S.M. El Viti: Siete décadas de vida y toros

Ser un gran torero, una leyenda de ese arte, como ha sido su caso, es un privilegio (“ser figura del toreo es bastante más difícil que llegar a obispo”), pero desde luego que mucho más grande es ser una buena persona. Y Santiago Martín goza de ese don. Del mismo que goza El Viti. Porque Santiago Martín y El Viti son dos cosas distintas. Uno es la persona, la que acaba de cumplir la fecha redonda en el calendario de su vida; la otra, la del torero, que el 13 de mayo de 2011 celebrará su cincuenta aniversario como matador de toros. De esta forma, los dos que supieron ir siempre a la par y fusionarse para construir una de las historias más hermosas de la Tauromaquia.Sin Santiago Martín no hubiera existido El Viti y sin El Viti, no hubiera existido Santiago Martín, protagonista de una historia tan bella, en las décadas de los años 60 y 70, que siempre estuvo coronada con un botón charro prendido en su corazón.

Fecha mágica en su vida

En estos días veraniegos de 2008, Santiago Martín, está de enhorabuena por esa fecha mágica que llega a su vida, que no hace más que volver a hurgar en las entrañas de todos cuantos añoran su glorioso paso por el toreo. También de sus miles de amigos que, cuando se cruzan con él en la calle o lo encuentran en cualquier lugar de la provincia, siempre reciben un saludo respetuoso y sincero del maestro. De ese Santiago de cabellos plateados que, cuando sus nietos le cantaron el cumpleaños feliz, se sentiría un hombre dichoso. Como dichosos se sintieron todos los aficionados al toreo con la calidad de la que hizo gala El Viti en los ruedos. Su otro yo.El 18 de julio hizo 70 años que España celebraba la triste fecha del primer aniversario de la Guerra Civil. Y entonces, ningún hogar español estaba ajeno a la tragedia que asoló al país. Tampoco en el que tenían en Vitigudino el señor Baltasar ‘el machorro’ y la señora Filomena, donde también se pedía cada jornada para que el drama finalizara pronto. Pero al menos, ese día llegó la alegría de un nuevo vástago a quien bautizaron como Santiago quien, andando el tiempo, alcanzó uno de los techos de la Tauromaquia moderna para orgullo de su tierra charra de la que supo ser un fiel reflejo.

Los valores de su tierra

Ahora, en el estío de 2008, ya lejano su paso por los ruedos, para Salamanca es un orgullo tener entre los suyos al hombre que representó como nadie los valores de la tierra. A un caballero que cada mañana se levanta para hacer el bien y cuya bandera ondea permanentemente a los vientos del señorío, pero siempre con un botón charro prendido en su corazón.

Por eso, hoy es su día. 70 años de vida en una fecha mágica, cercana ya a otro cumpleaños redondo del torero, como son las bodas de oro. Porque de oro ha sido como señor y como torero en una trayectoria humana marcada a fuego por la maestría y el señorío. Enhorabuena (hoy a Santiago, no muy tarde será a El Viti).

 

Palomo Linares tenía un banderillero que no

A raíz de finalizar la última Feria de San Isidro, entre las muchas lecturas que se hicieron de lo acontecido, se comentó el grave perjuicio que sufren algunos matadores al contar en sus cuadrillas con peones de escasa preparación (a quienes contratan por amiguismo o por el ‘túnel’) lo que propicia que casi siempre los toros sean mal lidiados (y por tanto el torero no los ‘vea’), se formen auténticas capeas e incluso no sepan elegir la correcta colocación en la plaza, con lo cual otros compañeros quedan ‘desarropados’.

El problema surgía muchas tardes al ver peones incapaces de llevar la lidia correcta y de resolver los problemas. Gentes que, en casos, hasta son personal de confianza del matador y quien los mantiene en la cuadrillas por motivos de amistad, aunque luego pongan en peligro su propia vida y les priven de triunfos. Porque un buen peón es fundamental.Tampoco faltan otros que por tacañería pierden orejas en Madrid al no contratar al puntillero oficial de la plaza (que es seguro) para que lo haga el ‘tercero’ de su cuadrilla y así ahorrarse el gasto (suele ser unos 200 euros). De esa forma se han perdido muchas orejas ganadas en buena lid y también alguna puerta grande, como sucedió el pasado San Isidro con Diego Urdiales.

Un buen peón es fundamental y si alguien quiere ayudar a un amigo porque le da mucha confianza y estímulo, además de compenetrarse en los entrenamientos que haga como hizo Palomo Linares con Felipe Novillo, que fue un hombre clave en su vida. Pero que le haga pasar las fatigas de la plaza.

Felipe Novillo había sido un modesto banderillero. Era paisano y coetáneo (aunque tenía unos años menos) del gran Domingo Ortega, con quien Novillo tuvo el privilegio de torear algunas tardes como ‘tercero’ en su última reaparición en los ruedos, la de la pasada década de los 50.

Con Palomo Linares, Novillo no toreó de luces más que en los primeros momentos. Después, como las facultades le fallaron, decidió respetarle el sueldo porque Novillo, hasta el final de Palomo, estuvo siempre a su lado y entrenaban juntos. Y hasta lo llevaba a América para que le embistiera cuando hacía aquello tan fundamental en la preparación de un torero en el entrenamiento como es torear de salón.Por eso, algunos matadores de ahora pueden verse reflejados en la historia. Si sus peones les sirven tanto, pero en la plaza son incapaces, ‘respeten’ el sueldo (como hizo Palomo con Novillo) y cojan a quien le resuelva. Y es que la Fiesta está tan cambiada que hay toreros que piensan que el mejor peón es el que pide las orejas con más ahínco.

 

 

 

1 Resultado

  1. juan Gómez Mejía dice:

    La fiesta hace grande las cosas y a la fiesta la hace grande una cosa: La persona, por eso SMV, hizo grande la fiesta de los toros, enhorabuena por el matador en sus 70 años

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