1ª de feria en Jerez. Esplendor a caballo

Plaza de toros de Jerez de la Frontera. Miércoles 5 de mayo de 2010. Primera de la Feria del Caballo. Tarde excelente con dos tercios largos de entrada. Seis toros para rejones de Fermín Bohórquez. Parejos con muy buenas hechuras, bajos de agujas y notablemente armónicos, dieron un juego parecido por bravos y nobles en distintos grados de fuerza. Fermín Bohórquez (de corto con chaquetilla azul acero): Dos pinchazos y un tercero que descordó al toro, petición y vuelta al ruedo. Medio rejonazo de rápidos efectos, dos orejas. Pablo Hermoso de Mendoza (de corto con chaquetilla gris perla): Rejonazo barrenando, dos orejas. Extraordinario rejonazo de efectos fulminantes, dos orejas. Diego Ventura (de corto con chaquetilla musgo y oro): Pinchazo y rejonazo, oreja. Rejonazo, dos orejas y petición de rabo. Bohórquez, Hermoso y Ventura salieron a hombros junto al ganadero.

 

Quienes no han visto una corrida para rejones en Jerez no sabe lo que es disfrutar por completo con un festejo de estas características. El elegante ambiente de los tendidos, repletos de gentes amantes del caballo, de extraordinarios jinetes y, además, en su mayoría expertos en el toreo, convierte este marco cada año en una especie de Ascot andaluz. Pero con ser ello digno de vivirse al menos una vez en la vida, los que tuvimos la suerte de presenciar en directo el acontecimiento que supuso la primera corrida de la Feria del Caballo, estamos en enhorabuena.

La apertura y el intermedio de este concierto de toreo a caballo, corrió a cargo de un hijo de la tierra, Fermín Bohórquez III, nieto mayor del fundador de la ganadería lidiada y cuidada a lo largo de tres generaciones. El resultado, a la vista estuvo: un encierro de  extraordinarias características que propició el triunfo de los contendientes.

Fermín fue como el bálsamo de la feroz competición toreando por lo clásico y al mostrar su destreza con aires de alta escuela, suavizando y hasta tranquilizando los efluvios emocionales que se produjeron con uno de los duelos más encarnizados y bonitos que hayan mantenido Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura de los muchos que llevan a cabo cada vez que actúan juntos.

El navarro dio su enésima lección de monta y de toreo como rejoneador impar, el más grande de la historia, logrando superarse a sí mismo tras bordarlo con el segundo toro. Su faena al quinto fue un prodigio de temple y de calma por la menor fuerza de su esta vez más amigo que enemigo.

Lo mismo podemos decir de Diego Ventura, ayer sin necesidad de recurrir a sus habituales detalles de mal gusto. Diego rozó la perfección sin abandonar el sentido valiente y guerrero que le distingue. Por pinchar una vez al matar al tercer toro, perdió la segunda oreja. Pero lo compensó con creces frente al último con el que anduvo desbordante aunque se pasó pidiendo más trofeos al palco montando uno de sus corceles que sacó ex profeso para hacerlo. 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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