Salvador Ferrer analiza la pasada Feria de Julio en Valencia

Vaya por delante una reflexión. No hacerla sería convertir nuestro cometido, el de los periodistas, en complicidad de la insensatez, por ser educado. Quien calla otorga, y, tal como está el patio, no es plan. En Valencia, por julio, los taurinos han vuelto a hacer de las suyas. Tampoco es noticia. Y es lo peor. Han tomado la plaza de Valencia los días de postín, sobre el papel y antes de salir el toro era una feria cara con carteles rematados, y la han manejado al antojo de sus intereses.

 

Toreros, conste que figurones y figuras del toreo pese a este capítulo y muchos más que desgraciadamente protagonizan cada año, que se anuncian como matadores de toros han matado toros de tercera en plaza de primera. Con indicios de manipulación. Con sospechas a la luz del intenso sol de julio. Sin rubor. Se ha trapicheado con el toro, que no habla, indefenso siempre.

 

Es verdad que el problema reside en una concatenación de responsabilidades que nadie asume. Y que el problema no es coyuntural, ni de esta feria, sino de hace años. El problema es que los taurinos no se toman Valencia en serio o no les hacen pasar por donde pasan en Madrid o Bilbao sin abogar por el búfalo con cuernos. Primero los presidentes, que deciden muchas veces con un criterio en entredicho. Por la mañana igual meten un toro que una cabra, por la tarde, da igual un bajonazo que un estoconazo en la yema, una obra de arte que una faena mediocre. El equilibrio y la sensatez brillan por su ausencia. Por eso, hay que leer la letra pequeña para analizar los triunfos en Valencia.

 

Los veterinarios que elaboran los informes, unas veces vinculantes otras no. A veces ponen el listón alto y otras veces muy bajo. Y por supuesto, la empresa que compra la corrida al ganadero y acuerda los toros reseñados con los veedores de la figuras. Borrón de feria con una gestión más que aceptable y totalmente defendible. Servidor ha defendido, argumentos hay, a SEROLO, pero tras esta feria de julio no hay defensa posible. Llevan luchando e invirtiendo por esta feria pero en esta edición se ha diluido esa remontada, empeorada por la falta de compromiso de toreros y ganaderos. Hay que cuidar el toro.

 

Otro eslabón lo constituyen los apoderados, presionando hasta el último momento por colar la cabra, o el gato, como el primero de Zalduendo de Cayetano, un becerro con cuatro años. Los ganaderos, ganaduros, que rinden pleitesía no vaya a ser que la figura de turno no quiera matar sus toros en el futuro por un episodio de confrontación. También la prensa. Satélites en forma de poder mediático que toman partido, según interés espurio, por el ganadero, por el torero…

 

Y la Diputación Provincial, en última instancia, pese a que la gestión de la plaza es privada e indirecta pero la titularidad pública, también es corresponsable.

 

Y el último eslabón que, no crean que por pasar religiosamente por taquilla, no se salva: el público, que en Valencia es excesivamente santo. Pues apenas rechista con un sistema podrido. Y pide dos orejas de faenas mediocres, y premia bajonazos como a “El Fandi”, y sigue pidiendo a “El Juli” que banderillée, y no sabe mantener un equilibrio como garante de la seriedad y la categoría.

 

Luego, los beneficiarios del sistema nos venderán la moto en forma de Mesa de Bruselas, serpientes invernales, y saldrá Carod-Rovira y los antitaurinos, y los ecologistas, y los europeístas y dirán que son el demonio, que quieren acabar con el cuadro cuando son los de dentro -insisto, los taurinos – quienes más denigran este maravilloso espectáculo que suele derivar, de vez en cuando, en genial arte. El demonio de los toros son los taurinos – los malos, también hay buenos, muy buenos taurinos- que no tienen problemas de conciencia ni penales porque el Ministerio de Interior no fiscaliza lo que debiera. Hay días en que uno piensa, optimista, que hay que trasladar los toros de Interior a Cultura. Y, al instante, medita: pues si en Interior cometen las tropelías que cometen, en Cultura sería un cachondeo.

