La feria de San Jorge en Zaragoza, tan gris como se presumía

Zaragoza. Plaza de toros de la Misericordia. Primera de la feria de San Jorge. Seis toros de Antonio San Román para los rejoneadores Rui Fernándes (silencio tras dos avisos), Álvaro Montes (cogido), Sergio Galán (oreja), Sergio Domínguez (ovación tras aviso), Joao Moura hijo ( ovación tras aviso) y Leonardo Hernández (oreja).

 

La corrida concurso. ¡Esos caballos…¡

 

La esperada corrida concurso de ganaderías se vio deslucida por las actuaciones de los caballos de picar, pertenecientes a la cuadra de Fontecha. Y es que si uno acude a una corrida concurso, es precisamente para disfrutar del grandioso espectáculo de la suerte de varas, que acabó resultando premiosa y, en contadísimas veces, emocionante. A ello se sumó un flojo cartel de toreros (dos de ellos toreaban en la Maestranza al día siguiente la televisada corrida de Miura, y el tercero fue el local Serranito, ya muy visto aunque a la postre resultara el triunfador numérico del festejo. También influyó el hecho de que este tipo de corridas se han convertido en festejos de menor importancia para el ganadero, al que lo que de verdad le encumbra es un éxito en una feria importante.

 

Zaragoza. Plaza de la Misericordia. Sábado 24 de abril de 2010. Segunda de feria. Tarde soleada y calurosa, abierta la techumbre. Corrida concurso de ganaderías. Un cuarto de plaza. Se lidiaron toros de Palha (silencio), Partido de Resina (palmas), Prieto de la Cal (silencio), Celestino Cuadri (palmitas), Adolfo Martín (leves pitos) y Ana Romero (ovación) para los diestros Juan José Padilla (vainilla y oro): Estocada (Silencio); estocada (pitos). Rafaelillo (nazareno y oro): Estocada caída y diez descabellos (saludos tras aviso), pinchazo, media que escupe, pinchazo y dos descabellos (leves palmas).  Serranito (grana y oro): Casi entera caída (silencio); estocada caída (oreja tras aviso). Se premió como el mejor toro el sexto de Ana Romero, como mejor picador a Juan José Esquivel (actuó en el segundo toro) y como mejor lidiador a Serranito. Destacaron en banderillas “Miguelete”, José Mora y Víctor Manuel Martínez. Durante la lidia del primer toro fue cogido  Francisco Javier Rodríguez.

 

Como se trata de una corrida concurso de ganaderías vamos a ir diseccionando la corrida toro a toro según el orden en el que salieron. En primer lugar saltó al coso de Zaragoza un anovilladísimo toro de Palha, pareció que de la línea de Torrealta, muy justo de fuerzas pero muy enclasado en el caballo, al que acudió con alegría y metiendo la cara abajo, empujando con los riñones. En la tercera vara tardeó y a la cuarta no quiso acudir. El toro llegó a la muleta con nobleza pero sólo medio viaje. Padilla, con la franela retrasada, se limitó a enseñarlo por ambos pitones para irse enseguida a por la espada.

 

En segundo lugar salió un serio toro de Partido de Resina, hondo y badanudo, guapo, aplaudido de salida, que dio un juego enrazado en el caballo aunque de menos a más. Comenzó embistiendo al paso en la media distancia y después, en los medios, se arrancó tres veces, cada vez con más alegría, primero al paso, luego al trote y al final con decisión, empleándose en el peto. El animal embestía a su altura y Rafaelillo comenzó perdiéndole pasos para que alargara su viaje, primero en series despegadas por el lado derecho y después con dos por el izquierdo, por el que en la primera  hubo algún natural suelto bueno de verdad. Una última serie por la derecha atacando en corto al toro calentó los tendidos. Pero tras una estocada caída, se eternizó con el descabello, perdiendo un posible trofeo.

 

El tercero fue un toro totalmente fuera de tipo de Prieto de la Cal que sustituyó al que estaba reseñado en los carteles. De color negro, alto, de casi 600 kilos, no humilló nunca y blandeó. Tomó cuatro varas, cumpliendo en la primera en corto, pero repuchándose y yéndose enseguida en las siguientes, a las que acudió desde más lejos pero distraído, tardo y a veces de corrido. El toro llegó a la muleta con poca fuerza pero con una embestida enclasada a media altura. Tuvo el defecto de mirar mucho al torero y de tardear, por lo que Serranito se mostró muy desconfiado y sin asentar nunca las zapatillas.

