Pontevedra, colorido y éxitos

Tanto los peñistas como los buenos aficionados que habitan en esta tierra disfrutaron de la mejor versión de José Tomás, que el sábado 2 aprovechó la enclasada bravura de un toro propiedad del maestro César Rincón para diseñar una labor comparable en categoría a las realizadas por el de Galapagar el día de su reaparición en la plaza de Las Ventas. Su toreó de enganche y sometimiento rezumó profundidad y hondura y tuvo una ligazón inmaculada, sobre todo por el pitón derecho aunque fuera con la zurda, citando casi de frente, por donde sus muletazos adquirieron mayor dimensión.

 

Una estocada baja dejó en una oreja la valoración final de su faena, a pesar de la abrumadora petición del segundo trofeo que acabaría cortando del quinto por una faena con fases muy estimables aunque sin la rotundidad del trasteo anterior, pues el animal al que hizo frente tampoco contó con las virtudes del primer toro de su lote. Junto al torero madrileño salió en volandas un Sebastián Castella que poco a poco va dándole a su temporada regularidad en forma de éxitos.

 

El de Beziers cortó un trofeo de su primer ejemplar de El Torreón en una faena donde primó su actitud. Pero fue con el excelente sexto donde su tarde creció en intensidad con una labor de mucha reunión y ajuste en la que emergió el manejo de su mano zurda. Al día siguiente, sorteó el lote de más insustancial de un encierro de Alcurrucén de manejable conducta pero falto de chispa y de motor y Castella se las ingenió para cortar un trofeo de su primer enemigo que redondeó su responsable paso por el abono.

 

Esa tarde fue Enrique Ponce quien descerrajó la Puerta Grande con dos faenas plenas de capacidad e inteligencia. Destacó sobremanera el inicio del trasteo al animal que abrió plaza, con cuatro o cinco muletazos con la pierna de salida flexionada, aguantando sin enmendarse la acometida de su oponente, así como dos posteriores series con la derecha tirando con elegancia y porte del ejemplar de los hermanos Lozano.

 

También El Cid paseó una oreja ese día tras poner la emoción que le faltó al segundo toro de su lote, aunque los mejores muletazos se los recetó a su primero – dos series con la mano derecha de figura erguida y relajado trazo – que se quedaron sin premio por su fallo con el acero. Tampoco estuvo inspirado con las armas toricidas Finito de Córdoba y por eso fue el único de los matadores actuantes que se quedó sin pasear trofeos, aunque desperdigara muletazos con su inconfundible aroma al lote de El Torreón que menos se prestó.               

1 Resultado

  1. Emilio Gonzalez dice:

    Me parecio buena,si más, la actuación de los toreros, ya que estuve presente, si bien creo que de el Cid se esperaba mucho más a pesar de no defraudar.

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