2ª de La Comunidad en Madrid. Valiosa oreja para Iván Fandiño

Madrid. Plaza de las Ventas. Sábado 1 de mayo de 2010. Segunda de feria de La Comunidad. Sol y nubes en tarde fresca y con viento. Un tercio de entrada. Seis toros de los Herederos de Guardiola Fantoni. Muy bien presentados en tres y tres. Los de la segunda mitad, cuajadísimos y todos con muchos y astifinos pitones. Bravos, aunque limitados de fuerza y en general nobles en distintos grados de acometividad. Los que más duraron y mejor se prestaron al toreo fueron el primero y, sobre todo, el quinto. Eduardo Gallo (tabaco y oro): Estocada trasera caída y descabello, silencio. Pinchazo, buena estocada y descabello, silencio. Iván Fandiño (fucsia y azabache): Pinchazo y estoconazo desprendido, ovación. Estocadón entrando a morir y saliendo revolcado, oreja. David Mora (palo de rosa y oro): Dos pinchazos y estocada muy caída, silencio. Pinchazo y estocada caída, silencio.

Este Iván Fandiño, hijo de gallegos nacido en Orduña, sorprendió ayer en Madrid con un toreo más propio de andaluz con gracia que de alguien nacido en cualquier otro lugar. Ya sabíamos de su valor sin tacha y de su capacidad de asimilar todo lo que hiciera falta para progresar en esta dificilísima profesión, pero que llegara a encandilar a la exigente aunque ayer exigua  afición de Madrid con un toreo de alta nota artística, muy pocos lo podían adivinar.

Ya con su primer toro, chochón y muy tardo por falta de fuerza, destacó el sentido y aterciopelado inicio y el final de un trasteo que fue imposible de redondear. Pero con el quinto, lo bordó a la verónica en el recibo además de en el quite y, aunque tampoco esta vez  logró que la faena fuera compacta – molestó mucho el viento y el torero se esmeró demasiado tiempo en colocarse bien –, gustó mucho su torero por redondos progresivamente hondos y magníficamente ligados a largos de pecho. También lo intentó Fandiño al natural, pero por el lado izquierdo no se prestó tanto este hermoso animal. Para amarrar totalmente el triunfo que ya se había ganado, Fandiño se tiró a matar como un jabato sin dar salida al toro con la muleta, volcándose sobre los pitones y saliendo feamente revolcado aunque por fortuna sin consecuencias. Emocionados los espectadores, solicitaron una oreja que fue concedida de inmediato. Una oreja muy valiosa que, sin duda, le abrirá muchas puertas.

Fandiño había mostrado su valor en un quite que hizo al primer toro de la tarde, quedándose muy quieto por gaoneras, que yo llamo modernas porque no se lleva toreado al toro, sino que se le deja pasar, rozando los pitones el cuerpo del diestro y emocionando mucho al público pero no llevarlas a cabo como se debe exigir. Esta moda hay que empezar a corregirla de una vez por todas. Hay vídeos de las gaoneras que en sus días dieron con mucha frecuencia Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordoñez, que las daban como si fueran verónicas, siempre templadas, aunque con los brazos por detrás del cuerpo. Por eso también se llamaba a esa suerte lance de frente por detrás.

Eduardo Gallo anduvo muy frío con su dos toros, sobre todo con el estupendo que abrió plaza. Muy medidito de valor continúa el salmantino. Y David Mora, aunque brilló con empaque en tal cual lance y muletazo, no pasó a mayores con el lote menos agradable y lucido. 

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EL QUITE DE DOMINGO

 

Un estoconazo vale una oreja

 

Quinto de la tarde. Un guardiola muy serio y astifino. Iván Fandiño se perfila para matar y se va detrás de la espada recto y decidido. Entierra el acero en todo lo alto mientras sale despedido en una dramática voltereta. Inmediatamente se levanta; el guardiola se trastabilla y cae redondo a sus pies… Este fue el único momento emotivo de la corrida de ayer. Tan emocionante estocada le valió a Fandiño una oreja. Siempre se dijo que una gran estocada vale una oreja. Y ayer se cumplió el aserto.

 

La imponente corrida de Guardiola se vino muy abajo en el último tercio y embistió muy poco. Solo se salvaron de la quema el primero, un tanto soso, pero con nobleza y calidad; y el quinto, que aun embistiendo a media altura, tuvo un buen pitón derecho. El resto de la corrida se paró muy pronto.

