8ª de las Corridas Generales en Bilbao. Ponce continúa reinando en el toreo

Bilbao. Plaza de Vista Alegre. Sábado 28 de agosto de 2010. Octava de feria. Tarde medio nublada y fresca con viento y dos tercios largos de entrada. Seis toros de Puerto de San Lorenzo, muy bien presentados en desigualdad de pesos y alzadas con mucha edad y astifinos pitones. Dieron juego desigual con el denominador común de su falta de fuerza y aspereza salvo el cuarto. El primero, muy alto de agujas y cuajado, resultó soso, distraído y se metió por los dos pitones. Tan noble en soso como débil y a menos el segundo. Sin fuerza y paradote el tercero que quedó inédito por la impericia de su matador. Noble y encastado aunque a menos el más bonito y armónico cuarto. El más voluminoso y encastado quinto no dio facilidades a su matador. Y el más agresivo sexto desarrolló genio por sí mismo y por la torpeza de su matador. Enrique Ponce (amapola y oro): Dos pinchazos, estocada caída trasera y descabello, aviso y ovación; estocada desprendida, aviso y oreja con fortísima petición de otra, vuelta clamorosa y dos salidas a los medios para corresponder a la interminable ovación que el acompañó hasta meterse en el burladero tras negarse a dar otra vuelta, y gran bronca al palco por no conceder el segundo trofeo. Diego Urdiales (rosa y oro): Estocada corta trasera y descabello, silencio; media estocada, pinchazo y tres descabellos, dos avisos y palmas con saludos. Iván Fandiño (fresa y azabache): Seis pinchazos y descabello, pitos. Por sufrir una aparatosa cogida resultó gravemente herido y no pudo matar al sexto, haciéndose cargo Ponce que, tras machetear al toro, lo liquidó de pinchazo y descabello. Diego Urdiales brindó su primera faena a Enrique Ponce. Bien Alberto Martínez en la brega y en banderillas. También resultó gravemente herido por el sexto toro el banderillero de Fandiño, Mario Romero. Al apreciar los médicos previo reconocimiento que Miguel Ángel Perera venía sufriendo la rotura y aplastamiento de la vertebra L2 desde la cogida que sufrió hace días en San Sebastián y prohibirle torear hasta que esté totalmente restablecido, fue sustituido a última hora por Diego Urdiales. Durante el paseíllo, se guardó un minuto de silencio por el 63 aniversario de la muerte de Manolete.

 

Ayer no se completaron los graderíos de sol ni los altos. A la misma hora del comienzo del festejo, jugaba el Atleti fuera de casa y a la coincidencia de ambos espectáculos se añadió la repentina caída del cartel de Miguel Ángel Perera. Así pues, los compañeros de Ponce en su 50 tarde en Vista Alegre no le ayudaron precisamente en la taquilla sino todo lo contrario. Hasta el sustituto de última hora, Diego Urdiales, no pudo completar una cuadrilla por lo que, en sus toros, tuvieron que actuar subalternos de los otros matadores. Tantos y tan fortuitos incidentes y adversas circunstancias, aparte el deslucido y peligroso juego en algunos casos de la mayoría de los toros de Puerto de San Lorenzo, empañaron una corrida que debería haber tenido bastantes más alegrías de las que tuvo por parte de la pobre compañía de Ponce. Pero la santa bondad del gran maestro aguanta todo lo que le echen y su infinita paciencia fue premiada por el Altísimo.

Claro que, otros matadores de categoría no lo hubieran aceptado mientras que Ponce habló con Urdiales que estaba en su pueblo y le pidió que viniera a Bilbao porque en un mano a mano con Fandiño, lo mismo hubiera tenido que matar la corrida entera. No merecía esta jugarreta del destino el valenciano que ya parece bilbaíno por lo mucho que quiere a la Villa y sus gentes a él en mutua correspondencia.

Pero vayamos al momento culminante del festejo porque como Ponce, aunque anduvo muy por encima del nada fácil primer toro al que metió en la muleta por el lado derecho con la inimitable habilidad que le es propia, muchos no se enteraron, y ni Urdiales pese a sus muchas ganas y al valor que le echó al quinto, ni Fandiño, tan deseoso como torpísimo con sus dos enemigos – mucha, demasiada tela para el bisoño diestro vasco -,  solamente con el noble cuarto ejemplar de la ganadería salmantina la jornada alcanzó el altísimo nivel con que Enrique Ponce volvió a mostrar sus regias credenciales.

