14ª de San Isidro en Madrid. Perera, oreja de ley

Madrid. Plaza de Las Ventas. Miércoles 19 de mayo de 2010. Tarde veraniega con constantes y molestas rachas de viento. Casi lleno. Un toro despuntado para rejones de Luis Cerrón, que resultó muy manejable. Seis de Núñez del Cuvillo de cuajo desigual aunque muy encornados y astifinos, entre los terciados y gordinflones de la segunda parte. Blandearon en distintos grados y cumplieron en el caballo manseando. Todos nobles con variable duración. El tercero destacó por su gran pitón izquierdo y el segundo por noble a derechas aunque se vino pronto abajo. Los demás derrotaron por alto al final de sus viajes. El quinto fue el más débil del envío, un inválido que debió ser devuelto. Curro Díaz (grana y oro): pinchazo caído y estocada muy trasera, silencio. Pinchazo hondo y descabello. Al intentar otro descabello fue herido por el toro en la mano izquierda y pasó a la enfermería con herida en una mano de pronóstico reservado. Perera finiquitó al toro con un golpe de descabello, silencio. Miguel Ángel Perera (avellana y oro con remates negros): Buena estocada, oreja. Estocada caída atravesada, silencio. Alejandro Talavante (azul marino y oro): Estocada atravesada y descabello, petición desatendida y ovación. Media tendida, silencio. En la brega destacó Joselito Gutiérrez y en banderillas también éste, Juan Sierra y un elegante y valiente José Manuel Montoliu.

 

Por fin vimos triunfar a una figura y nos pareció mentira después de tantas tardes de sequía. El trofeo llegó tras la faena de Miguel Ángel Perera frente al segundo toro. Hasta entonces, poco había ocurrido a cuenta del rejoneador Joao Moura hijo que hizo de telonero para que quien estuvo anunciado, José María Manzanares, no tuviera que matar el primer toro. El joven Moura anduvo elegante y fácil, pero muy frío con un manejable astado de Luís Terrón. Y el sustituto, Curro Díaz, de bastante menor categoría que el espada previsto, nos llevó a lamentar la ausencia del alicantino con una faenita de quiero y no puedo ante un toro tan noble como remiso. Díaz lo toreó acelerado y sin templar debidamente. O sea, muy por bajo de las condiciones del no tal mal oponente. En otras manos hubiera valido mucho más. Lo de siempre con las enojosas e injustas sustituciones porque en el cuarto, lo que hizo fue más de lo mismo. Lo mejor, la brevedad con la desgracia que al intentar descabellar por segunda vez, el toro derrotó y le hirió en la mano izquierda.

Pero como decía y, menos mal, Perera fue el gran y único protagonista de la jornada por varias razones. Primero por la gran disposición con que salió a torear nada más aparecer el tercer toro en el ruedo. Disposición y cabeza porque tanto él como su cuadrilla lidiaron perfectamente a este toro que, no obstante y aunque fue muy noble por el lado derecho, no tanto por el izquierdo y demasiado pronto venido a menos.

Perera empezó su faena en los medios con sus habituales pases cambados ligados a sendos de pecho y, enseguida con la mano derecha, se asentó muy templado por redondos que cosió a los de pecho con notable galanura a pesar de lo mucho que le molestó el viento. Templar así es muy difícil y hasta peligroso porque en cualquier momento puede moverse la muleta sin querer y el toro se te viene encima repentinamente. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Pereda cuando iba a dar el tercer natural. La cogida, aparatosísima, con el torero rodando sobre sí mismo para libarse de la cornada y, posteriormente, vuelto a revolcar en medio de la confusión y el miedo de los que le auxiliaron, por pura fortuna terminó sin consecuencias ni la más mínima merma del valor del torero que, acto seguido y con el toro ya venido muy a menos, encadenó varios muletazos también muy templados, dentro del terreno del burel, liberando la angustia con elegante con absoluta entrega y nada fácil limpieza. Ardió la plaza salvo el grupito de siempre que quiso arruinar lo que había hecho el extremeño. Nada les sirvió, porque a la hora de matar se fue derecho como una vela y enterró el acero en lo alto aunque algo trasero. La oreja, de total ley, se la tuvieron que tragar los discrepantes.

