3ª de la Semana Grande de San Sebastián. Otra importante victoria de Manzanares

San Sebastián. Plaza de Illumbe. Lunes 16 de agosto de 2010. Bochorno en coso incomprensiblemente cubierto a cal y canto con media entrada escasa muy repartida. Seis toros de Núñez del Cuvillo, muy bien aunque desigualmente presentados y de variado juego, con predominio de los nobles en distintos grados de fuerza, escasa en líneas generales. Apagado el noble bonito y cómodo primero que se defendió al final de los viajes. Muy noble por el lado derecho  el segundo pese a blandear demasiado a cuenta del excesivo castigo que sufrió en varas. Excelente aunque algo flojo el tercero. Bravo y noble el muy cuajado y armado cuarto. A peor por destemplado el también noble quinto. Y geniudo en sexto que fue violento a la par que blando. El Tato (turquesa y oro): Estocada baja trasera y dos descabellos, silencio tras palmas para el toro en su arrastre; estocada muy trasera desprendida, saludos tras ovación para el toro en su arrastre. Morante de la Puebla (blanco y azabache): Estocada casi entera trasera caída, ovación para toro y torero. Casi entera trasera caída,  ligera petición y gran ovación. José María Manzanares (amapola y oro): Grandiosa e irreprochable estocada, dos orejas; Metisaca, pinchazo muy hondo que escupe y estocada, gran ovación. Salió a hombros. Bien en la brega Juan José Trujillo y Curo Javier que también se lució en banderillas junto a Lili y a Javier Sánchez. Bien a caballo Chocolate y Barroso.

La ideal jornada que, climatológicamente hablando, disfrutamos ayer durante todo el día en San Sebastián, se convirtió en insoportable dentro de la plaza de Illumbe, desde el primer día convertida en caldera de vapor porque no sé quién ni por qué ha ordenado que permanezca cerrada la pestaña móvil que tapa o destapa la cubierta. Otro motivo más para que el público no acuda. Los muchos ausentes de ayer, se lo perdieron. Y es que la feria va bien por ahora aunque no redonda y que siga así por toros y toreros aunque no todos estén teniendo la misma suerte. Ayer, sin embargo, la tuvieron los tres porque a cada uno de los actuantes le correspondió un toro de claro triunfo y otro no tanto aunque también posibles.

Quien mejor aprovechó la oportunidad fue José María Manzanares que anduvo soberbio en sus dos toros de opuesta condición.  Completísima fue la labor del joven maestro alicantico con el tercer toro, al que lanceó muy sabrosa y arrebujadamente con el capote por verónicas y delantales; y supo administrar bien la lidia y el castigo que le dieron a sus oponentes en el caballo para mejor llevar a cabo dos faenas realmente encomiables con tal o cual mácula que señalaremos después. Ambas, de menos a más como debe ser. La primera muy bien estructurada en creciente intensidad y ligazón sobre ambas manos, sobre todo por redondos marca de la casa con los que sembró el ruedo de su majestuoso empaque y la mecida hondura que le caracterizan. Y un final de variados y pintureros adornos que fueron la guinda del pastel, maravillosamente cerrado con una de las mejores estocadas que hayamos visto pegar en mucho tiempo. Rey de espadas, pues, este Manzanares va para serlo como gran figura durante mucho tiempo.

Para demostrar fehacientemente lo que digo, con el complicado sexto, hizo un esfuerzo superlativo para meterlo en cintura hasta que lo consiguió por ambos pitones. Pero el toro se hartó de colaborar a la fuerza y se puso imposible al final de la faena y a la hora de matar porque empezó a desparramar la vista, defecto que impidió a Manzanares matarlo de otra estocada como su anterior. No obstante, quedó claro que Manzanares es de los que vienen arreando sin parar. Otro en su caso de ayer, con la salida a hombros asegurada, no se la habría jugado con el sexto como lo hizo este príncipe de la actual torería.

Ya dije antes que le iba a señalar algo que debe corregir para que todo lo que haga sea redondo. Josemari debería prescindir de las voces que pega al citar. No hace falta gritar de esa manera. Como también debería sosegarse en busca de ahondar y perfeccionar lo que le distingue del resto de los toreros, su extraordinaria calidad.

Y hablando de calidad, hacerlo de la innegable aunque tan particular de Morante de la Puebla que ayer quiso mucho y pudo poco de lo mucho que prometía su actuación, por cierto con el público incondicionalmente rendido a su favor. Morante se excedió al dejar que su picador dejara sin resuello al segundo toro que fue nobilísimo aunque, por lo dicho, llegó hecho polvo a la muleta. De ahí que el trasteo de Morante fuera más una colección entrecortada de bellas estampas que una faena propiamente dicha. Y peor aún con el más encastado quinto al que Morante no templó lo debido por lo que el animal empeoró notablemente hasta ponerse difícil. No obstante, parte del público pidió una oreja pese a lo defectuoso del espadazo con que mató y la presidencia, en buen criterio, no la concedió. Paciencia, porque Morante es mucho Morante. Otro día será.