Bueno aunque a menos su brío este toro, el maestro lanceó con templada elegancia en el recibo, lidió con administrada sabiduría y, una vez brindada la faena al público, toreó sobre ambas manos con tanta sutileza como enjundia y acompasada variedad. Desde los doblones del inicio hasta el abaniqueo del final que precedió a una estocada contundente aunque caída, la plaza saboreó pase a pase, pausa a pausa, tramo a tramo una de esas obras sinfónicas exclusivas del valenciano, capaz de sacar siempre de los toros más partido del que tienen. En sus manos se vuelven tan obedientes que parecen desaparecer. Ponce llena toda la escena y tanto su toreo como su estar y andar por la plaza, se convierten en un acto del más caro ballet que se pueda contemplar en una plaza de toros frente a un animal que, al fin y al cabo, siempre puede herir y hasta matar a quien tiene delante. Y ahora a esperar a ver como explican esto sus enterradores. Ponce, ayer, los enterró a todos.

La vuelta al ruedo que dio entre clamores fue una de las más cariñosas que hemos visto dar a nadie en Bilbao. Y la sostenida ovación que escuchó hasta tener que salir dos veces hasta los medios para corresponder al homenaje, la más larga que hayamos vivido en Vista Alegre. Ponce, elegante como siempre, se negó a dar otra vuelta al ruedo y abandonó la plaza en medio de otra enorme ovación. Ya sé que los ceremoniosos andares y saludos que prodiga Ponce en sus tardes triunfales irritan a algunos que, incomprensiblemente, le censuran agriamente con pertinaz mal gusto que  destapa sus inevitables rabietas. Mal asunto que sugiere el reconcome propio de de quienes sufren con el éxito de otros. Por eso siento mucho lo mal que debieron pasarlo ayer viendo como Ponce gozaba más que ningún otro día con las enardecidas ovaciones y las muestras de entusiasmo que le acompañaron a lo largo de otra jornada triunfal más en su plaza predilecta de España.  

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Palmarés de Ponce en Vista Alegre

En sus 50 paseíllos, Enrique Ponce se ha enfrentado a todo tipo de toros, sin faltar prácticamente ningún encaste, ya que ha matado corridas de Victorino, Samuel Flores, Atanasio, Núñez, Domecq y Santa Coloma. Destaca en primer lugar la faena al toro ‘Naranjito’ de Torrestrella el 20 de agosto de 1991, al que cortó dos orejas y fue el que dio un impulso fundamental a su carrera. También la corrida de la Prensa celebrada el 14 de junio 1992 en la que cortó tres orejas y cuajó una gran faena a un toro de Sepúlveda y otra corrida de la Prensa celebrada el 11 de junio de 1994 en la que cortó tres orejas a un lote de Joaquín Buendía. Lugar preferente ocupan las faenas a los toros de Samuel Flores, en especial la realizada al impresionante ‘Carjutillo’ el 22 de agosto de 2003, cuya cabeza está expuesta en el patio de cuadrillas de la plaza. Otra de sus grandes faenas fue la del toro de Victorino ‘Cucañero’ el día 19 de agosto de 1999, y la realizada a un astado de Zalduendo el 24 de agosto de 2006. Además de la que cuajó a ‘Histrión’, toro de El Ventorrillo, el 19 de agosto de 2008 al que le cortó las dos orejas. Estos triunfos son lo más granado de una serie casi inagotable de éxitos en los que perdió infinidad de trofeos por culpa de su desigual espada.

 

Coda post-corrida

De cómo perder la credibilidad

De nuevo mereció la pena ver la corrida en la repetición de Canal Plus. Mejor eso para verificar lo escrito más arriba e incluso para poder decir que nos quedamos cortos en los elogios a Ponce que asistir a cualquier coloquio. A esa misma hora de la noche, echaban humo más centrados en la parte trágica del festejo que en triunfo poncista. Hoy hemos comprobado que en la mayoría de los medios digitales y escritos en la prensa diaria con el local Correo a la cabeza, dan mucha más importancia a las cogidas de Fandiño y de su peón Mario Romero que al triunfo de Ponce a quien, de una manera u otra, unos y otros continúan ninguneando. Pero tal propósito les ha resultado inútil y, además, les ha hecho caer en el mayor de los ridículos a más de perder la poca credibilidad que les quedaba.  