Reventadores que volvieron a intentarlo cuando Perera tuvo que afrontar al debilísimo quinto. Con este, aunque anduvo también con muchas ganas y empeño a cualquier costa, no hubo más que hacer que intentarlo por activa y por pasiva. Una pena porque, si el toro hubiera tenido solo un poquito más de fuerza, Perera le habría cortado otra oreja y el berrinche del 7 habría sido mayúsculo. Las espadas siguen en alto para Perera en su próxima cita. Mejor, señal de que es de los que el 7 odia. O sea, que es muy buen torero.  

Alejandro Talavante estuvo muy valiente toda la tarde pero, en mi opinión, poco fino a la hora de templar las embestidas de sus dos toros. Mejor el tercero que el sexto, sobre todo por el lado izquierdo, aunque Allejandro encandiló a los espectadores en   las versiones ojedistas de su hacer, algunas lindando con el tremendismo, todo lo echó por tierra con posteriores y sucesivos enganchones. No obstante, la gente se emocionó mucho y quiso premiarle. Pero el palco, creo que esta vez con razón, se negó. Aparte el lógico entusiasmo de los isidros, con una estocada tan atravesada y un descabello, en Madrid no se puede dar una oreja aunque sea muy solicitada.                                                 

 

EL QUITE DE DOMINGO 

 

Sección de productos congelados

 

La corrida de ayer fue como el pescado congelado, que cumple su función nutritiva, pero no sabe a casi nada y te deja indiferente. Porque vemos a ver: ¿Salieron malos los toros de ayer? Pues no. Y los toreros ¿estuvieron mal? Pues tampoco. Pero, a pesar de que unos y otros cumplieron con decoro, no sucedió nada que nos levantara del asiento ni que vaya a ser recordado en el futuro.

 

Es evidente que Núñez del Cuvillo guarda la flor y nata de la camada para José Tomás. Y cuando él no está, manda los toros bastos o los de menos nota. De ser matador de toros, yo lo tendría muy en cuenta y evitaría los Cuvillos cuando el de Galapagar no estuviera en el cartel.

La corrida se compuso de dos toros bien hechos, pero que no terminaron de embestir por su poca fuerza. Y otros cuatro altos y bastotes que, a pesar de su buena voluntad, no acabaron de humillar ni de embestir por abajo por sus bastas hechuras. Sin ser mala la corrida, no hubo ningún toro que verdaderamente rompiese a embestir por abajo y con codicia. Los toreros dicen simplemente: la corrida no rompió.

Y de los toreros otro tanto. Estuvieron bien, pero no tuvieron material para alcanzar cotas verdaderamente elevadas. Matizo lo dicho: Talavante y, sobre todo, Perera, son los que estuvieron bien. Curro Díaz no tanto.

El de Linares es un orfebre prodigioso en el toreo de recorte y de adorno. Pero a la hora de torear en redondo, ya es otro cantar. Le cuesta un mundo acoplarse y cuajar algo de mediana solidez. Con su primero, noble pero a menos por la poca fuerza, estuvo muy al hilo del pitón. Y como tampoco le dio sitio, no sacó lo poco bueno que tenía el toro. Lo mejor para acabar con un toro noble y justo de fuerzas, es ponerse en su oreja. El cuarto, de una bastedad horripilante y con aires de limusín, no dio opciones por el izquierdo, pero se dejó torear por el derecho, aunque sin humillar. Aquí tuvimos más toreo de tirones y siempre detrás de la mata. Como postre el toro lesionó a Díaz en la mano cuando intentaba descabellar.

Perera mostró mucha mejor disposición que en Sevilla. Estuvo muy bien en su primero, que duró poco y no humilló jamás. Dos series suaves y mandonas con la mano derecha y, cuando intentaba torear con la izquierda, ese vientecillo sutil que siempre sopla en las Ventas, le impidió sacar nada en limpio. Además se llevó un volteretón. Arrimón firme cuando el toro no quería embestir más, y estocada de buena ejecución, aunque algo trasera y baja. Una oreja. Pienso que excesiva porque, aunque que Perera estuvo bien, por las causas antes dichas, no hubo toreo con la mano izquierda, la faena duró poco y la colocación de la espada tampoco fue para tirar cohetes. Una vuelta al ruedo hubiera quedado mejor.

Conscientes de la mucha calidad del quinto, lo cuidaron con mimo. Pera era un inválido que debería haber sido devuelto. En cuanto se cayó dos veces en el último tercio, el público no hizo ni caso a Perera. Es normal: la lidia de un inválido es una parodia.

