6ª del Aniversario en Madrid. La más entretenida

Madrid. Plaza de Las Ventas. Sábado 5 de junio de 2010. Calor y más de tres cuartos de entrada. Cinco toros de El Cortijillo y uno de Lozano Hermanos, lidiado en primer lugar. Muy bien aunque desigualmente presentados en el tipo de su procedencia Núñez. Dieron juego desigual con predominio de su nobleza en distintos grados. El de Lozano Hermanos, un manso con poder que resultó manejable en la muleta. El segundo, un gran toro, muy completo, bravo y noble. El tercero también noble aunque manseó en el caballo. El quinto mansurrón pero muy noble en la muleta. Y el sexto, el único que desentonó por descompuesto. Miguel Abellán (blanco y plata): pinchazo, otro hondo y descabello, aviso y ovación; pinchazo hondo y dos descabellos, aviso y vuelta al ruedo. Juan Bautista Jalabert (plomo y oro): estocada trasera desprendida de rápidos efectos, oreja; estocada caída, oreja. Arturo Macías (marino y oro): estoconazo tendido y descabello, aviso y palmas; dos estocadas atravesadas que hicieron guardia, silencio. Juan Bautista salió a hombros.

La verdad es que nadie se esperaba que esta interminable feria tan pobre en resultados artísticos fuera a terminar con la corrida más entretenida y, desde luego, la más interesante en su conjunto. El cartel era de modestos espadas y los toros de incierto comportamiento por llevar hierros distintos al famoso de su procedencia Alcurrucén, al fin y al cabo puro Núñez del encaste Rincón.

Y como los más añorados por mejores de Rincón se comportaron cinco de los seis, dando clara oportunidad de triunfar a los matadores que los lidiaron y mataron con distinta fortuna. De haber acertado con la espada pronto y bien, los tres actuantes habrían tocado pelo y quizá alguno por partida doble en un solo toro.

Vayamos por delante con Miguel Abellán quien, además de ser el primer espada, tuvo una de sus mejores y más completas actuaciones que le hayamos visto en Madrid. Con el poderoso manso que abrió plaza, de la ganadería de Lozano Hermanos, no solo anduvo valiente, también muy listo y, por ende, muy torero.  No fue fácil de lidiar este animal en los primeros tercios que hicieron presagiar la imposibilidad de meterlo en la muleta, pero como tantas veces sucedió con los toros de Rincón, el animal terminó dejándose someter por Abellán que, muy firme y templado, consiguió hacerse dueño de sus embestidas, poco a poco mejoradas por la limpia destreza del torero. Fue una pena que pinchara.

No satisfecho con ello y aunque el cuarto toro también manseó ante los montados llegando a banderillas con tanta movilidad como poca fijeza, Abellan se percibió pronto de que el toro se le vendría mejor citándolo desde lejos y, una vez comprobado que en corto no respondía, reemprendió la faena citando con la mano derecha a muchos metros distanciado del animal y, nada menos que en cuatro tandas por redondos cosidos a los de pecho, cuajó una más que estimable faena, prolongada por naturales en los que, por ya venido a menos su enemigo, tuvo Miguel que tirar del toro para darlos tan largos como fue este toro que cumplió con creces la exclusiva condición de los de su encaste, yendo un metro más allá que los de otras divisas en cada una de sus embestidas de por sí muy largas. Hasta un par de dosantinas templadísimas enjaretó Abellán antes de volver a fallar con  los aceros. Un pinchazo hondo y dos golpes con la espada de descabellar impidieron que cortara orejas. No obstante, dio una merecidísma vuelta al ruedo.

Juan Bautista Jalabert tuvo el mejor lote en sus manos y a fe que aprovechó la gran oportunidad. Hacía tiempo que no veía tan ilusionado a este matador francés que, después de triunfar grandemente en Madrid hace años, pareció decaer víctima del conformismo. Pero ayer despertó hasta el punto de parecernos otro torero, más fresco y remozado. Claro que, sus dos toros fueron magníficos para el toreo. Pero a pesar de la escasa calidad de Juan Bautista como muletero, sería injusto negar que con ambos animales anduvo firme, templado y ciertamente fino en dos faenas que fueron premiadas con oreja solicitada con mucha fuerza por el público. Juan Bautista, pues, fue el único matador de toros que en esta feria consiguió salir a hombros por la Puerta Grande. Enhorabuena al torero y a los aficionados franceses.  

