9ª de San Isidro en Madrid. Éxito sordo de Tendero

Madrid. Plaza de  Las Ventas. Viernes 15 de mayo de 2010. Tarde medio nublada, fría y con viento muy molesto. Lleno absoluto. Cinco toros de Alcurrucén, magníficamente presentados y de juego deslucido por mansotes, descastados y algunos sin fuerza, como sobre todo el primero, que fue devuelto un tanto tardíamente por su extrema debilidad. En su lugar, se corrió un sobrero de El Torreón, también con sobrada presencia y noble pero sin fuerza alguna. Los más manejables fueron el cuarto y el quinto. Y el sexto, muy difícil. José Ignacio Uceda Leal (salmón y oro): Estocada desprendida, silencio. Pinchazo y estocada caída, silencio. El Cid (cobalto y oro): Dos pinchazos, otro hondo tendido y dos descabellos, silencio. Estocada caída, división de opiniones. Miguel Tendero (prusia y oro): Dos pinchazos, otro hondo tendido y dos descabellos, silencio. Media estocada atravesada y descabellada, palmas. Durante la lidia del cuarto toro resultó arrollado el peón Antoñales, que pasó a la enfermería con lesiones en una mano de pronóstico reservado.

 

La corrida de ayer fue otro tostón a pesar de las expectativas que habían levantado El Cid, muy querido y admirado en Las Ventas, y Miguel Tendero, uno de los nuevos valores que actualmente tienen más proyección. La indudable disposición, la solvencia, el poderío y la actitud del joven diestro de Albacete quedó puesta de manifiesto en sus dos toros, pero su primero se paró enseguida y el sexto, muy difícil, no terminó de entregarse al indudable empeño del torero que, además, no anduvo fino con la espada. Su gran cruz. No obstante, Tendero fue el triunfador moral de la muy fría y ventosa jornada.

Pero ya que hablamos de cruces, hacerlo de lo que pasaron Uceda Leal y El Cid en sus respectivos intentos de salir a flote. El madrileño, sobradamente conocido en esta plaza hasta el mismísimo hartazgo, volvió a demostrar su absoluta incompetencia, ya en su excesivamente prolongada carrera profesional. Pero como le ponen cada año, él persiste en continuar a pesar de que debería llevar varios retirado. Ayer, para colmo, Uceda anduvo tan por bajo del quinto toro, uno de los más aprovechables, que dio hasta vergüenza verle tan incapaz. Y eso que a pesar de ser fatalmente lidiado, el animal apenas lo acusó. El dilema es a quien defender para arreglar el entuerto, ¿al toro de los Lozano o al que no fue capaz de medio aprovecharlo?

Caso aparte El Cid por el mal momento que atraviesa y por lo que este torero merece de respeto por lo mucho y bueno que ha conseguido. Estábamos todos deseando que, al llegar a Madrid, se rompiera el maleficio que viene padeciendo el de Salteras y la verdad es que hizo un esfuerzo sobre humano para corresponder al público que tanto le ha venido apoyando. Como si hubieran tenido necesidad de meter los dedos en la yaga de su sufrimiento, los aficionados madrileños fueron descubriendo poco a poco que este Cid no es el que fue aunque para los que le vimos en Sevilla, ayer anduvo bastante mejor. Con su primer toro, que no fue por nada agradable, le perdonaron sus más o menos perceptibles dudas y su evidente desconfianza. Pero con el quinto, que fue a más y a mejor en la muleta, sufrimos mucho, como imagino que también el torero, al comprobar que el esfuerzo que hizo por asentarse para que nadie pudiera dudar, no terminó bien porque, aunque Manuel Jesús anduvo más firme que con su otro enemigo, no fue capaz de dar el paso tras cada pase que el toro fue necesitando a medida que la faena fue avanzando mientras iba viniéndose a menos. Gran parte del público se lo recriminó después de haber estado respetándole toda la tarde.

 

EL QUITE DE DOMINGO

Frío  polar

Desde luego, ese Al Gore es un caradura de tomo y lomo. Se ha hecho multimillonario pregonando el cambio climático y advirtiendo al personal de calores y sequías que estaban por venir. Pues nasty. Si acaso vamos hacia otra glaciación. Es cierto que el tiempo ha cambiado, pero no en el sentido que decían los agoreros, sino al revés: cada vez llueve más y hace más frío. Si en días pasados hacía bastante fresco, lo de ayer fue frío polar. Soportar el festejo se hizo inaguantable. Y la gente, lógicamente, estuvo gélida. Tan fría como la tarde. Pero la corrida tuvo dos puntos de interés: ver a un Cid otra vez en el buen camino y queriendo recuperarse; y a Miguel Tendero, que mostró un poderío insólito en un matador tan joven.

 

La ganadería de Alcurrucén debe ser ingobernable. ¡A ver quien controla más de mil vacas…!  Es una ganadería muy desigual. Tan pronto sale un toro de bandera, como otro con un genio endiablado, como otro que se cae. Ayer abundó lo malo. Quizá con una ganadería mucho menos larga, los Lozano conseguirían la regularidad que les falta.

 

Uceda Leal es la eterna promesa. Lleva cerca de quinde años apuntando y no disparando. Ayer no se enteró de la bondad del cuarto por el pitón izquierdo. Este toro, no es que fuese una maravilla, pero al menos se dejaba. Tampoco fue capaz de llevar a media altura al blando, pero bonancible sobrero del Torreón que mató en primer lugar. Cada vez parece más claro que Uceda nunca va a ocupar el puesto cimero que muchos profetizaron en sus inicios, deslumbrados por sus buenas maneras.