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EL QUITE DE DOMINGO

Dos lecciones magistrales y dos batallas campales

 

El maestro Enrique Ponce Martínez cumplía ayer su quincuagésima corrida en la Plaza de Toros de Bilbao. Yo esperaba que el público lo sacara a saludar tras el paseíllo. No hubo tal, pero después de las dos magistrales lecciones de toreo que brindó, la gente le tributó una emocionadísima ovación al finalizar la vuelta al ruedo tras la lidia del cuarto toro. Ponce ayer demostró una vez más su maestría.

 

En estas Corridas Generales de Bilbao de 2010 han comparecido todos los toreros que tienen interés. La mayoría han estado muy mal. Solo uno ha estado muy bien, El Juli. Otro ha estado bien, Manzanares, aunque muy por debajo de lo que se esperaba. Con las faenas que hizo en  Sevilla, él mismo se ha colocado el listón  a mucha altura y ahora está obligado a satisfacer la expectación porque ha demostrado que puede hacerlo.

Pero, quitando a El Juli y a Manzanares, el resto del escalafón ha dado una imagen muy pobre en Bilbao y Ponce ayer tenía que mover ficha. Una vez más ha arrasado con su maestría. Ha puesto las cosas en su sitio. Vimos a Enrique Ponce en sus dos facetas: la faceta lírica salió a relucir en el cuarto de la tarde, y la faceta más técnica e inteligente, en el primero.

El cuarto toro fue el mejor de encierro: un toro del Puerto noble y con ganas de embestir, pero escasito de fuerza. Ponce le saludó bien a la verónica, y el inicio de la faena, con doblones, fue muy torero. La faena tuvo una característica muy propia de Ponce: y es que el público no ve nunca los defectos del toro. Y este toro, bueno y boyante, tenía un defecto: la justeza de fuerza. Pero no se cayó nunca porque Ponce puso los engaños a la distancia y a la altura adecuadas.

La faena que, como he dicho, comenzó muy torera  con doblones, prosiguió con dos series de asentamiento con la mano diestra, otra con la zurda, y otra grandiosa con la diestra otra vez, de muletazos muy ligados y muy por abajo. Esta fue la culminación, donde la faena rompió definitivamente. El final, con los cambios de mano tan característicos de Ponce, puso al público de pie. Ponce domina como nadie el toreo de adorno, y tiene una estética privilegiada por perfecta. La faena fue un modelo de elegancia e inspiración.

Que se diga que Ponce no tiene variedad, resulta increíble, porque sus faenas, además de muy amplias, combinan extraordinariamente el toreo fundamental en redondo con el toreo accesorio. Lamentablemente la espada cayó desprendida, por lo que solo cortó una oreja. Y me parece bien la actitud de Matías porque me he pasado la vida diciendo que la estocada es la suerte suprema y que para obtener las dos orejas la estocada ha de ser perfecta. Y esta no lo era. En este punto no ha de haber excepciones. Oreja, pues, de mucho peso con sabor a dos, y frenesí en los tendidos.

Pero Ponce me gustó mucho más en la lidia del primer toro. Tengo la impresión de que muchos aficionados no captaron la importancia técnica de la primera faena. El toro era listo y se quedaba muy corto, pero Ponce le hizo embestir y el toro acabó tomando la muleta con largura y rectitud. Hay que ser un torero descomunal para lograr esto. Solo está al alcance de Enrique Ponce. A base de mucho consentir, es decir, a base de mucho valor y de una técnica perfecta, fue haciendo pasar al toro poco a poco. Y al final acabó embistiendo largo. Muy valiente y muy reposado, Ponce fue haciendo pasar a un toro remiso. Y pasaba sin un enganchón. Esta pulcritud de  Enrique Ponce me encanta, pues no hay nada más feo que el toreo sucio de muletazos enganchados. Lástima de esos dos pinchazos antes de la estocada…

Esta faena es la típica de asimilación tardía: la gente se va dando cuenta de su importancia una vez finalizado el festejo. Pero ha sido una lección torera y la faena de mayor peso de esta feria. Y en esta penúltima tarde, Ponce ha dejado las cosas en su sitio y ha dejado claro que tiene cuerda para rato. Tiene la mejor trayectoria de la historia: nadie ha estado en la cumbre durante veinte años. Quienes continúan negando a Ponce, una vez más han quedado en el más absoluto ridículo.

Y  llegaron las dos batallas campales…

Hace muchos años Lagartijo se encontró en la plaza de Málaga con un toro llamado “Cucharero”, de la ganadería de Anastasio Martín. El toro era descomunal: su cabeza pesó, nada más y nada menos, que  ciento un kilos. Lagartijo mandó disecar la cabeza y la colocó en el porche de su casa cordobesa. Cuando, ya retirado, llegaba a su casa pasado de vino, la emprendía a estacazos e insultos con la dichosa cabeza de ojos de cristal… Pues bien, un tataranieto de “Cucharero” (bien podía haberlo sido) se lidió ayer en Bilbao, y le cayó en desgracia a Diego Urdiales, que sustituía a Miguel Ángel Perera. Un pavo de 613 kilos y con seis años de edad. Más que un toro parecía un tiranosaurio-rey. Además de lo grande y astifinísimo que era, tuvo muchísimo peligro. La edad se nota y no es lo mismo torear utreros o cuatreños recientes, que a un pavo de seis años.

Las complicaciones que planteó el toro fueron enormes. Si se le dominaba y se le bajaba la mano, se deslucía todo porque el toro perdía las manos. Pero si se le consentía, el toro literalmente se comía al torero, hasta tal punto que Diego Urdiales sufrió un espeluznante volteretón. En cuanto el toro sorprendía al torero con la muleta retrasada, se vencía sabiendo muy bien donde se encontraba el lidiador. Era una prueba durísima para Urdiales, y no voy a entrar en si pudo o no pudo con el toro. Lo cierto es que Urdiales echó raza al asunto y no volvió la cara, lo que ya es suficiente. Este toro hubiera vuelto al corral de caer en otras manos, en las de la mayoría del escalafón.

Pero Urdiales tuvo la casta y la raza de intentarlo en todo momento. Había que tener muchas agallas para entrar a matar por derecho, y siempre se tiró derecho. Y a pesar de hubo tres intentos con la espada, varios golpes de verduguillo y de que sonaron dos avisos, el público tributó a Diego Urdiales una gran ovación. Esta lidia durísima y decimonónica, tuvo sabor a triunfo para el torero de La Rioja, al que a veces yo he tratado con severidad, pero ante quien, después de lo de ayer, me quito el sombrero. En el otro toro Urdiales pudo hacer muy poco. Era tan noble como blando y, a pesar de que hubo muletazos de muy buen trazo, no hubo emoción debido a la debilidad del toro.

El tercero de la terna era el local Iván Fandiño. Su primero fue un toro muy listo que se quedaba muy corto, y con el que pasó muy serios apuros al entrar a matar. Al salir el sexto, Fandiño estaba muy presionado sabiendo que no podía írsele la tarde de ninguna manera. No está el horno para bollos y las oportunidades que se le conceden debe aprovecharlas. Fue a portagayola y, una vez conseguida la larga, un banderillero, Mario Romero, llamó al toro desde el burladero y, sin dejarlo entrar en él, lo cogió infiriéndole una cornada en el muslo. Mario Romero durante toda la tarde ya había hecho oposiciones a la cornada, pues siempre estuvo muy mal colocado. En esta ocasión el toro le prendió atravesándole el muslo, pues era un toro de mucha cara y muy astifino.

La lidia fue un constante ¡ay! por el peligro del toro. Fandiño intentó desde el principio el toreo por derechazos. En uno de ellos, un toro muy listo, muy avisado y muy manso, le infirió una cornada en el muslo. Lo más prudente hubiera sido haberse doblado con el toro hasta reducirlo. Eso era lo que aconsejaba la buena lidia y la prudencia. Pero, claro, eso no le sirve de nada a un muchacho que torea poco y que está necesitado de triunfo. Él era el primero que sabía que estaba atropellando la razón, y que tenía muchos boletos para que le tocara una cornada. Esperemos una pronta recuperación.

