4ª de Santiago en Santander. Un podrido corridón de El Ventorrillo

Santander. Plaza de Cuatro Caminos. Cuarta de feria, Tarde calurosa con algo de brisa y llenazo. Seis toros de El Ventorrillo, exageradamente   presentados con vario pelaje y algunos gigantescos. En su mayoría, extraña y enrevesadamente deslucidos. Con reacciones enfermizas los dos primeros. Tardíamente noble por el lado derecho el tercero. Manso declarado el cuarto. Engañosamente manejable el pronto arruinado quinto. Y asimismo manso e imposible el sexto. Cinco fueron pitados en el arrastre. En definitiva, un más que preocupante encierro absolutamente impropio de la fama de esta ganadería. El Juli (cobalto y oro): Pinchazo y estocada desprendida, silencio; pinchazo y estocada trasera, silencio. José María Manzanares (lirio y oro): Estoconazo, leves palmas; pinchazo y estocada trasera caída. Daniel Luque (pistacho y oro): Estoconazo trasero y tres descabellos, aviso y gran ovación; pinchazo y estocada, silencio. Bien en banderillas Juan José Trujillo, y en pares sueltos, Mariano de la Viña, Luís Blázquez y Jaime Padilla.

 

Sin apenas brevísimas posibilidades de lucimiento salvo el tercer toro que fue el único que se dejó hacer faena aunque solo por el lado derecho y al que Daniel Luque pudo cortar una oreja de no haber fallado con los aceros, la excesivamente grande corrida de El Ventorrillo echó a perder uno de los festejos con más atractivos de esta feria en la que a los otros dos toreros actuantes, El Juli y José María Manzanares – ambos jóvenes maestros con una más de que mediada gran campaña a sus espaldas – les fue materialmente imposible, no digo triunfar pese a sus ímprobos esfuerzos por logarlo, sino medio justificarse artísticamente ante los cuatro animales que les cupieron en supina desgracia.

Por poner negativos apellidos a sus ayer más que nunca enemigos, a cinco de los seis podemos atribuir los siguientes: emplazados de salida para, de inmediato, corretear abantos cuando no inevitable o imparablemente huidizos, escarbadores, tardones para acometer, que no embestir, violentos, quedándose más que cortos o frenándose en seco por la escasez de fuerza de la mayoría, y todos rajados más pronto que tarde. Esto es, una colección que podemos calificar de espectacular e infame moruchada. Para colmo, el segundo acusó una espectacular diarrea tras ser banderilleado, lo que indicó que, posiblemente, padecía una extraña enfermedad. No quiero decir envenenamiento aunque no faltarán insensatos que lo escriban o comenten. Pero sí llamar la alarmante atención a sus criadores porque cuando, como supongo, se analicen las vísceras de los seis y no se encuentran resultados que expliquen lo sucedido, habrá que pensar en la fatalidad de haber abierto posibilidad de padrear a uno, o lo que sería nefasto, varios nuevos sementales, en cuyo caso estaría servida la catástrofe para una de las más fiables ganaderías de la actual cabaña brava. En las próximas Corridas Generales de Bilbao, se anuncia una corrida de este mismo hierro que matarán Ponce, El Juli y Manzanares. Después de lo sucedidio ayer, tiemblo al pensar lo que ocurriría en Vista Alegre si los toros salen parecidos.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    FIASCO TOTAL DE EL VENTORRILLO: Cinco bueyes y medio saltaron ayer a la arena del coso santanderino para arruinar el más lujoso por rematado cartel de la feria. Sólo cabe destacar el estoconazo de premio que recetó Manzanares al segundo de la tarde y la porfiona faena de Daniel Luque con el único ejemplar que se quedó en la muleta, aunque con viajes cortos y geniudos y sólo por el pitón derecho. Inteligente y dispuesto estuvo el torero sevillano con el toro, al que había lidiado excelentemente Abraham Leiro. Luego el de Gerena perdió los papeles con la espada y el verduguillo. Como la corrida no da para más hago algunas reflexiones sobre esta feria de Santiago. Con la llegada de los Chopera ha subido notablemente el nivel del toro, que sale en puntas y con mucho volumen. Quizás hasta demasiado, como ocurrió ayer con los tres últimos toros de el Ventorrillo, muy atacados de kilos. No confundir kilos con trapío es la asignatura pendiente para el próximo año. Otros que tienen que cambiar su mentalidad sos los toreros, que antes venían a Santander a tirar las tres cartas y ahora se encuentran con corridones de toros. Y ya por último haría falta un presidente solo para toda la feria que fuera exigente (que no inflexible) y que educara al facilón público del coso de Cuatro Caminos. Con esto podríamos convertir la feria santanderina en un serial de gran importancia, a la altura de Logroño o Albacete. Cabe destacar en el aspecto positivo el gran rendimiento de la cuadra francesa de Bonijol, que ha puesto de acuerdo a público y picadores, aquel porque ve una suerte de varas emocionante y estos porque están encantados con la magnífica doma y movilidad de los equinos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: