3ª de San Fermín en Pamplona. Un gran toro de Peñajara

Plaza de toros de Pamplona. Miércoles 7 de julio de 2010. Tercera de feria. Tarde bochornosa con llenazo. Seis toros de Peñajara, muy bien presentada, serísimos y algunos de muy bella estampa en variedad de pelos y abundante arboladura. Dieron juego desigual con predominio de la nobleza aunque escasearon de fuerza en distintos grados, lo que influyó en la durabilidad de los astados y en su mayor o menor recorrido. Todos cumplieron en varas. Por su gran clase, destacó el tercero, ovacionado en su arrastre. Y por menos grato el probón quinto que medio embistió defendiéndose por arriba. Diego Urdiales (fuscia y oro): Estocada trasera tendida caída entrando a paso de banderillas, silencio; pinchazo y estocada trasera, silencio. Luis Bolívar (blanco y plata): Estocada habilidosa desprendida, silencio; metisaca en los bajos, pinchazo bajísimo, otro más caído y estocada trasera caída, silencio. Salvador Cortés (blanco y oro): Pinchazo y estocada, aviso palmas con saludos por su cuenta; pinchazo en los bajos, estocada muy tendida y descabello, silencio. Bien en la brega y, sobre todo, en palos, Luís Mariscal. También pareó con donosura Víctor Hugo Saugar. 

 

La corrida de día mayor de las fiestas sanfermineras empezó con una descomunal bronca de las peñas de sol contra la alcaldesa Yolanda Barcina que superó cuantas lleva padecidas desde que ejerce como presidenta en las corridas del día del Santo. Y ello por la decisión que ha tomado de retirar la subvención que venían disfrutando a cuenta del erario público. Para exteriorizar más el  enfado, las pancartas que exhibieron fueron negras, mientas que en otra blanca colocada en sombra podía leerse “Olé tus huevos, Barcina”.  El público de sombra también contrarrestó los insultos dedicados a la alcaldesa con una imponente ovación. Resultó increíble, además, que en los tendidos de la solanera aparecieran banderas de Alemania para apoyar a su selección nacional en el partido que ayer jugó contra la de España. Nada más coherente que la Alcaldesa haya quitado a las peñas el dineral que  les regalaba el Ayuntamiento cada año por San Fermín.  Más definitivo sería privarles de los abonos y que en su lugar se colocaran nuevas peñas ajenas al devenir  de la política.  Que así será, si la señora Barcina gana las próximas elecciones a la presidencia del Gobierno Foral de Navarra.

Estos incidentes fueron lo más resaltable del festejo que vino a continuación y no precisamente por culpa de los toros, sino por la impericia y la falta de valor auténtico de los diestros actuantes. Ciertamente una terna modesta que volvió a demostrar por qué están en el lugar de tercerones que vienen ocupando. Bastante premio gozan con figurar en muchos carteles de las grandes ferias.

Empezando por Diego Urdiales que a veces parece que  podría dar el salto  y avanzar en puestos, pero en actuaciones como la de ayer, su falta de valor queda al descubierto. Desconfiadísimo anduvo con sus dos toros que, si bien presentaron problemas, no tan graves como creyó el riojano que, en vez de aquietarse y templar las embestidas, recurrió a los cites retóricos y a los arrimones finales cuando se le pararon los toros tras largos e infructuosos y movidos intentos muleteros.

Luis Bolívar no termina de dar el paso que todos esperamos y, al contrario que en anteriores tardes sanfermineras, en vez de progresar parece retroceder. Aunque anduvo lógicamente más entonado con el segundo toro que con el más difícil quinto, no logró estar como le hemos visto en otras tardes más felices y en las que dicen protagoniza en América.

