5ª y última de feria en Mont de Marsan (Francia). Pésimo y extraño final

Mont de Marsan. Plaza de Plumaçon. Martes 20 de julio de 2007. Tarde calurosa con lleno total. Seis toros de Victoriano del Río, muy bien presentados pero de extraño por nulo juego por muy flojos, descastados y pronto arruinados, salvo el sexto que resultó el único aprovechable y ello sin tirar cohetes. Manolo Sánchez (azul prusia y oro): Estoconazo trasero, petición insuficiente y ovación; estocada desprendida de efectos fulminantes, silencio y bronca al toro en su arrastre. Morante de la Puebla (amapola y oro): Pinchazo yéndose y estocada casi entera trasera, silencio; media trasera baja ladeada, broncazo compartido entre toro y torero. Sebastián Castella (lila y oro): Casi entera desprendida, silencio; pinchazo y estocada baja, ovación. Muy buen par de Javier Ambel al sexto toro. Al finalizar la corrida y tras abandonar el ruedo los toreros, se armó una bronca monumental contra los organizadores.

A la vista de lo sucedido con el ganado en las dos anteriores corridas, lejos pareció quedar la estupenda de Garcigrade que propició el único buen suceso de esta feria que, con lo sucedido después, quedó gafada. Sin embargo, todo el mundo estaba seguro que ayer se desharía el maleficio con los toros de la ganadería de Victoriano del Río que tan excelentes resultados viene dando en las pasadas temporadas y en lo que va de la presente. Desgraciadamente no fue así. Y no solo porque la de ayer no salió buena, sino que fue tan mala que más de uno especuló sobre si había sido alterada en su comportamiento con algún producto raro en los corrales.

Nadie pudo explicarse lo sucedido hasta que salió el sexto que al menos pudo embestir y durar, dando noble juego por el lado derecho y algo menos por el izquierdo por donde también pasó.  Con este último toro pudo haber triunfado el diestro francés, Sebastián Castella quien, nada más aparecer en el ruedo para lidiar a sus dos toros, fue recibido por el público con alborozo. Lógico, tratándose de la única figura del toreo que ha dado el país galo en toda su historia. Por eso, a la enorme decepción que padeció el público con los dos primeros toros a los que tanto Manolo Sánchez como Morante solo pudieron medio lucirse con el capote y componer sendos inicios de faena, cada cual en su estilo – elegante y sobrio el de Valladolid, arabesco y hondo el sevillano – aunque sin poder continuarlas dada la repentina ruina de sus oponentes, el ambiente se puso de uñas con los que mataron en cuatro y quinto lugares, y más con el imposible por paradísimo tercero que mató Castella.

Enfurecidos los espectadores con toda razón, el lucido capear del diestro francés  en el recibo y en el quite al sexto, así como su faena de muleta que, sin ser una de sus mejores, lo pareció por término de comparación con lo que acabábamos de ver, llegaron la paz y el contento hasta que Castella pinchó antes de agarrar una estocada baja que terminó por frustrar el horrendo espectáculo.        

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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