9ª de San Fermín en Pamplona. Poderes y progresos de El Fandi

Plaza de toros de Pamplona. Martes 13 de julio de 2010. Novena de feria. Calor y llenazo. Seis toros de El Pilar, bien aunque desigualmente presentada en gigantona y de vario juego. El primero no tuvo fuerza y resultó tardo y algo probón sin romper nunca. El segundo salió con muchos pies y aunque blandeó se fue arriba en palos y embistió con mucha nobleza. El tercero pareció tener tanta calidad como falta de fuerza pero se vino abajo por mal administrado. Con mucha clase aunque a menos el cuarto. Deslucidísimo el muy distraído y rajado quinto. Y  manejable el sexto. El Cid (caldero y oro): Tres pinchazos yéndose y dos descabellos, aviso y silencio tras algunos pitos; buena estocada, oreja sin fuerza. El Fandi (pistacho y oro): Estoconazo desprendido, aviso y dos orejas; media tendida, ovación. Salió a hombros. Miguel Tendero (marino y oro): Tres pinchazos y estocada corta trasera, silencio; pinchazo y bajonazo, silencio.  

Me gustaría escuchar ahora a los que llevan años ninguneando a El Fandi y burlándose de mí mismo por los elogios que vengo dedicándole desde que hace ya más de diez empezó su carrera como matador de toros. Siendo todavía novillero, no pocos adivinamos que podría ser alguien importante a poco que le acompañara la suerte y, aunque la mayoría de los aficionados que yo llamo de “carnet” y, no digamos, la mayor parte de los ilustres ocupantes de las tribunas más difundidas, no han cesado de quitar méritos al torero y de poner a caldo a quien subscribe. Pero la verdad de los hechos se ha ido imponiendo a los dichos y el caso es que El Fandi no solo se ha mantenido en su puesto cimero, sino que ha ido progresando sin que se le adivine techo en lo que más se le ha criticado, el toreo de muleta.

Cada día que pasa está mejor y a cada paso que da, va convenciendo a los incrédulos mientas él no cesa en su empeño de torear cada vez con más temple y más aciertos técnicos. Ello sin contar su indiscutible maestría con las banderillas como bien se pudo comprobar ayer mismo cuando pareó al pésimo quinto toro sin que le importaran sus grandes inconvenientes por reservón y distraído después de habérsele metido por dentro cada vez que intentó lancearle formalmente con el capote. Muy pocos habrán sido capaces de banderillear como lo hizo El Fandi a un toro de las mismas condiciones. Y de ahí lo excepcional de su caso por encima incluso de su sentido de la espectacularidad y de sus impresionantes facultades físicas.

Recuerdo lo que hace años me dijo Pepe Dominguín, uno de los más grandes especialistas en esta suerte, precisamente sobre El Fandi cuando requerí su opinión sobre qué le parecía y me dijo algo que nunca olvidaré. “Puede que nosotros banderilleamos mejor que el granadino en la suertes más naturales, pero solo con los toros muy buenos. A los regulares y a los malos, no les poníamos uno y por eso nunca  salimos a parear en ningún toro con problemas. En cambio, El Fandi, se las pone a todos sean como sean”. Dicho queda.

De su primera faena de muleta ayer, no decir que fue técnicamente irreprochable sería injusto. Y de cómo lo toreó con el capote, de lo perfectamente que lo lidió y de cómo lo mató, lo mismo. Que El Fandi no tiene clase ni torea con pellizco, bueno y ¿qué? Muchos, la mayoría de los que sí tienen ambas cualidades, siempre se quedan a la mitad y casi nunca disparan ni resuelven. ¿Entonces? Pues que el triunfo que ayer logró David Fandila en Pamplona fue absolutamente legítimo por encima de las orejas que le dieron. Algunos dirán que dos fueron excesivas. Y yo digo que influyó el robo que anteayer se cometió con El Juli. ¿O no? Sea como fuere, ahí quedo eso.

De la gigantesca corrida de El Pilar el toro que más me gustó fue el cuarto. Yo esperaba  más de El Cid con este toro, pero el de Salteras no estuvo a su altura. Lástima, porque empezó muy bien y, poco a poco, las dudas le traicionaron y el animal se contagió viniéndose a peor. Con el primero, que no fue bueno y le pegó un susto tremendo nada más abrirse de capa, El Cid no logró superar su manifiesta desconfianza. Lo sentimos.

En cuanto a Miguel Tendero, que lejos de avanzar, parece que retrocede. Y eso que con el sexto anduvo bastante mejor que con el tercero. Pero no lo suficiente y, además, fatal con la espada que es su gran carencia.

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EL QUITE DE DOMINGO

 

El palco de los desatinos

Los cinco primeros días de Feria, el Palco de la plaza de toros de Pamplona fue una auténtica tómbola. Sin embargo, el lunes se negó al Juli una segunda oreja, seguramente la más merecida de toda la feria. Y ayer se volvió a la barra libre: un verdadero desmadre de orejas. El Fandi hubiera ido bien servido con un trofeo. El segundo fue a todas luces excesivo. Y la oreja concedida al Cid fue ridícula, teniendo en cuenta que casi nadie la pidió.

 

Ni tradición ni historias. Al Palco de la plaza de toros de Pamplona debe subir un aficionado competente, no un político. Cuanto menos se vea a los políticos mejor. La vida española está demasiado intervenida por ellos. Así que en Pamplona hay que llegar a la misma solución que en Bilbao: un Presidente buen aficionado y que, además, debería ser el mismo todos los días para garantizar un único criterio, una unidad de criterio necesaria para no incurrir en injusticias. En esta plaza se echa de menos la seriedad de otros cosos de primera.

