Editorial en Mundotoro: La sonrisa de la hiena

Mientras, a espacios cerrados como cine y teatro se permite la reducción a un tercio del aforo, lo mismo que en salas de exposiciones, donde el público se mueve. Lo mismo para terrazas de bares. Leyendo las medidas de distanciamiento y las específicas para un espectáculo taurino, da la impresión certificada en esa distancia que somos más contaminantes que otro español consumidor de cualquier espectáculo.

‘Se trata de una discriminación real razonada en una fórmula matemática, en una medida de superficie concreta. No existe ningún argumento frente a la matemática o a los metros cuadrados. Este Real Decreto penaliza al toreo de forma evidente’

Si esta desescalada de confinamiento o escalada de movimientos es nuestro panorama o punto de partida, la cosa parece bastante clara. No se trata de una discriminación basada en criterios no tangibles. Se trata de una discriminación real razonada en una fórmula matemática, en una medida de superficie concreta. No existe ningún argumento frente a la matemática o a los metros cuadrados. Este Real Decreto penaliza al toreo de forma evidente. Matemáticamente evidente.

La cuestión está en por qué se aplica la matemática en contra de esta actividad. Y aquí entra en juego la ideología. Mientras se dice a los españoles que de esta salimos todos juntos, ese todos excluye a la gente de la Tauromaquia. Hay una cuestión tan real como la matemática detrás de esta matemática discriminatoria. Nos quieren fuera. Out. Muertos. Desaparecidos. Hemos insistido en Mundotoro que, con la ley de todos en la mano, cumpliendo lealmente las normas de juego legales y constitucionales, es imposible prohibir el toreo.

‘Con la ley de todos en la mano, es imposible prohibir el toreo. Pero es factible hacerlo despacio, en agonía lenta, tratando por todos los medios de estrangular muestra economía. La mejor forma de prohibirnos es hacernos inviables’

Pero es factible hacerlo despacio, en agonía lenta, tratando por todos los medios de estrangular muestra economía. La mejor forma de prohibirnos es hacernos inviables. Mientras otros sectores parten en la desescalada de una mejor situación, mientras sus mínimos, siendo voraces, son susceptibles de actividad, los del toreo son una miseria.

Cómo argumentar que en una terraza de un bar cuatro personas que demuestren que conviven bajo el mismo techo puedan estar a un metro de distancia y como explicar que este criterio de convivencia, padre e hijo, familia, abuelo y nieto, no se ajusta a los toros. Cómo explicar todas estas cosas sin pensar de forma correcta y acertada que nos quieren muertos. Dentro de Unidas Podemos hay un odio latente a un colectivo de españoles, matizado de forma sutil por los buenos modos que no pueden ocultar la sonrisa de la hiena ante el cadáver.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: