17ª de San Isidro en Madrid. Superar una mansada

Madrid. Plaza de Las Ventas. 22 de mayo de 2010. Decimoséptima de feria. Calor t casi lleno. Seis toros despuntados para rejones de Flores Tasara, voluminosos, altones y en su mayoría mansos, distraídos y descastados. Sergio Vargas (de corto con chaquetilla de terciopelo azul marino): Pinchazo y medio rejonazo atravesado, ovación. Pinchazo hondo caído y rejonazo bajísimo, ovación. Diego Ventura (de corto con chaquetilla verde musgo): Rejonazo, oreja. Rejonazo fulminante, oreja. Lorenzo Hernández (de corto con chaquetilla de terciopelo granate): Dos pinchazos y rejonazo, ovación. Rejonazo, dos orejas. Ventura y Hernández salieron a hombros.  

 

A los aficionados al toreo a pie no suele agradarles el de a caballo salvo las excepciones que surgen cada vez que actúan figuras de esta especialidad. Si en la lidia normal, es difícil triunfar con toros malos, algo que solamente logran los grandes y no todos, en la de a caballo, la cuestión resulta tanto o más peliaguda porque para que los jinetes y sus monturas puedan lucirse se requiere que los toros tengan un mínimo de celo en perseguir a los lidiadores. La velocidad y la fijeza son imprescindibles. Y cuando no es así, cuando las reses salen distrayéndose, desentendiéndose, con querencia muy marcada a las tablas y se salen sueltas de los emboques, hay que arriesgar, templar y, en definitiva, templar muy atentos a que los animales no se despeguen de los caballos y más a que no lleguen a alcanzarlos o, aún peor, a herirlos.

El mérito de los dos radicó en cómo consiguieron que sus respectivos enemigos les obedecieran. Cuestión harto difícil que no todos supieron apreciar aunque a medida que fueron solucionando cada defecto, la mayoría fue entusiasmándose hasta olvidar los momentos vacíos de contenido que fueron muchos.

No obstante, hoy tenemos que volver a repetir lo que dijimos de la anterior corrida de rejones respecto al público que también  llena la plaza en estos festejos aunque la mayoría no sabe ni osa criticar los defectos o las carencias que surgen. Tampoco hay reventadores intransigentes, sencillamente porque no acuden y ceden sus asientos. Por lo tanto y a pesar de que en esta clase de espectáculos se suele triunfar más que en el resto de las corridas, creo que va siendo hora que los medios aleccionen al público sobre lo que debe exigirse en el rejoneo.

La vistosidad es muy importante, pero no siempre compensatoria de la vulgaridad. Por eso y por sus fallos con el rejón de muerte, Sergio Vargas no pudo acompañar a sus dos colegas en la salida a hombros.

Finalmente decir que los pocos aficionados de entre los que suelen asistir al resto de los festejos isidriles y también a estas corridas de menor importancia, se comentó lo que ayer estuvo a punto de suceder cuando El Cid tuvo que enfrentarse a su primer toro. Por lo que hemos podido saber, había preparado un complot en su contra que hubiera consistido en el abandono de las localidades que ocupaban bastantes personas, previamente solicitadas por sms para que así lo hicieran en protesta por haber sido el elegido para sustituir a José María Manzanares. En tal desafuero, debe haber responsables y la autoridad debería investigar quienes fueron los responsables. Menos mal que El Cid, con su feliz actuación, impidió que tan inadmisible trama llegara a producirse. Pero aunque el disparo les salió por la culata, bueno sería que fueran descubiertos esta clase de sujetos.              

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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