No podemos decir lo mismo a los mexicanos porque Arturo Macías fue el peor librado en el sorteo, si bien su primer toro fue bastante mejor que el complicado sexto y aunque con ambos se la jugó como siempre – también y muy especialmente en un angustioso quite por gaoneras que  hizo en el segundo toro – no acertó a encontrar la media distancia que requirió el que mató en tercer lugar que fue con el que debería haber estado más hábil. Se empeño en las cercanías, ahogó al toro y se le fue la cosa. Una pena porque la muerte de este animal se la brindó a su compatriota Eloy Cavazos que vino a Madrid expresamente para ver en Las Ventas al más destacado de los actuales matadores aztecas.

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EL QUITE DE DOMINGO

 

Nadie se lo esperaba

De la tarde de ayer nadie esperaba casi nada. Si acaso un arrimón del mejicano Arturo Macías. Miguel Abellán y Juan Bautista eran en principio dos toreros en declive que no suscitaban el menor entusiasmo. Pero, sorpresa, los dos dieron una excelente tarde. La mejor de la feria, junto a la tarde de los quites. Los toros del Cortijillo (otra marca de los Hermanos Lozano) propiciaron el éxito. En el caballo fueron todos mansos de solemnidad, pero en el último tercio, con las excepciones del primero y el sexto, se dejaron torear. Corrida de inequívocas hechuras de Núñez, con dos toros de muy buena nota en la muleta: destacó el segundo por su alegría y prontitud y el tercero por su nobleza y suavidad.

 

La lidia del primero se desarrolló entre sustos. Manso integral y escandaloso, de los que salen rebotados del caballo y no se dejan poner las banderillas. Hubo un tumbo espectacular y, si en el segundo tercio no se merendó al Niño de Santa Rita, fue porque Bautista metió el capote de forma milagrosa. A la muleta llegó con la cara por las nubes y frenándose al tercer muletazo. Era un toro difícil. Abellán ya demostró con este toro su buena disposición: valiente y decidido, fue capaz de sacar muchos pases limpios, sobre todo con la mano derecha.

 

En el cuarto hizo quizá la mejor faena de la feria. El planteamiento fue muy inteligente, dando sitio a un toro que iba y venía, pero sin humillar. Primero le toreó bien sobre la mano derecha, en tres series limpias y bien compuestas. Después dos series extraordinarias con la mano izquierda, llenas de cadencia y hondura. Nunca se había visto a Abellán rayar a este nivel. De un torero entusiasta y de buen oficio, pero un tanto vulgar, ha pasado a ser un diestro de clase y cadencia. Un pinchazo y un par de golpes de verduguillo hicieron que perdiera las orejas. Una lástima. A pesar del fallo con la espada, supongo que esta faena relanzará su cartel.

 

Después de lo de ayer, creo haber dado con la clave que explica la personalidad de Juan Bautista. Tiene mucho oficio, el valor suficiente y sabe torear. Pero necesita estar motivado. Necesita verse en el filo del precipicio para arrear. Cuando se siente seguro por el colchón de muchas corridas firmadas, se muestra abúlico y no expone un alamar. Pero cuando la cosa se pone negra, entonces saca el torero que lleva dentro. Esto ya había sucedido hace tres años, y ayer volvió a suceder. Consciente de que tenía el cartel bajo cero, ayer Juan Bautista arreó, salió por la Puerta Grande y se rehabilitó. Esperemos que no vuelva a caer en la abulia.

 

Su primero era muy chico. Era uno de aquellos toritos de Núñez que gustaban a los toreros hace cuarenta años. Y embistió como aquellos, muy pronto y muy alegre. Por poner un pero, no terminó de humillar del todo. En cualquier caso un toro muy bueno. Bautista lo toreó en dos primeras series mandonas y muy bien rematadas con dos excelentes pases de pecho, terminados en el hombro contrario. Después la faena se vino abajo cuando quiso relajarse, llevando menos al toro, pero componiendo más. Aún era pronto para hacerlo. El toro exigía mando y muletazo largo. Después sí que fue capaz de torear bien, con relajo y verticalidad. Y un final de faena muy bueno, con pases de todas las marcas, de mucho regusto. Estocada tendida y una oreja.

 

Ayer, ese Juan Bautista mecánico y superficial, dio paso a otro Juan Bautista hondo y artista. Por señalar una tacha a esta primera faena, faltó más toreo con la zurda, que marcó la diferencia entre una y dos orejas. Juan Bautista estuvo bien también con el quinto: un toro tan manso como sus hermanos en el caballo, pero que propició una estampa antigua cuando levantó en vilo a caballo y picador, tirándolos al suelo abruptamente. Después buen tercio de banderillas de Curro Robles.

