2ª del Aniversario de Club Cocherito en Bilbao. Una tarde agradable

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Domingo 23 de mayo de 2010. Segundo festejo del Centenario del Club Cocherito. Tres cuartos de entrada y tarde espléndida. Un toro de rejones de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, manejable. Hermoso de Mendoza, vuelta al ruedo. Cinco toros de Núñez del Cuvillo, justos de presencia. Muy nobles y con mucha clase, aunque escasos de fuerza. El tercero fue extraordinario. En primer lugar se lidió un toro de Ortigao Costa, de escaso juego. El Fundi (blanco y azabache): Silencio en ambos. Sebastián Castella (negro y oro): Dos avisos, silencio; y una oreja. Miguel Ángel Perera (esmeralda y oro): Un aviso y saludos desde el tercio en los dos toros. Juan Sierra y Guillermo Barbero saludaron tras banderillear al tercero; Joselito Gutiérrez, tras banderillear al sexto.

     

El cartel originalmente previsto se había venido abajo y fue preciso sustituir a José Tomás y a Manzanares. No se reparó en esfuerzo ni en gastos, y fueron sustituidos con lo mejorcito: Perera, Castella y, además, Pablo Hermoso.  El único superviviente del cartel original fue El Fundi.

 

Los toros de Cuvillo estaban pensados por y para José Tomás. Se trataba de unas reses buenas para Valencia o Barcelona, pero estaban por debajo del trapío que tradicionalmente se ha exigido en Bilbao. Solo el segundo de la tarde era verdaderamente serio. Los demás toros tenían una presencia aceptable en cualquier otro sitio, pero resultaban muy justos para Bilbao.  Está claro que Cuvillo conoce su ganadería y había preparado un lote ideal para el triunfo de José Tomás: toritos nobles y de mucha clase. Si hubiera tenido algo más de fuerza, la corrida hubiera sido de sensación.

 

El Fundi pasó prácticamente desapercibido. Poco pudo hacer con el Ortigao, que al tercer muletazo de cada serie se metía por dentro. No se anduvo por las ramas el de Fuenlabrada: rápidamente se lo quitó de en medio. El cuarto tenía gran nobleza, pero era muy soso y de escasa fuerza. El Fundi planteó bien la faena, a media altura y dando sitio. Y algunos naturales hasta tuvieron buen trazo. Pero la gran sosería del toro hizo que nada tuviese importancia ni trascendencia.

 

Sebastián Castella estuvo tremendamente espeso con su primero, un toro violento que se quedaba muy corto. La faena fue un desbarajuste de trapazos y enganchones. A pesar de la buena voluntad del francés, no llegó a coger el aire al toro. Faena terca, sin mando alguno. A punto estuvo de ir el toro al corral porque, además, también pintaron bastos.

 

El quinto tenía gran nobleza y calidad, y Castella se mostró menos acelerado de que lo que acostumbra últimamente. Con la mano derecha toreó bien, más despacio y menos mecánico que habitualmente. También fue bueno el inicio por estatuarios. Con la izquierda bajó de tono la faena. Y si hubiera dado algo más de sitio al toro, su embestida habría crecido y la faena hubiera tenido más dimensión. De todas formas, su toreo con la diestra gustó al respetable y, después de una estocada trasera, cortó una oreja.

 

Miguel Ángel Perera se encontró con un toro de altísima nota: el tercero. Un toro de embestida alegre, humillada, repetidora, de excelente calidad. Por poner un pero: la justeza de fuerzas. Perera metió al público en la faena desde el primer momento, con las espaldinas que tanto prodiga. Luego hubo tres buenas series con la mano derecha, con pases de trazo muy largo. La tercera serie, de un acople total, fue sensacional. La faena bajó de tono con la zurda. Por el pitón izquierdo, siendo muy bueno, el toro no era tan extraordinario como por el derecho, y Perera no se acopló. Faena remontada otra vez con la derecha y trofeo perdido por la espada.

 

Nunca habíamos visto torear con tanto temple a Perera como ayer al sexto de la tarde. Un toro tan flojo como noble que llevó con gran dulzura y suavidad. Y en esta faena sí que hubo mucho y buen toreo con la mano izquierda… Tan a gusto estaba el torero que sonó el primer aviso antes de entrar a matar. Y otra vez perdió la oreja por la espada. Dejando aparte los fallos con el acero, Perera ha mostrado en Bilbao su mejor dimensión.

 

En el intermedio de la corrida actuó Pablo Hermoso de Mendoza con un toro mansito, pero muy colaborador. He visto a Pablo Hermoso un ciento de veces ya, pero aun sigue maravillándome. Su actuación fue una bella sinfonía, interpretada con total perfección. Los galopes de costado que hizo con Chenel, levantaron al público del asiento. Imposible más temple. Después, con un caballo bayo, expuso mucho y se dejó llegar al toro muy cerca. Por supuesto, los embroques siempre en el estribo. Una lástima ese pinchazo antes de un rejón entero que le quitó la oreja de la mano, o quizá las dos.

 

El público salió satisfecho de la plaza y el Club Cocherito salvó bien los muebles después del fiasco del sábado. Los objetivos se cumplieron. Envío desde aquí mi enhorabuena a mis consocios del Cocherito.

 

4 Resultados

  1. Rafael Ferrer dice:

    A mí estos toros tan noblotes no me llegan.

