Feria de San Pedro en Burgos. El anual happening de El Cordobés

5ª de S

Burgos. Plaza de El Plantío. Miércoles 30 de junio de 2010. Quinta de feria. Tarde calurosa con más de tres cuartos de entrara. Seis toros de Los Recitales, de muy pobre presentación los tres primeros, más aparentes los demás y deleznable juego por su falta de casta y de fuerza, salvándose apenas el lidiado en cuarto lugar que fue el que más se prestó al toreo. Finito de Córdoba (pizarra y oro): Pinchazo y estocada, aviso y silencio; estocada muy trasera, aviso y silencio. Manuel Díaz “El Cordobés” (tabaco y oro): Estocada trasera, oreja verbenera e increíble petición de la segunda; estocada trasera desprendida perdiendo la muleta, oreja de similar categoría a la anterior y nueva petición de otra. Salió a hombros. Francisco Rivera Ordóñez (violeta y oro): Estocada tendida ladeada y descabello, oreja de regalo; bajonazo, fuerte petición de oreja que el asesor impidió que se concediera sujetando la mano floja del presidente y gran ovación en medio del desconsuelo de los peticionarios. En el intermedio, Manuel Díaz “El Cordobés” fue obsequiado por varios representantes de las peñas con una gran tarta de cumpleaños, frente a la que posaron el homenajeado y sus dos compañeros de terna. 

No por esperado, lo ocurrido ayer en EL Plantío dejó de ser estrafalario. Los pocos aficionados que había en la plaza salieron haciéndose cruces con lo vivido. Algo incomprensible si lo miramos desde la perspectiva estrictamente taurina. Los triunfos conseguidos por  El Cordobés y por Rivera Ordóñez habrá que anotarlos, pues, como anecdóticos y, por supuesto, nada serios. Siendo verdad que cualquier cosa que se haga delante de un toro por mal presentado y blando que sea, tiene mérito, también lo es que para que lo tomemos más en serio, ha de circunscribirse en un mínimo de decoro profesional. Además, tanto a Manuel Díaz como a Rivera Ordóñez les hemos visto muchas veces estar  correctos y hasta muy bien sin necesidad de recurrir a tantas zaragatas para la galería. Pero como a la plaza de Burgos llegan gentes más adictas a los medios rosas de la televisión que a lo puramente taurino, no es de chocar que estos toreros hagan de su capa un sayo y se entreguen al frenesí de la vulgaridad y de la chabacanería, en vez de procurar hacer las cosas bien, Es decir, con el mayor temple posible, con la mayor quietud que se pueda e intentando torear como se debe.

 

No fue así ayer salvo lo que a Rivera se le puede admitir como brillante y hasta espectacular matador banderillero. En el sexto y al socaire de su extremada fama, armó un verdadero alboroto con los palos. Pero en todo lo demás, no. Como tampoco El Cordobés, más centrado en lo superficial que en lo auténtico a sabiendas de que en esta plaza siempre están dispuestos a darle todo como sea. Vamos, a la zapatera. Si por el público hubiera sido, ayer pudo haber cortado cuatro orejas y proclamarse triunfador absoluto de la feria. Le bastó moverse, zascandilear, mirar a los tendidos continuamente cual mal rejoneador y hasta pedir aplausos sin el más mínimo decoro. Pero de toreo, nada de nada. Bien es cierto que los dos toros que le correspondieron no dieron mucho de sí por blandos y descastados. Pero no tanto como para volcarse exclusivamente en horrendos mantazos y un continuo bullir sin pararse nunca salvo para reírse de sí mismo y, de paso, ciscarse en la seriedad del toreo. Irrespetuoso hacer que le bastó para que sus miles de fans se volvieran locos y de atar a un árbol cuando al final de su faena al quinto pegó sus saltos de la rana.

Comentario aparte merece el momento en que varios representantes de las peñas del sol bajaron al ruedo antes de que saliera el cuarto toro para entregarle una enorme tarta de cumpleaños  – ayer fueron 42 tacos los que sumó el “maestro” y varios los celebrados con similar ceremonial en Burgos desde que aquí debutó como novillero – para soplar las velas que encendieron previamente y posar encantado junto al pastel con sus compañeros de terna, también encantados con el feliz aniversario. Hasta el parco Finito de Córdoba salió para participar en el happening cordobesista, después de haber pegado su particular cante, fiel a su desde hace tiempo acostumbrado papel de telonero mayor del Reino.

Vergüenza le debería dar a quien, al fin y al cabo, fue y todavía es grandioso interprete del toreo, solo que únicamente en los tentaderos. Y es que Finito ya no está más que para llevarse el sustancioso plato de lentejas que le sostiene en activo para dar relumbre clásico a los acontecimientos de otros, sean cuales sean con tal de montárselo como les apetece, y total para intentar que quiere sin querer refugiándose en el gran porte que le adorna y en la técnica que domina como nadie para torear lo más falsamente posible aunque pretendiendo dar la falsa impresión de seguir siendo el que fue en sus mejores tiempos. Me duele mucho decir esto por el aprecio que le tengo. Pero no hay más remedio que hacerlo aunque solo sea para respetarle. Aceptar sus martingalas sería deshonrarle. Pero, en fin, allá cada uno.

No por

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    Ya dijo el genial Rafael “el Gallo” que más vale una buena siesta que una mala corrida. Así que siguiendo el mandato divino (del “divino calvo” en este caso) ayer me volví a Bilbao a echarme una merecida siesta, que yo extraño mucho las camas de los hoteles. Y hoy a ver a Morante. Ay lo que diría el divino Rafael si pudiera verlo.

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