La tarde de El Cid no fue como para tirar cohetes pero,  comparándola con sus tres desastres sevillanos, habrá que llegar a la conclusión de que se está recuperando. Al menos se quedó quieto y no corrió en desbandada. Esto ya es mucho en un torero con la moral quebrada. A su primero le faltaba la última parte del muletazo, pero El Cid estuvo sereno y no se descompuso. El quinto fue dejado sin picar de modo deliberado para que tuviera vibración en la muleta. Embestida fuerte que había que someter. El Cid empezó decidido a torear en redondo y logró una buena serie con la mano derecha. Si la faena no fue a más se debió a que, cuando el toro empezó a pararse, el Cid no fue capaz de dar el paso adelante. Se quedó al hilo del pitón y no hubo ligazón. Pero siempre dentro de la dignidad. Por cierto, los mismos que le jaleaban todo, hasta lo malo, son los que ahora más le denuestan. Hoy a El Cid le han dado mucha caña los mismos que antesdeayer estuvieron callados como muertos ante los trallazos de Urdiales, o el otro día cuando jalearon hasta el delirio las discretas faenas de Rafaelillo. Y todo por los tópicos: ahora se ha puesto de moda decir que el Cid ya no vale un duro. Y tampoco es para eso. Pobre Cid, la que le espera…

Otra vez me gustó mucho Miguel Tendero. Dio muy buenos naturales a su primero, un toro de mucha clase, pero con el defecto de ser muy soso y pararse entre pase y pase. Pero donde Tendero mostró su dimensión fue en el sexto, que era complicadísimo, con mucho sentido. Se puso muy firme, echó la muleta adelante y pudo con este toro que hubiera desbordado al más pintado. Tendero tiene muchísimo valor, y ese valor le da seguridad y un oficio impropios de su corto bagaje. El público, aterido de frío y deseando marcharse, no valoró en su justa medida el despliegue de poderío de Tendero. Con una serie con la mano diestra le bastó para acabar con el toro. Un toro que hubiera llevado de cabeza a más de cuatro. Después, con el animal ya rajado, se quedó muy quieto dominando la situación. Y eso que era mirón y se metía mucho por dentro. Muy bien. Va a ser un diestro muy dominador, con una carrera muy larga.

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. tendidodelsiete dice:

    ¿Yaga? ¿Qué es poner el dedo en la “yaga”? Por favor. A ver, Tendero es bueno, pero ayer fue el tuerto en el país de los ciegos. Uceda, ni apunta, ni dispara, simplemente hace el ridículo año tras año. Y El Cid se rie hasta de él mismo, porque no se qué es lo que le hacía gracia ayer. A mí, desde luego, nada. Propongo un cartel para despedir la feria y despedirles, definitivamente, a ellos: Uceda, Rivera Ordóñez y Finito. El resultado, ya se lo avanzo: Empate a cero.

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    EL CENTENARIAZO: Ríanse ustedes del del Real Madrid contra el Deportivo en el 2002. El verdadero centenariazo lo va a pegar el Club Cocherito de Bilbao ocho años después con un cartel de segundones el sábado 22 (toros de Palha) y el cartel de las sustituciones del domingo 23 compuesto finalmente por el Fundi, Castella y Perera, con un toro en cuarto lugar para Hermoso de Mendoza. Ni una sola figura del pócker actual de ases (Ponce, Juli, Morante y Tomás). En cuanto a la corrida de ayer en Madrid decir que los toros de Alcurrucén fueron una escalera de comportamiento de menos a más. En primer lugar un toro enclasado pero inválido que fue devuelto a los corrales. En su lugar salió otro inválido de el Torreón con el que Uceda Leal anduvo aperreado y desbordado, dando medios muletazos y teniendo que reponer terreno constantemente. El segundo tampoco andaba muy sobrado de fuerza pero se desplazaba por el lado derecho. El Cid anduvo siempre con sus constantes dudas, toreando rapidito y para afuera. A partir del tercero ya no se cayó ningún toro. Este fue tardo, pero con un gran pitón izquierdo cuando se le atacaba con verdadera decisión. A Tendero le costó mucho verlo y le costó mucho sacarle los pocos buenos naturales que le consiguió robar. Si con esta primera parte de corrida anduvo la terna malamente, con la segunda parte el naufragio fue sonoro y doloroso. Con el noble aunque poco humillador cuarto Uceda no paró quieto, siempre con los brazos encogidos, dando una ya inevitable sensación de torero acabado. Hasta mató a paso de banderillas. El quinto ya fue un toro realmente encastado, con carbón, que superó a un esforzado Cid en todo momento. Faena llena de trallazos, siempre cortando las series al tercer muletazo para recomenzar de nuevo, desplantes que no venían a cuento (de esos que tanto ha prodigado por las plazas de menor categoría en otros años para vender la moto) y bajonazo para acabar la obra. Manuel, por tus hijos, vete a tu finca y recupérate, que tus seguidores no te queremos ver deambular de esta manera. El fracaso más doloroso lo protagonizó Tendero con el encastado y noble sexto. Que sí, que hizo cosas feas de salida, cruzándose en los capotes, pero en cuanto tomó la primera vara el toro rompió hacia delante con determinación. Fue vergonzosa la actitud de la cuadrilla perdiendo los estribos en banderillas y queriendo hacer creer al chaval que el animal no veía, animándole a darle un tercer puyazo que hizo que el toro se parase demasiado pronto. Cuando Tendero cogió la muleta lo último que se esperaba es que el de alcurrucén la iba a tomar con la clase que lo hizo. Tras dos buenas primeras series el toro fue pidiendo más al torero, que afligido, se la quitó por sistema de la cara desaprovechando el mejor toro de la corrida. Esperemos que sea sólo una mala tarde, porque este torero no lo podemos perder.

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