 

Eduardo Gallo no aprovechó al buen primero. Su trasteo fue una sucesión de enganchones y mantazos. Estuvo por debajo de un buen toro. El cuarto se paró y estuvo a la defensiva desde el principio de la lidia. Poco se pudo hacer. La impresión general de la actuación de Gallo es la de un torero totalmente amortizado.

 

David Mora torea con cierto empaque, pero tiene una técnica muy precaria. Está siempre con la muleta retrasada y oblicua. Al ver la luz, muchos toros se le han vencido y le han propinado tremendos revolcones. De momento ha tenido suerte, mucha suerte: ha salido de las volteretas con la ropa rota y poco más. Pero algún día un toro puede hacerle mucho daño. El revolcón que le dio el tercero se debió a esto: lo vio al hilo y con la muleta retrasada y se lo merendó. Aquí se vio muy claro como el toro adulto no perdona errores y aprende con rapidez. Desde ese momento el toro no tuvo un pase.

 

El sexto, blando y rajado, tenía sin embargo un buen pitón izquierdo. Mora, una vez más encimista y con la muleta siempre por detrás, ni le dio distancia ni supo ver la nobleza del toro. Dicen que este muchacho torea bien con el capote… Creo que abusa de torear con la mano que aguanta y no torea. Y va a pagarlo caro. Con una técnica tan incipiente y de becerrista, resulta sorprendente que haya llegado a matar corridas de toros… Alguien debería enseñarle el oficio antes de que un toro lo parta.

 

Quien mejor estuvo fue Iván Fandiño. Su primero fue tan noble como blando y no hubo entendimiento entre toro y torero. Sin embargo, al quinto le toreó muy bien con el capote. Nos sorprendió: nunca le habíamos visto así con el percal. Hubo una verónica y una media desmayada y rematada detrás de la cadera, que fueron de cartel. Con la muleta no acabó de entenderse con el toro ni de aprovechar su buen pitón derecho. Pero un estoconazo dramático que puso al público en pie, lo arregló todo. Una oreja al esportón. Así deben comportarse los toreros que están abajo: con raza y con valor. Lo de torear bien ya vendrá después. A torear bien se aprende si se tiene valor.  Fandiño es la viva muestra de lo que digo. Y cómo ha ido evolucionando poco a poco, es digno de admiración. Cada vez va toreando un poco mejor y así se va acercando al objetivo. De vez en cuando todavía se le escapa alguna cosa, pero cada vez menos. Esos lances a la verónica lo demuestran. Y otra oreja en Madrid. La tercera ya. Enhorabuena.

 

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    LA OREJA DE FANDIÑO O “TEORÍA Y JUEGO DEL DUENDE”: En una preciosa conferencia que pronunció Federico García Lorca titulada “Teoría y juego del duende” dijo el granadino las siguientes palabras: ” El torero que asusta al público en la plaza con su temeridad no torea, sino que permanece en ese plano ridículo, al alcance de cualquier hombre, de jugarse la vida. En cambio, el torero mordido por el duende da una lección de música pitagórica, y hace olvidar que tira constantemente el corazón sobre los cuernos”. Ayer en las Ventas le salió a Iván Fandiño un buen toro. Humilló de salida, lo que aprovechó `para darle cuatro verónicas y una media de categoría. Se vino un poquito abajo el toro tras el tercio de varas, por lo que no humilló del todo en la muleta, pero embistió con gran clase a media altura por el pitón derecho. Por ahí comenzó la faena, en una buena serie en la que destacó un derechazo muy encajado y muy torero. Tras perderse el trasteo en un mar de probaturas infructuosas volvió a darle una serie a media altura por el pitón derecho que enseñó todas las bondades que por ahí tenía el toro. Y cuando acabó la serie y todos nos mirábamos como diciendo “por ahí va a ser” resulta que el vizcaíno coge y se va a por la espada. Eso sí, se tiró a matar a topacarnero, dejándose coger y haciendo rodar al toro a sus pies en cuanto recuperó la verticalidad. Muy emocionante, sobre todo para sus amiguetes del 7, que le jalearon hasta el horroroso traje que llevaba. Ayer mi paisano Fandiño cortó una oreja en Madrid, pero se fue sin darnos una lección de música pitagórica con ese buen toro de Guardiola , es decir, se fue sin torear. Los otros dos toros buenos fueron un noble primero con el que Eduardo Gallo no paró quieto, demostrando que está en caída libre, y un sexto con un gran pitón izquierdo con el que David Mora hizo justo todo lo contrario de lo que debía (darle sitio, engancharlo delante y alargar lo más posible los muletazos). El segundo, muy parado, el tercero, sosísimo, y el cuarto, tirando cabezazos y medias arrancadas no permitieron el lucimiento.

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