 

El cuarto fue un toro de Cuadri hondo y alto, muy en el tipo de la casa, de mucho peso (593 Kg) y que humilló a pesar de blandear. Padilla lo zurró mucho en varas, dejándolo desde el primer encuentro muy lejos del caballo. Empujó a su altura en la primera vara, tardeó mucho y se fue suelto en la segunda y el picador de Padilla le pegó un tremendo tercer puyazo en corto para asegurarlo. Sangró muchísimo el toro. Tomaba la muleta en la media distancia, pero el torero de Jerez se limitó a mostrarlo por ambos pitones.  Tenía ya al personal mosqueado cuando al rematar una serie se agarró a los cuartos traseros, lo que encrespó al respetable y Padilla decidió irse a por la espada. No quiso ver a ninguno de sus toros, seguramente con la mente como la tenía en el trascendental para él compromiso de Sevilla. Lidió con solvencia, aunque no debió colocar tan en largo de primeras a este cuarto toro.

 

El quinto fue un toro chico de Adolfo Martín recibido con buenos lances de capa genuflexo por Rafaelillo. Hizo una mansita pelea en varas. Tomó cuatro, dejándose pegar con clase en corto en la primera, pero saliendo suelto en las siguientes a las que acudió incluso desde más allá de los medios. El toro humillaba pero, debido su poca fuerza, salía con la carita alta. Sorprendió a Rafael en el primer muletazo de la faena por tomarlo muy de largo con una tremenda colada por el pitón derecho, algo que repitió después por ambos pitones ante la desconfianza del diestro murciano que, al querer citarlo para afuera hacía que el animal le viera más. Otro torero pensando más en Sevilla que en Zaragoza, donde no estaba dispuesto a arriesgar un alamar.

 

En sexto lugar salió el toro más completo de la corrida, el que a la postre se llevó el premio al mejor astado. Un auténtico pavo de la emergente ganadería de Ana Romero que peleó con genio en tres varas. La primera en corto, la segunda más de largo saliendo suelto y la tercera desde los medios. El toro tuvo nobleza y recorrido en la muleta, embistiendo con clase y llegando incluso a humillar, algo poco común en este encaste. Serranito comenzó con bastantes precauciones hasta que, en la tercera serie, surgió un natural bueno. Un sabroso cambio de mano abrochó la siguiente tanda por la derecha para después explotar el gran pitón izquierdo del toro en varias series templadas y lucidas, recurriendo a sendos afaroledos y de pecho cuando el de Ana Romero ya estaba muy parado. Pese a caer baja la espada se le concedió una oreja con cierto sabor a paisanaje.

 

Abandonamos los aficionados el coso de Pignatelli con la pena de no haber disfrutado de verdad de la suerte de varas, que no tuvo ni dinamismo ni torería por culpa de los acorazados de Fontecha. Esperemos que en próximos eventos de este tipo acuda la de Bonijol. Sorprendió el premio a Serranito como mejor lidiador, pues se montó una pequeña capea en su segundo toro, el de Ana Romero, que se llevó el premio justamente, así como el picador de Rafaelillo Juan José Esquivel, que picó el segundo de Partido de Resina. 

 

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Tercera de San Jorge. Otra corrida cárdena Victorino

 

Cárdena como el pelaje de sus toros, gris marengo como los oscuros nubarrones que se ciernen sobre la ganadería de Victorino. Se ha pasado la vida el de Galapagar anunciando el apocalipsis y el fin de la Fiesta por el descastamiento general del toro para mayor satisfacción de las figuras, pero ya es hora de decirle a Victorino Martín Andrés varias cosas; primero: que las figuras matan lo más bravo, que ahora mismo no es precisamente lo suyo; segundo, que desde que su hijo manda en la ganadería (y no olvidemos que su hijo se ha puesto delante y piensa en consecuencia) se le ha echado mucha agua al vino en su ganadería; y tercero, que su afán monopolizador del encasta Saltillo, no vendiendo nada a nadie, ha provocado que ahora no tenga de dónde echar mano a la hora de refrescar su ganadería, pues nadie tiene sementales de lo suyo. Puede que Victorino sea el que acabe con el encaste Saltillo si se hunde su ganadería.

