7ª de Hogueras en Alicante. Irresistible e inagotable El Fandi

Plaza de toros de Alicante. Jueves 24 de junio de 2010. Tarde agradable con brisa fresca y media entrada. Seis de Fuente Ymbro, bien presentados en tres y tres por el mayor volumen y envergadura de los últimos con respecto a los primeros. Dieron juego desigual, algunos blandos y rajados mediada su lidia. El primero, terminó parado tras desarrollar genio como consecuencia del demoledor puyazo que recibió. El tercero, manejable a menos. Por más nobles destacaron segundo, cuarto y sexto. Y por más encastado aunque no fácil, el quinto. Finito de Córdoba (negro y oro): Tres pinchazos y descabello, gran bronca; pinchazo hondo y dos descabellos, aviso y leve división de opiniones al saludar. Finito de Córdoba (negro y oro): tres pinchazos y descabello, gran bronca; pinchazo hondo y dos descabellos, aviso y leve división de opiniones al saludar. El Fandi (negro y plata): Estoconazo trasero desprendido, oreja y fuerte petición de otra. Pinchazo y buena estocada, oreja. Salió a hombros. Alejandro Talavante (marino y oro): Dos pinchazos y media estocada tendida caída, silencio. Pinchazo y  sablazo trasero envainado, palmas.

 

Hay corridas de resultados previstos de antemano porque los toreros que actúan llevan cantado lo que son o no son capaces de resolver. Por más cercano ejemplo, la de ayer que para nosotros fue la última de la feria de este año en Alicante, prólogo de las inminentes corridas que nos aguardan en León, Burgos y Pamplona, tercera cumbre de la temporada.

Pero yendo al grano de lo previsible, de la tarde que ocupa esta crónica esperábamos que, como siempre, triunfaría El Fandi; que diera una de cal y otra de arena inconclusa Finito de Córdoba; y que Alejandro Talavante anduviera como en tantas corridas nos tiene acostumbrados, queriendo sin redondear y fatal con la espada.

De la corrida de Fuente Ymbro, la más seria de las celebradas en esta feria, cada uno de los tres espadas tuvo un toro más que aprovechable con tal de que se lidiaran convenientemente y luego se les templara sin racanear ni confundirse. También a cada uno les correspondió otro más difícil o deslucido, que es cuando les llegó el momento de dar la talla o de cantar la gallina. Y así fue.

El primero de Finito salió con tantos pies que se ordenó le dieran de lo lindo en varas, razón de que el brioso y franco animal, quedara molido para la muleta y, como consecuencia de su casta, sacando genio. Podrán imaginar los lectores cómo encaró Finito la situación: Ni verlo; y a la hora de matar, el consabido sainete con el enfado consiguiente de la parroquia. Luego, con el más noble cuarto, Finito se estiró más y se acomodó mejor, pero sin relajarse ni entregarse en ninguno de los muchos muletazos que pegó haciendo el paripé. Es decir, queriendo sin querer aunque tapándose con la prestancia y el porte que todavía tiene el cordobés.

Todo lo contrario que El Fandi quien, si estar dotado de gracia alguna, volvió a dar el do de pecho sin miramientos ni remilgos de ninguna especie. Ya lo hemos dicho muchas veces y lo volvemos a decir hoy: El Fandi es un profesional como la copa de un pino, gran y ya experto lidiador, valiente de verdad, templado y variado capotero, banderillero excepcional, eficaz muletero y seguro estoqueador. Y esto todas las tardes con cualquier clase de toros.

El primero suyo de ayer resultó tan noble como rajadito en la muleta, lo que fue explicable por la intensidad de cuanto le hizo antes el granadino con el capote y con las banderillas en un tercio brillantísimo y agotador para el animal que terminó completamente dominado tras la larga carrera que le aguantó David Fandila hasta pararlo entre el entusiasmo desbordado de los espectadores.  La habilidad del matador granadino al buscarle las vueltas en su templada faena, y la contundencia con que lo mató, pusieron en sus manos una oreja ganada a toda ley.

Como también fue legal y más merecida aún la que cortó del encastado y nada fácil quinto, el toro más bravo e importante del envío con el que El Fandi demostró que, con los toros difíciles, también puede armar el lio en los tres tercios. Capacidad que le acredita, en definitiva, como figura del toreo irresistible e inagotable. Y al que le pique lo que digo que se arrasque.

Siendo cierto que de Alejandro Talavante se puedía esperar cualquier cosa para bien o para mal, el caso es que ahora está en un periodo de ni fu ni fa. El Talavante indefinido, desnortado, despistado y tan pronto limpio como sucio. El tercer toro fue simplemente manejable y en las manos del extremeño pareció peor de lo que fue al intentarle un trasteo desapropiado a sus condiciones. Y con el más noble y voluminoso sexto – el toro más serio y cuajado de esta feria – empezó sin saber qué ni cómo hacer hasta descubrir tardíamente que por el lado derecho era más que aprovechable. Tardanza que, unida a la falta de estructura del trasteo, deparó su desconcertante actuación que, para colmo, terminó fatalmente con la espada.             

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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