La corrida del Pilar, sin llegar a ser tan buena como la de Fuente Ymbro o la de Victoriano del Río, tuvo bastantes toros que se dejaron torear y uno excelente: el lidiado en cuarto lugar. Pero, como viene siendo habitual, los diestros no estuvieron a la altura. ¿Qué ocurre en Pamplona? Más o menos lo que ocurre en Bilbao y en Madrid: que el toro es muy serio y sale con los pitones intactos. Y esto impresiona y asusta. Acabamos de ver la Feria de Burgos. Nada que ver las porquerías que se han lidiado allí con el toro de Pamplona. Y a eso es a lo que están acostumbrados los matadores: a un torito desmochado que no infunde el menor respeto. Cuando ven la cara del toro de verdad, lleno de rizos y con las puntas en su sitio, en la mayoría de los casos se vienen abajo. Y esa es la razón por la que tantos toros se van sin torear en las plazas más importantes.

Ayer al Cid se le fue sin torear un excelente toro: el cuarto de la tarde. Un colorao de impresionante cornamenta, pero que derrochaba nobleza. La faena fue un desastre. Siempre a menos y acabando muy mal, con el torero corriendo y con los papeles perdidos. Abundaron también los enganchones. Tras una estocada eficaz  (lo mejor que hizo ayer el Cid), se le concedió una oreja a todas luces inmerecida, y que no había generado petición.

En el primero de la tarde el Cid tampoco había estado bien. Era un toro blandito pero noble, con el que dudó mucho y dio los muletazos de uno en uno.

Miguel Tendero estuvo muy bruto con su primero, que era un toro muy noble, pero con las fuerzas justas. Lo atacó mucho y le bajó mucho la mano, por lo que la faena no fue posible. Pero en el sexto Tendero estuvo mucho mejor. Era un toro de seiscientos setenta kilos que iba y venía, pero con la cara alta y sin excesiva clase. Lo toreó con limpieza y ligazón, que ya es bastante. Si no lo hubiera pinchado y sin el horrible bajonazo posterior, podría incluso haber tocado pelo.

El protagonista de la tarde fue sin duda David Fandila El Fandi. Con el quinto de la tarde, un toro que embestía cruzado y al que, por eso mismo, se le pegó mucho en el caballo, poco pudo hacer. A la muleta llegó completamente rajado y hundido. Pero en el otro, el segundo de la tarde, estuvo muy bien: vistoso con el capote, espectacular con los rehiletes y preciso y templado con la muleta. El inicio de faena fue extraordinario, con una serie de hinojos en que hubo temple, ligazón y buen gusto. Y después, el resto de la faena destacó por la templanza, la cadencia y el ajuste: se pasó el toro muy cerca. Una buena faena a un toro con mucha voluntad de embestir, pero que era algo flojo. Una estocada trasera y las dos orejas. Una hubiera sido mejor porque, puestos a comparar la faena de ayer del Fandi con la del Juli de antes de ayer, siendo buena la del Fandi, la del Juli fue extraordinaria, y han sido premiadas con idéntico galardón.

Y nada más. El Fandi, a pesar de ser un torero sin glamour, a pesar de ser un torero al que desprecian los aficionados de carné, y a pesar de ser un torero que no cuenta con esa legión de partidarios bobos y cursis que siguen a otros, es un auténtico profesional que cumple su función eficazmente, que todos los días deja contento al respetable y que, llevado de una gran afición, cada vez va toreando mejor y cada vez va entendiendo a más toros. 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    EL CID VUELVE A FALLAR: Tras la milagrosa recuperación mostrada por el Cid en su tercera tarde en San Isidro y habiendo estado bien en algunas ferias previas al mes de julio, como por ejemplo Burgos, llegaba el exámen real de Pamplona, y mi Cid se volvió a derrumbar. La labor con el primero de la tarde fue indecorosa para una figura del toreo como lo es él. Con un toro mansito, justo de fuerzas pero embestidor hasta mediada la faena, esta se desarrolló en la más absoluta periferia, dando los muletazos de uno en uno y sin parar quieto. Con el buen cuarto, el mejor de la corrida, al menos logró estar aseado, sin tanto despegamiento entre él y el toro. pero la faena fue vulgar y la estocada caída. La oreja fue de risa. El Fandi estuvo sensacional toda la tarde, incluyendo el difícil tercio de banderillas al tardo quinto, que acabó resultando impecable. Pero las dos orejas cayeron del segundo, a mi manera de ver de forma un tanto exagerada, con un toro manso y blando al que toreó inspiradamente con el capote, banderilleó con mucha pureza y consiguió un inicio de faena extraordinario toreando de rodillas con mando, temple, cadencia y técnica para que el toro no se cayera. Esa misma técnica que le permitió realizar una faena limpia e inteligentemente trufada de guiños a la galería. Un mérito de el Fandi es que no le asusta el toro con trapío, allí donde tantos se achican él mantiene su nivel con total tranquilidad. A Tendero le correspondió en tercer lugar un toro enclasado pero blando, y el albaceteño sólo sabe torear por abajo, obligándolos mucho, por lo que tiró al suelo al toro multitud de veces. Con el incierto y enorme sexto no acabó de verlo claro. Ni el toro ni él se decidieron a dar el paso para adelante y todo quedó en nada. De los días anteriores, de los que no he podido escribir por estar en Pamplona destacar la honestidad de Padilla con una mala miurada y la demostración (enésima ya) de quién manda aquí de el Juli. Curro Díaz y Talavante dejaron escapar una gran oportunidad de reivindicar sus carreras, y ambos tienen el crédito en el límite.

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