El tercero fue muy pronto y alegre, pero era el típico toro que gusta más al público que al torero. No humilló nada. Talavante consiguió una serie muy buena con la mano izquierda, pero en las siguientes ya no pudo lograr tanta limpieza. Además, con la zurda se tuvo que ayudar mucho con la espada por ese vientecillo traidor que suele soplar en las Ventas. A pesar de ciertos enganchones y de que no vimos, ni mucho menos, al mejor Talavante, la faena siempre tuvo buen corte. Hasta tal punto que el público pidió la oreja. Hizo bien el Presidente no atendiendo la petición, pues la estocada era muy trasera y atravesada, y la faena, a pesar de su interés, tampoco fue de gran fuste.

El sexto fue un caballo que no humilló y que pasaba sin clase. Talavante estuvo dispuesto y firme, pero no sacó nada en claro de una embestida bruta y difícil de templar.

¡Ah!, se me olvidaba: tuvimos caballito. Y de los buenos, pues el hijo de Joao Moura estuvo francamente bien. Solo erró con la hoja de peral, pero en el resto de la lidia se le vio templado y torero. Muy por encima de un mansito, soso y noble toro de Luis Terrón. La buena actuación del caballero en plaza, al público le daba igual. La gente había ido a ver otra cosa. Hasta hace treinta años era muy habitual la inclusión de un rejoneador para abrir plaza.

Fue Chopera quien acabó con la costumbre ante las quejas de la afición por lo larga que se hacía la corrida. Es evidente que son dos espectáculos distintos, con públicos distintos, que no conviene mezclar. Había sido una imposición de Manzanares para no lidiar al primero de la tarde. Y luego resultó que Manzanares no pudo venir. Y lo más tremendo: el viernes lo sustituye el Cid. ¡Qué fuerte! Con los toros que se le han ido y le dan la sustitución…

                                   

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

10 Resultados

  1. jose maría gómez dice:

    José Antonio respetando que no compartiendo tu opinión que por supuesto respeto, para ti oreja de ley, para mi de pueblo, no se puede conceder una oreja en Madrid por una faena irregular en la que no se usa la mano izquierda y con la espada atravesada, por la misma razón ¿porqué no se le concedió asimismo a Talavante?.
    Curro Díaz como casi siempre brillante en lo accesorio y nulo en lo fundamental con un buen primer toro, el 4º basto y con menos cuello que “Naranjito”. Talavante dió los mejores naturales, pero tan irregular como siempre. En cuanto al Cid, si, evidentemente está en un mal momento que arrastra desde la pasada temporada, aquel toro del Pilar en Sevilla y tantos otros, pero que mala memoria tenemos, VG Bilbao Agosto 2007,( a ver quien tiene cojones de hacerlo), Las Ventas 2 Puertas Grandes y otras tantas perdidas con la espada, Sevilla, 4 Puertas del Príncipe, esa mano izquierda…….las críticas y el desprecio me parecen miserables por parte de la afición de Madrid a quien tantas satisfacciones les ha dado.
    Saludos.

  2. uno del dos dice:

    Que pocos dan importancia al TEMPLE -por cierto que Emilio Muñóz no se cansa de repetirlo en Digital + HACIENSO ALUSION CONSTANTE A LOS ENGANCHONES Y A COMO CAMBIA EL TORO EN CUANTO TOCA LA MULETA- cuando es lo fundamental en el toreo. Esto dice un crítico (¿?), Rafel Cabrera de la COPE sobre el 1º de PERERA: “Empezó con sus clásicos dos pases cambiados por la espalda, en los medios, ligados con otros por alto, como otras tardes. Y a la hora de centrarse, con la derecha, estuvo colocado siempre fuera de cacho, pasándolo primero en paralelo y luego en redondo, aunque despegado, ligando algunos muletazos por tanda. El bicho demostró pocas energías y comenzó a cabecear a partir del tercer o cuarto muletazo. En corto, como siempre también, desde fuera, siguió dando pases sin profundidad. Con la zurda tuvo que recolocarse con frecuencia, sin ligazón, para acabar descubriéndose en una de aquellas y siendo aparatosamente revolcado. La emoción subió enteros, pero no el toreo, pegándose el correspondiente arrimón, desde fuera, ahogando lo que quedaba del animal. Y perfilado desde? como siempre, una entera tendida, alargando un poco el brazo, le conseguiría esa oreja de los isidros, con petición que no fue mayoritaria. ¡Qué no lo fue, señor presidente!”. Y estos crean aficion. Se supone. Lamentable.