 

PUERTAS ¿GRANDES?: PRESIDENTES EN ENTREDICHO

 

Ni Cayetano ni “El Fandi”. Dos puertas grandes de pueblo. De las que se regalan y no valen. Tampoco crean que la culpa es de los toreros, que estuvieron por encima de sus toros pero sin merecer lo concedido. “El Fandi”, que cortó una oreja de cada oponente, anduvo bullidor y espectacular en los primeros tercios, banderillas y capote incluido, sensacional, pero se diluye la sensación cuando coge la muleta y más si los toros van a menos. En el último tercio naufragó intentando dar fiesta a su oponente.

 

Y lo de Cayetano, pues como en fallas. Lleva dos actuaciones en Valencia y dos salidas a hombros como matador de toros. Y es verdad que en los momentos clave resucita (Barcelona, Madrid, también Valencia, en menor grado pero con mayor premio). Y es verdad que anda mejor con los toros y que es un acicate para la Fiesta porque tiene tirón, repercusión y apuesta por un concepto de gusto y calidad. Y tiene empaque y saca la raza, pura genética, cuando debe. Pero no por ello debemos obviar que el premio de las dos orejas ha sido excesivo: en marzo y julio.

 

Sebastián Castella se llevó una oreja ante un buen lote de zalduendos. No está a su nivel, ni al que se espera de él, y se le nota. No porque le falte la alegría que nunca exterioriza, no. Sino porque hace unas temporadas, con el mismo lote forma un lío en Valencia. Y eso que si mata a su primero le corta las dos orejas que se suelen cortar en Valencia. Buena faena con la diestra de mando y seguridad, pero sin rematar. Lectura, la de las orejas, válida para “El Cid”, que ahora detallamos.

 

Manuel Jesús “El Cid” se acopló con “Casibueno”, un toro de Manolo González, hierro que sustituyó la corrida anunciada y rechazada de  Samuel Flores, premiado por el jurado de la Diputación como el toro más bravo. Tuvo clase “Casibueno”, ritmo, entrega, prontitud y profundidad el toro. La faena de muleta, exquisito con el percal, tuvo ajuste, medida y suavidad pero faltó la rotundidad y la excelsa profundidad a la que nos acostumbra el torero de Salteras. Si mata, escrito queda, también corta las dos orejas que se cortan en Valencia. Tampoco nos equivoquemos.

 

Mención especial merece José Calvo. Gran tarde del valenciano que interpretó el más sentido y estético toreo al natural (el más desagarrado y largo lo interpretó César Jiménez). Sensacional Calvo con capote y muleta, especialmente. Pero fatal con la espada. Que faena tan bella, tan pausada, tan rítmica, sin ninguna concesión más que al toreo de toque sutil, cite puro y trazo sublime. Con una pasmosa serenidad y una seguridad impropia de quien torea tan poco. Y con el sexto, un marrajo que desparramaba la vista, con la cara por las nubes, anduvo sencillamente excepcional. Muy por encima del toro del Marqués de Domecq, dejó constancia de su concepto y de que si Valencia pintara algo más en el toreo, debería confirmar en Madrid ya, por lo menos. Con tanto pegapases toreando es un crimen que no vea un toro más que en su tierra. En Fallas, deberá estar presente en un cartel mejor y abierto.

 

Sabida es la conexión de César Jiménez con Valencia, de su record de Puertas Grandes consecutivas… Pero, en esta feria de julio, en la que el torero de Fuenlabrada no salió a hombros por la espada, cuajó, si no la mejor, una de sus mejores tardes. Completísimo y decidido como siempre pero con más poso. Quizá falta la frescura en favor de la solera que dan los años. Y eso, en el Toreo, es mejoría. Especialmente con la izquierda ante su primero de Lolita Domecq, al que cuajó al natural un par de series de primor. Enganchando alante, corriendo bien la mano, templando, ligando, sometiendo y vaciando las embestidas por debajo de la pala del pitón. Podría ser punto de inflexión de una temporada cuesta arriba.

 

OREJAS EN TONO MENOR

 

Alejandro Talavante, que en Fallas formó un alboroto, antes de los zambombazos de Madrid y Sevilla, cortó una oreja de escaso rango. Oreja similar al fuste de la de Ángel de la Rosa, que aunque consiguió muletazos de bella factura, la intermitencia y los altibajos de sus trasteos fueron la nota predominante en su actuación.