De El Tato no quiero decir más que lo ya escrito en el sumario. Mejor dejar pasar el mal trago que debió sufrir el reaparecido espada aragonés que, la verdad sea dicha, ya no puede ser quien fue.      

 

 

  

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Juan Antonio Sandoval dice:

    Buenos días desde Santander. Ciertamente, estuvo bien Manzanares. Es un gusto disfrutar de su estética y de su sentido del temple, uno de los más aquilatados del toreo. Pero yo quiero señalar otra mácula de la faena a toro de Cuvillo en San Sebastián: series demasiado cortas, como es muy habitual en este torero. Cuatro y el de pecho. Cuando los olés empezaban a crecer y a retumbar en el embudo de Illumbe, se vio obligado a liberar la embestida con el de pecho porque tenía al toro muy encima. Abandonó el cuerpo en ese cuarto redondo de algunas tandas y al no prolongar la embestida el toro se le quedaba muy encima y debía enjaretar el forzado.
    En verdad la estocada fue buena, pero no sé si estaremos cantando demasiado cañonazos tipo Juli. ¿Quién mata los toros haciendo la suerte despacio, hoy día?
    Morante dio dos series gloriosas al segundo. Y no olvidar el comienzo con ayudados por alto de sabor belmontino. Le quedan de lujo. Es una versión más profunda de los que recetaba Ortega Cano en sus buenos tiempos, con el cuerpo más hundido en la arena mientras los brazos se elevan armónicamente. Como a Morante la meta la cara un toro en condiciones el jueves, la va a liar.
    Un fuerte saludo desde la bahía.

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    MORANTE Y MANZANARES SUEÑAN EL TOREO: Yo sostengo que el toreo es la más hermosa, difícil y trágica de todas las bellas artes que la humanidad ha visto. Las dos series con la derecha de Morante ayer a su primer toro lo demuestran. Valen mas que la capilla Sixtina, la obra de Bach o el David de Miguel Ángel, por una sencilla razón. Mientras Morante toreaba arrebujado, rotas la cintura y las muñecas, encajado, empacado, se estaba jugando la vida. Salió ese toro haciendo extraños muy parecidos a los del primero de Ponce ayer (frenarse en el embroque, arrollar) y Morante le dio una brutal tercera vara. De ahí que se le acabara el toro en esas dos majestuosas series, que son ya la cumbre de la temporada 2010. No se puede torear con más belleza, señores, con más natural donosura y hermosura, pero además con mando, temple, ligazón… Con el quinto destacó su brillante inicio de faena a dos manos. Luego el toro le enganchó demasiado la muleta y fue a menos, como el otro. Pero también dejó media faena llena de gracia, expresión y personalidad. A Manzanares le tocó un muy noble tercero que aprovechó de cabo a rabo, toreando como en sus mejores tiempos, entregado de plantas, encajado el cuerpo todo, corriendo la mano desde adelante del todo hasta el final detrás de la cadera, con garra y ajuste. Por ponerle un pero a la sinfonía manzanarista diría que faltó una última serie de cinco muletazos, pues todas fueron de tres y el de pecho. Mató de soberbia estocada y salió a hombros. El sexto fue un toro bravo en el caballo de Barroso, donde se rompió mucho, y Manzanares, viendo el torrente de casta que se le venía encima, comenzó la faena con cuatro demoledores doblones que lastimaron mucho al toro, que se paró e comenzó a defenderse. El Tato cumplió su labor de telonero de José Tomás estando profesional con el descastado, mansito y blandito primero, el peor presentado de la corrida de Cuvillo, y se dejó ir un cuarto noble y bueno que pedía algo que el Tato no ha tenido nunca, clase, y además pedía estar puesto y toreado, algo que le falta al torero maño.

  3. Juan Antonio Sandoval dice:

    Al hilo del comentario de Carnicerito.

    Sobre la comparación del toreo con la música de Bach, apuntaré este aformsimo de Cioran: “Cuando escuchamos a Bach, vemos germinar a Dios. Su obra es generadora de divinidad. Tras un oratorio, una cantata o una “Pasión”, El tiene que existir. De lo contrario toda la obra del Cantor sería una ilusión desgarradora. …Pensar que tantos teólogos y filósofos han perdido días y noches buscando pruebas de la existencia de Dios, olvidando la única…”.

    ¡Un saludo desde la bahía!

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