  3. Pedro Asín dice:

    Hola, amigos, de un tiempo a esta parte no consigo entrar bien en la web, siempre me da fallos y no hay forma de leer cosas, ¿me pasa solamente a mí por algo que tengo mal instalado en mi ordenador?
    Un saludo
    Pedro Asín

  4. tendidodelsiete dice:

    ¿Curro Díaz, de menor categoría que el alicantino? ¿Qué pasa, que también tú vas invitado a la finca? Por Dios, lo que hay que leer. En Curro Díaz hay algo, no mucho, de arte. En Manzanares sólo hay tedio, aburrimiento y monotonía. Muy técnico y elegante, sí, pero repetitivo y reiterativo hasta decir basta. Un pegapases más.

  5. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    LA RECUPERACIÓN DE PERERA: Por fin una buena noticia en este infausto San Isidro, la recuperación de un torero de los que tienen que tirar del carro de la Fiesta en los próximos años. La corrida de Cuvillo se dividió en dos partes, como su pelo y su peso. Los tres primeros, negros, con sus 530 kilos justos, tuvieron fuerza y acometividad, sobre todo en el último tercio. Los tres últimos, coloraos y más bastotes, tuvieron menos fuerza y menos casta. Curro Díaz devolvió la oreja que cortó en la primera de feria. No se puede estar más obtuso con los toros. Al primero, noble, le hizo justo todo lo contrario de lo que pedía: que había que dejársela en la cara, pues Curro se la dejaba retrasada; que había que llevarlo hasta el final, pues el de Linares se lo metía en el culo; que había que evitar que enganchara, pues la faena fue un mar de enganchones al tener al toro todo el rato encima suyo. Un desastre. Con el cuarto, que iba y venía con sosería y pegando cabezazos, más medios muletazos y, por lo tanto, más enganchones. Para colmo en uno de sus últimos cabezazos, cuando Díaz estaba descabellando, le pegó una fuerte y aparatosa cornada en la mano. Perera estuvo francamente bien con su primero. Lo llevó cosido a la muleta en dos series buenas por el pitón derecho, enganchándolo adelante y llevándolo hasta atrás del todo con las telas por abajo, todo esto después de un arriesgadísimo y ceñidísimo inicio por espaldinas. Se echó la muleta a la izquierda y por ahí el toro se volvía cruzado metiéndose por dentro. En su intento de meterlo en la canasta por ese pitón se llevó un volteretón fortísimo, del que salió enrabietado y pegándose un arrimón ante el ya rajado animal. Estocada entera y oreja (la tercera a pie de la feria,¡alegría|). El quinto tenía muy poca fuerza pese a su voluntad de embestir con calidad, y requería un temple que el viento reinante no dejó desplegar a Miguel Ángel. Aquí se puso un tanto pesado, pero esperemos que al menos la nobleza de ese toro le de la confianza que necesita. Talavante es un torero que deslumbra a primera vista por su estética, su elástica cintura, su muletazo largo, sobre todo con la mano izquierda. Pero ayer estuvo bastante acelerado y toreando a media altura a su buen primer ejemplar, que se desplazaba largo por el pitón izquierdo. En la segunda parte de la faena además se sucedieron los enganchones. Con el último poco se podía hacer ante la descastada y brutota embestida del animal. Hay que mencionar la buena brega de Joselito Gutiérrez en el segundo y de Montoliú en el primero, además del excelente par que puso el valenciano al cuarto de la tarde, recordando a su añorado padre.

  6. Cuentacuentos dice:

    Y hablando de sustituciones, díganme que es una broma de muy mal gusto la noticia de que han ofrecido al Cid sustituir a Manzanares en su segunda corrida. No me lo puedo creer!!!

  7. sebastian barroso dice:

    el pais.el mundo marca.dicen que la oreja de pereda es de risa y usted
    lo pone de lujo

  8. Yomismo dice:

    De sobra sabe el señor Del Moral que la oreja de Perera fue de risa y fruto del corazón de un público que se sensibilizó en demasía con la voltereta sufrida.

  9. josem dice:

    el pais, el mundo, y marca, junto con la cope, medios serios con secciones taurinas de risa: radicales, ignorantes e incompetentes.

    También me revientan críticos serios como Domingo que revisan negativamente la trayectoria brillante de un torero cuando le llega una mala recha; ahora resulta que el Cid no fue tan buen torero como se le cantó, debería haber tenido narices de decirlo en Bilbao en 2007, cuando las 4 Puertas del Príncipe o la decena de faenas de dos orejas realizadas en Madrid y no ahora, cuando es muy fácil hacer leña del árbol caido

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