    Ya sé que el sexto, por ejemplo, es el toro soñado por casi todo el escalafón y el que buscan con ahinco muchos ganaderos, pero a mí me deja frío. Esa nobleza a mi me parece descastada y más parecida a la bobería que a la bravura.

    Si seguimos por ese camino, a esta fiesta le van a quitar la emoción. Y sin ella, esto no es más que un ballet sanguinario.

    Y una pregunta: ¿Cómo puede ser que los mismos fundamentalistas del toreo, que son los que aupan a José Tomás, sean los mismos que reniegan de este tipo de toro colaborador cuando el de Galapagar se presenta siempre con ellos debajo del brazo? Aquí hay algo que se me escapa.

    Un cordial saludo.

  2. jose maría gómez dice:

    Siento discrepar contigo, si consideras a Castella de lo mejorcito, es que algo grave ocurre en el escalafón. Obstinadamente la prensa y los medios informativos han tratado de convertir en figura al francés y lo han conseguido. Con sus pobres recursos técnicos y artísticos, solo tiene valor, no se puede estar a la altura de toreros como Ponce, José Tomás, Juli, Morante, Cid y en menor medida que estos, Manzanares y Perera. El galo en su mejor tarde, no lograría ni de lejos, ya que ni sabe ni puede, hacer por ejemplo el toreo que hízo el Cid el viernes en las Ventas a los “Juan Pedros” y eso que dicen que el de Salteras anda en horas bajas. Los números no engañan, fracaso en Sevilla y fracaso en las Ventas. No me valen las dos orejas de Otoño, al menos en Madrid. Es una cruz tener que soportar a este torero por ejemplo en Bilbao en la Aste Nagusia incrustado en carteles con los figurones anteriormente reseñados.
    Saludos

  3. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    CORRIDÓN DE CUVILLO: La ganadería de Núñez del Cuvillo, pese a lo terciados de algunos toros ( tercero, quinto y sexto) aunque de excelentes hechuras y pese a la poca fuerza de la mayoría dio una sinfonía de casta enclasada. Domingo iba dando la matraca a aficionados y profesionales con el tercero, y no marró. Yo se la iba dando con el séptimo, y tampoco marré. Y además salió un sexto que estaba muy hermanado y escondidillo en los corrales que fue sensacional. Tres toros de bandera, de dos orejas. El festejo se inició con un remiendo de Ortigao Costa que era un buey con hechuras de buey y con comportamiento de buey. Siempre saliendo con la cara por arriba y pegando un tornillacito, no se entregó nunca y lo mejor que pudo hacer el Fundi fue matarlo cuanto antes. En quinto logar salió un noble toro de Cuvillo que, si bien fue a menos, tuvo veinte muletazos a media altura (por su escasez de fuerzas) que el Fundi se los debió dar. Pero el de Fuenlabrada estuvo desconfiadísimo, sin parar quieto, como si no viera al animal metido en la muleta. Si no saca la raza que le caracteriza dura papeleta le espera con sus tres tardes en Madrid. A castella le tocó en primer lugar un animal con clase que pagó muy caro el equivocado inicio de faena con doblones por abajo. El toro estaba justo de fuerza y raza, y ese comienzo hizo que durara apenas media faena, en la que Castella puso a funcionar su maquinaria de pegar pases sin alma ni temple. Un arrimón final a lo bruto intentó salvar los muebles sin conseguirlo. Con su segundo, excelente, anduvo más entonado, sobre todo en el inicio de faena y en el templado arrimón final. En medio un toreo nuevamente muy basto y rápido. Cortó una benévola oreja tras un feo bajonazo. A Perera le tocó la lotería. Un lote de cuatro orejas, y apenas obtuvo saludos en ambos. ¿Por qué? Su principal virtud toda la tarde fue el temple, la cadencia, el valor al servicio de torear despacio. Pero mató fatal (llegó a escuchar el segundo aviso en el último) y sus faenas surgieron sin estructura, como improvisadas. Hay que decir que tanto Castella como Perera son toreros convalecientes, que vienen de pasar un mal momento. Perera con su primero, de viajes largos y humillados, comenzó la faena con sus clásicas y ceñidísimas espaldinas y con tres series francamente buenas por el pitón derecho. Pero luego, al echarse la muleta a la izquierda le entraron las dudas y el trasteo se vino abajo. En el séptimo sin embargo fue con la mano izquierda con la que puso a hervir la olla, pues el animal embestía por ahí de categoría. Faena con altibajos y de rara estructura, aunque siempre muy cadenciosa y acariciadora. Tras comenzar por el izquierdo, bajó el trasteo en el toreo por el lado derecho. Entonces acortó las distancias, y cuando parecía que ese iba a ser el epílogo de la faena se la echó otra vez a la izquierda para acabar por naturales. La espada le quitó la oreja. Fue la de Cuvillo corrida de 8 orejas (en cinco toros) y se cortó una de regaliz. En cuarto lugar, en mitad del festejo, actuó don Pablo Hermoso de Mendoza, que con Chenel e Icaro dio una lección de lo que es torear a caballo, y dejando claro quién es el mejos rejoneador de todos los tiempos. Auténtico temple, mando y ligazón con el primero, sabrosos muletazos con el segundo, todo con pureza, al estribo, sin altibajos, tan solo una banderilla que cayó al suelo. El fallo con el rejón de muerte dejó todo en una vuelta al ruedo. Ahora sólo falta solicitar a los dirigentes del Club Cocherito que le hagan otra asociación de amigos de una ganadería esta vez a la de Núñez del Cuvillo, que les ha salvado el Centenariazo.

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