 

EL APABULLANTE SITIO DE PERERA

 

Miguel Ángel Perera anduvo en Valencia como anda por todas las ferias importantes de España. Con un sitio apabullante, abrumador, con una confianza y una seguridad extraordinarias. Tarde rotunda con faenas compactas y macizas del extremeño, especialmente ante el sexto de Hermanos García Jiménez (estaba anunciada una corrida de Santiago Domecq, y completaron el batiburrillo de hierros toros de Lagunajanda y Ana María Bohórquez). Series de muletazos con la franela barriendo la arena, templadísimo, asentado y toreando largo y profundo. Cortó una oreja tras fuerte petición de la segunda. En tarde con otro contexto, quizá hubiera habido aún mayor receptividad.

 

FIGURAS, PASO EN FALSO

 

A ver quien es capaz de discutir un ápice o un gramo de categoría al maestro Enrique Ponce y al maestro Julián López “El Juli”. Se entiende, y es lógico por otra parte, que nadie. Ahora bien: que dos figurones de época tengan que pasar el trago de venir a Valencia con corridas en general mal presentadas, previo baile de corrales, camiones arriba y abajo, problemas veterinarios, remiendos y que, encima, salte al ruedo lo que saltó… Eso no solamente es discutible sino intolerable. Por su categoría y por la de la plaza.

 

A “El Juli”, inédito, sin opciones, le pitaron por responsabilizarlo del desastre ganadero, con un cartel de máxima expectación y uno de los carteles de la temporada: Juli, Manzanares y Perera. A Ponce lo pitaron por idéntico motivo. De cuatro, no embistió ni uno, y miren que a Ponce le hace falta poco o nada para sacar partido… Injustamente lo pitaron el segundo día donde se la jugó y expuso con un zalduendo serio y con cuajo, y lo que es peor, de comportamiento barrabás. Pasó sin triunfar en su tierra en una feria con la que llevaba el peso de torear dos tardes. Eso sí, llenó la plaza. Y en julio, tiene mucho mérito. El rabo espera en Fallas.

 

Igual a alguien se le ocurre decir lo que se suele escuchar por fallas todos los años desde tiempos remotos. Que es difícil encontrar toros rematados en Fallas por la proximidad del invierno, la sequedad del clima, el frío, el pelo largo, los toros sin remate ni cuajo… Pero en julio, no cuela (Y en fallas tampoco debiera).

 

Manzanares pasó de puntillas, sin opciones, y Vicente Barrera, con un buen lote de toros de Lolita Domecq, logró tandas estimables con su personal y elegante concepto pero poco más. Víctor Manuel Blázquez, en su enésima oportunidad en Valencia, se llevó el mejor lote de los del Marqués y anduvo mal. Fallón en banderillas, una de sus especialidades, y vulgar con las telas.

 

DOS CORNADAS PERO PAUPÉRRIMO BALANCE NOVILLERIL

 

Octavio García “El Payo” y Salvador Barberán resultaron heridos en las dos novilladas, prolegómenos de la Feria de Julio. Menos grave el azteca y grave el gaditano. El valenciano Miguel Giménez abrió la puerta grande tras una actuación de pundonor y raza, de mérito por actitud, más fueron las dos únicas orejas que pasearon los novilleros. Miguel Tendero, en buen tono pero sin rematar, y Dámaso González y Vicente Marrero, que no progresan, completan la nómina de novilleros actuantes. Dos cornadas, con el respeto que eso infunde, pero poca ambición y menor resultado artístico. Dos orejas de veinticuatro posibles para un escalafón al que se le supone afán y necesidad de triunfo se antojan nada. Y, conste, los utreros de Santos Alcalde y Gerardo Ortega, sin ser un dije de bravura, ni clase, ni codicia, ayudaron con nobleza para más. Para mucho más.

