarde, Aún así, tuvo arrestos y acierto Octavio para meterlo en la muleta y hacerlo embestir en los vuelos, pero no existió la clase para que aquello tomase rumbo de triunfo, y todo quedó en una gran imagen del queretano en su regreso a La México. Mal con la espada, escuchó silencio.

Tampoco el cierraplaza tuvo entrega ni clase en el capote de André Lagravere, que desistió pronto de intentar el lucimiento en el saludo y lo mandó a picar cuanto antes. Pero tampoco tuvo franqueza el de Xajay cuando intentó el quite con navarra y media, o cuando se fue a poner banderillas para calentar un ambiente que no terminaba de caldearse. Lo quiso hacer bien desde el inicio muletero El Galo, y se metió en la faena para ir lo más despacio posible con la docilidad almibarada de un toro carente de transmisión que hubiese necesitado de muleta más enclasada. Aún así, lo puso todo de su parte el torero, que se empeñó en torearlo y hasta en matarlo de un espadazo, pero el palco le negó la única oreja del festejo y todo quedó en vuelta al ruedo.

FICHA DEL FESTEJO

Monumental Plaza México. Sexta corrida de toros de la Temporada Grande Internacional. Un tercio del numerado o un sexto del total.

Ocho toros de Xajay, correctos de presencia. De gran calidad y temple en la embestida el buen primero; con transmisión y empleo el buen segundo, de arrastre lento; informal, defensivo y sin entrega el tercero; enclasado y dócil el cuarto; bravucón y defensivo el quinto; desordenado y gazapón el colorao sexto; defensivo y deslucido el cárdeno séptimo; noble y obediente el almibarado octavo.

Sebastián Castella (lila y oro): ovación tras aviso y silencio.

Paco Ureña (marino y oro): silencio y silencio tras dos avisos.

El Payo (blanco y plata): ovación tras aviso y silencio.

El Galo, que confirma alternativa (palo de rosa y plata): palmas tras aviso y vuelta.

Marco Antonio Hierro en Cultoro

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