Zaragoza. Plaza de la Misericordia, Domingo 25 de abril de 2010. Tercera de feria. Tarde soleada y calurosa con la lona abierta. Un tercio de plaza. Seis toros de Victorino Martín, desiguales de presencia, blandos y descastados. Pitados en el arrastre 2º, 3º, 5º y 6º.  Antonio Ferrera (lila y oro): Casi media, dos descabellos (leve división); cuatro pinchazos y dos descabellos (división). Diego Urdiales (azul añil y oro): Pinchazo, estocada y descabello (gran ovación con saludos tras aviso); pinchazo, estocada, dos descabellos (saludos tras aviso). Paulita ( fucsia y oro): Bajonazo enhebrado y estocada desprendida (palmas); Gran estocada y seis descabellos (silencio tras aviso).  

 

Si flojo fue el comportamiento de los victorinos, a la par o peor anduvieron los coletudos. Si a Ferrera le hubieran pagado por muletazos dados no habría tenido ni para el sueldo del puntillero. Lo mejor de su actuación fueron los dos últimos pares de banderillas a su primero, muy expuesto por los adentros el tercero. Con ese toro anovilladísimo (461 kilos), descastado y de corta embestida que se fue sin picar, el extremeño anduvo muy desconfiado, teniendo que citar con la muleta retrasada y convirtiendo la faena en una sucesión de trapazos hacia afuera dados a mil por hora.

 

Con el cuarto estuvo aún peor.  Al ver cómo el toro apretó en la primera vara, mandó echarle el caballo encima en la segunda, dándole mucha leña. Creó un desbarajuste en el segundo par de banderillas teniendo que huir al burladero, lo que trató de arreglar con un despegadísimo par al quiebro aprovechando la alegre acometida del toro, que se apagó en la muleta, quedándose corto. Lo toreó Ferrera con temple por el lado derecho hasta que se le coló una vez. Entonces cambió de mano y, pese a que el toro era manejable, se fue a por la espada enseguida, dejándose media faena por hacer. Urdiales estuvo bien casi toda la tarde menos en el momento decisivo en el que hubo que apostar con el quinto. A su primero lo lanceó a la verónica bien de verdad, encajado, mecido, con mucha fibra y empaque, destacando dos lances por el pitón izquierdo. Cumplió el victorino en el caballo pero, nada más comenzar la faena, se derrumbó patas arriba. A partir de ahí, con el toro parado, Diego fue sacando los muletazos de uno en uno con sacacorchos. Primero sin encajarse del todo para hacerlo en las dos últimas series. Fue complicado de matar, pues estaba totalmente parado, perdiendo con la espada un posible trofeo a una labor tesonera, inteligente y templada que fue de menos a más.

 

El quinto fue un toro que se coló desde el principio por el pitón derecho, pero con uno izquierdo de categoría. El diestro arnedano hizo lo más difícil, fue poder al toro con temple y gusto al por el pitón malo en tres series de mucho mérito y, justo cuando debería haberse pegado un festín de torear por el excelente pitón izquierdo, una mala mirada del toro le descompuso por completo hasta hacerle ir a por la espada. Tiene el riojano todas las cualidades (cabeza, mando, temple, clase) menos la fundamental, el valor. Por eso, y no por otra cosa, no ha llegado a figura del toreo.

 

El torero aragonés Luis Antonio Gaspar “Paulita”, se enfrentaba por primera vez en su vida a los toros de la “A” coronada. Se le notó sobre todo en el sexto, el más encastado en el caballo pero, tras unos doblones de Paulita,  el animal cambió bruscamente en la muleta, poniéndose reservón, rajado, escarbador y mirón. Sin embargo, de uno en uno y echándosela al hocico se los tragaba hasta el final. Paulita no se decidió ni a apostar en serio por el toro ni a doblarse con él por abajo. Lo mejor fue la estocada que le pegó a este toro que, incomprensiblemente, no cayó y le obligó a utilizar varias veces el descabello. El tercero, mansito, se paró enseguida, siendo un auténtico mulo 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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