 

CARTAGENA Y VENTURA, GRAN TARDE

Si Andy y Diego llegan a acertar con el rejón de muerte salen a hombros con un saco de orejas. Con tres cuartos de entrada, tarde de rivalidad y de emoción. Ventura reaparecía en los ruedos tras la lesión ósea que se produjo en Torrejón de Ardoz y volvió por sus fueros como si nada. Arriesgando al máximo con embroques imposibles y ajustadísimos. Lo mismo que Andy Cartagena, a un nivel altísimo pero sin tino en el rejón de muerte. Se palpó la tensión, el duelo en la cúspide, con permiso de Pablo Hermoso. Fermín Bohórquez, fallón y con muchas sombras, abrió el cartel. De su propiedad eran los toros que se lidiaron, en general, parados y sin raza.

PLATA DE ORO

Un soberbio para  de banderillas de Curro Molina. Extraordinario, se llevó, probablemente, la ovación de la feria, la más cerrada e intensa. Dejándose ver, andándole al toro, en torero, asomándose al balcón, clavando arriba y reunido y saliéndose de la cara del toro como lo que es: Torero. Y Domingo Navarro, como siempre y no es noticia, perfecto en la colocación y sensacional en la eficacia, con capote y banderillas. Vaya temporada. Dos torerazos: Molina y Navarro. Curro y Domingo.

 

 

 

5 Resultados

  1. Juan Mari de chinchon dice:

    Muy buen resumen de lo acarecido en el ruedo valenciano pero me gustaria que hubiese descrito mas pormenorizadamente el comportamiento del toro “Casibueno” de Manolo Gonzalez. Yo me emocione grandemente con el comportamiento que tuvo el animal y creo que en su cronica deberia tener mayor repercusion el juego que rindio este toro.

  2. Juan Posada dice:

    Buen resumen. Pero ¿la corrida de Samuel Flores era tan chica como para desecharla?

  3. Pepe dice:

    1- El toro no hace falta volver ha decirlo, impresentable, tanto como los veterinarios.
    2- Destacar tambien el sensacional e impresioante pureza de Curro Molina con las banderillas – Fandi, mira a Curro y enseñate a clavar reuniendo en la cara y salir airoso, en vez de correr tanto, calvar a piton pasado aliviandote y salir de nuevo corriendo- y tambien de Jose Manuel Montoliu que estuvo inmenso en la lidia del segundo toro de A. de la Rosa. Impresionante como siempre la colocaion y atencion a la lidia de Domingo Navarro.
    3- El Cid estuvo claramente por debajo de la caudalosa e incansable nobleza y clase de Casibueno
    4- Lo de Victor Manuel Blazquez no tiene palabras. EL anticristo del toreo?y pensar que este personaje es profesor de la Escuela Taurina?
    5- Descomunal desgarro y estetica en el toreo de Jose Calvo por enesima vez en Valencia y que necesita ir a Madrid a confirmar ya.
    6- Impresentable el publico y el presidente por pedir y aceptar las dos orejas de Cayetano con la oreja de Perera el dia anterior por una faena muchotas entregada, rotunda y compacta de principio a fin. Tambien por darle las orejas a El Fandi por poner tres pares de banderillas a ption pasado, pegar sus rodillazos y desplantes con la muleta y por el bajonazo al ultimo.

  4. Pepe dice:

    Por cierto, se me olvidava una nota:
    – Cayetano solo mata que novillos desmochados y le regalan orejas como si todas las tardes fuera su cumpleaños (Valencia en Fallas, El Puerto,Barcelona, Valencia en Julio…)mientras que a un torerazo com Perera se las miegan como en Pamplona, Valencia, Victoria…

  5. Mulillero dice:

    Echo de menos una pequeña crónica de cada ganadería, aunque toda la feria “Domecq”… me lo puedo imaginar. Tan solo comentar que como aficionado que me considero, Valencia ya terminó conmigo hace tiempo, no me gasto ni un ? más ni pierdo un minuto de mi tiempo en ir a los toros. Parece una plaza de 3ª (sin desmerecer esta categoría) todo vale, vueltas al ruedo para toros que no cumplen en varas, ¿orejas para matadores o banderilleros?, aplausos fáciles… menudas ferias de pandereta que se inventan, no sé, la verdad me avergüenza. Por soñar… un sueño… un “7”, hace falta un grupo de aficionados que exijan lo que Valencia es: UN PLAZA DE 1ª

    SALUD Y SUERTE

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