 

Y faena inteligente de Bautista, que aprovechó muy bien las embestidas de un toro noble, pero manso y huido. Le hizo embestir a base de dejarle la muleta en la cara, obligándole a repetir. Le sujetó mucho, como dirían los revisteros de antaño. El toro fue muy bien aprovechado con la mano derecha y, después de una estocada de entrega, cortó otra oreja, protestada por el sector sietemesino. Pero esta protesta no debe preocuparle. A mí me preocuparía que me aplaudiesen, porque torero que aplaude esta gente, es torero sin futuro y con las alas más cortas que un gorrión. Y cuando te aborrecen, es que puedes funcionar en esto. En realidad es una tragedia para la plaza de Madrid el protagonismo de estos señores. La han degradado hasta extremos inimaginables. En conjunto Juan Bautista dio una tarde muy buena.

 

Arturo Macías brindó a su paisano Eloy Cavazos, y se enfrascó en una faena valerosa y entusiasta, pero muy encimista. No aprovechó la dulce embestida de un toro de mucha clase. Puesto siempre muy cerca, dio muchísimos muletazos cortos y desgarbados. El sexto fue una prenda de embestida remisa y dando cabezazos. Con él volvió a estar muy valiente. Al menos Macías tiene valor y no hace el ridículo delante de la cara del toro, cosa que muy pocos compatriotas suyos pueden decir.

 

…Y al final saltó la liebre, ¡quien lo iba a decir!

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. josem dice:

    ¿escasa calidad de Juan Bautista como muletero? siento discrepar con mi querido José Antonio, al francés se le puede achacar su abulia, ser un torero monótono y aburrido cuando está desmotivado, su falta de ambición, pero como bien dice Domingo cuando está bien es torero “hondo y artista”. Con todo mi respeto y admiración me gustaría leer que escribirías del Fandi si ejecutase alguna de las dos faenas de ayer de Juan Bautista.

    En cuanto a Abellán, en la forma que lo vimos ayer o el año pasado en Sevilla me parece injusta su exclusión del circuito de ferias

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    GRAN FAENA DE ABELLÁN: Y gran corrida de el Cortijillo, con la que los hermanos Lozano vuelven a demostrar que ostentan la supremacía absoluta de las ganaderías de Núñez. Exceptuando primero y sexto embistieron todos. Abellán se puso excesivamente pesado con su primero, complicado y sin transmisión, pero con el cuarto, un toro que se vino arriba en la muleta (tónica general de la corrida) estuvo inteligentísimo, lleno de valor y entrega. Aprovechando la prontitud del animal le cogió la larga distancia y lo toreó con temple, gusto y ajuste en tres series vibrantes. Ya con la muleta en la izquierda pegó una tanda extraordinaria. Este torero es de recorrido corto, pero cuando hace el esfuerzo, generalmente en primavera, da una dimensión muy interesante. Al mexicano Arturo Macías le va a pasar factura su discreto paso por Madrid. Esta vez no hubo cornada como en Valencia y en Sevilla, y todo se quedó en arrimones inoportunos. Porque el tercer toro pedía distancia a gritos, mientras el mexicano se empeñaba en quedarse encima de los pitones. Desbarajuste de enganchones y muestras de valor pueblerinas que no le sacan de pobre. Nada pudo hacer con el buey que hizo sexto. “Oiga usted, y ¿no va a decir nada de Juan Bautista, que salió por la Puerta Grande, el único que lo ha hecho en toda la feria?” Bueno, pues que estuvo tan mal como siempre, me digan lo que me digan mis queridos Domingo y José Antonio. Su primer toro fue de rabo, de esos que Ponce indulta en cualquier plaza, subrayo, cualquier plaza que no sea Madrid, Sevilla o Bilbao. El francés comenzó con la mano derecha a cien por hora y abusando del medio muletazo. Cuando se la echó a la izquierda se sucedieron los toques hacia afuera y el toreo periférico. Eso sí, todo envuelto en garbosos remates por bajo y por un elegante sentido del temple. Con el segundo, manso, hizo lo mejor en una serie por la derecha dejándole la muleta en la cara y ajustándose y bajando la mano. Después la faena se derrumbó como un castillo de naipes, no sin dejar de estar trufada de ese toreo de bisutería que tan bien domina el galo. Lo mejor el final por bajo de faena. Estocada caída y oreja tan surrealista e infantil como el comportamiento del siete durante toda la feria, y ayer callados como ursulinas. En fin, San Isidro es una lotería y a alguien le tenía que tocar. Pero el que quiera ver torear que vaya el sábado, porque la corrida está elegida para José Tomás y en el cartel está el Juli.

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