Respecto al más afortunado Salvador Cortes, especialmente con el magnífico tercer toro, no se entiende por qué lo dejó escapar en una prolija faena que transcurrió de más a muy menos. Los pases cambiados con que inició el trasteo citando desde los medios fue lo más notable de una labor cada vez más superficial y destemplada en la que solo en muy contados muletazos y en algunos remates con los de pecho, tomó relativo vuelo.  Sobraron las miradas de satisfacción que prodigó en exceso como si lo que acababa de hacer hubiera sido algo extraordinario. Claro que estos gestos los suelen repetir ahora casi todos los toreros. Una moda deleznable de la que debían prescindir todos. Con el calamocheador sexto, Cortés no pasó de voluntarioso sin llegar a entenderse nunca con el toro, mientras los espectadores miraban los relojes deseando irse para ver el partido entre España y Alemania que, a esa hora, estaba empezando. 

 

EL QUITE DE  DE  DOMINGO

 

¡Olé tus huevos, Barcina!

A las seis y media en punto de la tarde y en medio de un calor africano, apareció en el palco la Alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina. Fue recibida con una tremenda pitada por parte de las Peñas. Y es que los de las Peñas están muy cabreados porque les ha quitado la subvención. Cosa que a mí me parece muy bien porque, si yo me pago mis vicios, no veo por qué hay que subvenciona los vicios de las Peñas: que cada uno se pague el vino y todo lo demás.  Y, además, debemos tener en cuenta que muchas de las actividades de las Peñas no son precisamente santas y todos sabemos quien anda detrás de muchas de ellas…

 

La pitada de las Peñas contrastó con la ovación que los tendidos de sombra dedicaron a la Alcaldesa. Contrastó también con la pancarta de apoyo en que se leía: “Olé tus güevos, Barcina”.

Y ciñéndonos a la corrida, hay que decir que la de Peñajara estuvo impecablemente presentada, una corrida que solo se puede admirar en la Feria del Toro. A los Peñajaras solo les faltó más fuerza para haber sido una corrida excelente. Pelearon bien en el caballo y casi todos derrocharon nobleza en el último tercio. Solo les faltó más fuerza para, como decía, haber sido una gran corrida.

 

Hubo un toro de premio y de mucha nota: el ensabanao, capirote, botinero (no sardo, como decía el programa) tercero de la tarde. El premio gordo cayó en manos de Salvador Cortés, que estuvo decidido y animoso, pero muy por debajo del toro, que requería manos templadas y media altura. Cortés se empeñó en una faena encimista, tosca y de mano baja. Y este no es el primer toro que se le va en Pamplona.

El sexto era un toro que quería embestir y coger la muleta, pero estaba muy mermado de fuerzas y esto le hacía calamochear. En ningún momento Cortés se acopló con el toro, ni hubo dos muletazos templados y ligados, y la faena resultó un constante cambio de terrenos y una continua sucesión de muletazos enganchados.

No mucho mejor estuvieron los otros dos componentes de la terna. Ante un toro muy noble, lidiado en segundo lugar, Luis Bolívar se empeñó en una faena de muletazos curvos que agotaron y pararon al animal. Con el quinto, un toro mirón y sin clase, Bolívar estuvo mucho tiempo delante de él, pero muleteando desconfiado. Nada.

Y tampoco me gustó Diego Urdiales. Le tocó el toro más complicado del festejo, el primero. Era un toro violento y que pegaba cabezazos, pero Urdiales, consciente de las dificultades del toro, estuvo muy movido, muy sobre las piernas y muleteando siempre hacia fuera. Y en el cuarto, muy noble, más de lo mismo.

En resumen: a pesar de la poca fuerza, los toros estuvieron en general por encima de los toreros, y hubo un toro de premio, el tercero, que se fue sin torear.

Por cierto: a los cenizos que en el sol ondeaban banderas de Alemania, les quiero recordar que ganó España…

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    Mi mas sentido pesame a todos esos peñistas que mostraron banderas de Alemania ayer tarde en Pamplona y un copnsejo que vayan preparando banderas de Holanda aunque lo mismo se vuelven ayer un berrinche.
    Grande la señora alcaldes, mucho animo, ahora es usted la torera.

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