Cuando llevaron a Fandiño a la enfermería, Ponce se hizo cargo del toro. Y otra vez brilló su sapiencia magistral ya que el toro no le duró ni dos minutos: unos doblones eficaces para pararlo, un pinchazo y un golpe de verduguillo quitaron de en medio a un barrabás que, a otro torero, le hubiera hecho pasar un auténtico calvario.

La faena de Enrique Ponce al cuarto de la tarde fue amenizada con el pasodoble Manolete. Por orden del propio Ponce, se había guardado un minuto de silencio en el paseíllo, conmemorando el sesenta y tres aniversario de la muerte del gran torero…, aunque, en realidad, Manolete no está muerto. Vive en el corazón de toda la afición.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

5 Resultados

  1. Juan Antonio Sandoval dice:

    Bellísimo final de un buen quite, Domingo.
    El tópico dice que toros como el primero, en manos de Ponce, terminan embistiendo mejor al final de las faenas. ¡Y es cierto! Ese primero se quedaba corto y recuperaba terreno. Pues bien, Ponce lo metió en la muleta sin un respingo, sin un aspaviento, sin violencia, mesurada, templadamente. Su faena al cuarto fue brillante en lo accesorio y buena en lo fundamental, con una serie diestra cumbre, el resto buenas y poco por naturales. Gloria pura, en todo caso.
    Además, tuvo el detalle de promover el minuto de silencio en recuerdo a Manolete, ese ángel aureolado que efectivamente sigue vivo en nosotros y que marcó el camino que ha seguido el toreo. Sólo cuando se tiene el ánimo sereno puede estar uno pendiente de algo que va más allá del propio quehacer, el tributo merecido a uno de los más grandes.
    Urdiales dejó un par de series muy apañadas con el segundo e hizo un gran esfuerzo con el otro, el diplodocus. Y el pobre Fandiño… estaba cogido desde que planteó la faena al sexto con tanta temeridad.
    ¡Gloria por siempre a Manolete!
    Un abrazo desde la bahía.

  2. uno del dos dice:

    A RABIAR TOCAN…Y TODOS LOS AÑOS LO MISMO ?Y VAN¿. VAN YA 20. PERO ESO NO IMPORTA POQUE DETRÁS DE LOS NÚMEROS LOS ANTI SÓLO VEN CANTIDAD PORQUE NO QUIEREN VER OTRA COSA. ELLOS DICEN: LA CANTIDAD ESTÁ REÑIDA CON LA CALIDAD. Y SIGUEN: ES IMPOSIBLE ESTAR BIEN TODAS LAS TARDES TOREANDO TANTO. POR FUERZA EN LA MAYORIA DE LAS PLAZAS HAY QUE TAPARSE, ASEARSE, BAJAR EL LISTÓN; Y ESO ES ENGAÑAR AL PÚBLICO. Y EN ESE MOMENTO ES CUANDO SACAN LO DE LA ÉTICA: SÓLO HAY UN TORERO QUE LO DA TODO CADA TARDE, QUE TRANSMITE LA EMOCION DE ESTAR EN UN TRANCE MORTAL: LA ESTAUTUA. Y EL COLMO DE LOS COLMOS -LA REPANOCHA DE LA ESTULTICIA- SON ESTOS PÁRRAFOS TOMADOS DEL EXEGETA POR EXCELENCIA, SANTI ORTIZ:

    “José Tomás, en cambio, representa la antítesis de nuestra sociedad. La épica que respira en su toreo, en su forma de ser y comportarse, subvierte todos los Valores de esta sociedad hedonista, consumista y huera. En parte con la consciencia que forma en él el toreo, en parte con ayuda de otros mecanismos que tal vez nadie esté en disposición de analizar. José Tomás consigue escapar, dentro del escaso resquicio que permite el Poder, del referente emergente que, a través de los medios de comunicación, impone el Sistema. Ni su conducta ni su comportamiento ni su gestualidad obedecen a la propuesta de gran consumidor consumido que pretende imponernos el pensamiento único de la globalización capitalista. En una época que acuña el lema: ?Quien no sale en la televisión no existe? (…) En una época donde el hombre es medido por lo que posee y, sobre todo, por lo que consume, José Tomás vine a demostrar con su ejemplo que existen valores mucho más elevados que el bienestar material. En un mundo de apariencias, de escaparates llenos y trastiendas vacías, él se erige en la verdad desnuda. Donde trileros, pícaros, especuladores, trepas, cotillas, puritanos e hipócritas chapotean por fueros de la corrupción y el ?todo vale?, él convierte cada actuación en una lección cabal de honestidad. Donde la democracia ha degenerado en un chabacanismo egoísta y ramplón, él encarna en el ruedo la elegancia más aristocrática. Donde los sanchopanzas y felones se jactan de que todo en el universo tiene un precio, su quijotismo, capaz de anteponer el honor a la vida, muestra su alto desprecio a todo ese detritus de moral negociable que consiente convertir sus principios en moneda de cambio. Ante el toro, José Tomás no gesticula, ni grita, ni deja que su dintorno transparente lo que acontece por sus sentimientos. Su elocuencia y qué elocuencia!? reside en su toreo. No miente, no exagera, hace su obra se la deja al público vista para sentencia. No ?vende?, no ?mendiga?, no se trabaja la lástima ni el dolor ni la pena. Su mensaje resulta demasiado profundo para la superflua mediocridad que nos asola en todos los órdenes sociales. Su ética choca demasiado estrepitosamente contra todo lo que hace décadas nos vienen ofertando como deseable para que, en el mejor de los casos, su manera de obrar no cause confusión. Su toreo, su actitud ante la vida ?que lo es ante la muerte? nos obliga a pensar, a reflexionar no sólo sobre él mismo, sino sobre este mundo corrupto y oprimido: mas, por desgracia, pensar, reflexionar, en este país nuestro, confundido, engañado, hipotecado y huero, abrumado de dislexia política e infestado de puritanismo, con un nivel alarmante de atrofia neuronal, son actividades condenadas de antemano al rechazo. Y. sin embargo. y. pese a todo ello, su valor es tan grande, tan fuerte su verdad, que sólo el fanatismo o el descerebramiento consiguen sustraerse al mágico prodigio de su arte luminoso.”

    ES DECIR, JOSÉ TOMÁS HA TRAIDO AL TOREO, PARA HACER FRENTE AL CAPITALISMO CONSUMISTA -LA CANTIDAD- EL MARXISMO. LO MISMO LO VEMOS ESTE AÑO EN RODIEZMO.

    ¡¡¡QUE OS VAYAN DANDO CRETINOS!!!

  3. Juan Mari de Chinchon dice:

    Este San Isidro en Madrid se lo pude decir a la cara al telefonista, perdon, periodista Zabala de la Serna y me encantaria encontrarme cara a cara con Juarez para decirselo a el tambien: ANTES TE RETIRAS TU QUE PONCE

  4. JORDI dice:

    ESTE AÑO NO PUDE ASISTIR A BILBAO, DONDE TANTAS TARDES VI A ENRIQUE Y CON LOS TOROS QUE HA COMENTADO EN SU CRONICA EL MAESTRO DEL MORAL, CADA UNA DE ESAS TARDES AQUI EN BILBAO SE HA VISTO SIN CUENTO ALGUNO A UNA DE LAS FIGURAS MAS GRANDES DE LA HISTORIA DEL TOREO, E INCOMPRENDIDAS POR ALGUN MINUSCULO SECTOR, Y ES FACIL DE EXPLICAR, “ALGUIN CONOCE A UN ARTISTA MEDIOCRE QUE ESTE VEINTE AÑOS EN LA CUMBRE”, PUES ESO.
    AFICION,VALOR,ARTE,PODER, E INTELIGENCIA,Y SABER ESTAR DENTRO Y FUERA DE LA PLAZA.ESE ES ENRIQUE PONCE.

  5. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    APOTEOSIS DE PONCE EN SU PASEÍLLO 50 EN BILBAO: Nadie en la plaza nueva de Bilbao ha toreado en 50 ocasiones, y mucho menos como máxima figura del toreo y sin rehuír todo tipo de encerronas con las ganaderías más duras y los toros más descomunales. La ignorante afición de Bilbao no se dignó siquiera a sacarle a saludar, aunque más grave fue que la Junta Administrativa de Vista Alegre no le rindiera un homenaje al comenzar el festejo. Ponce arregló todo esto como sabe, es decir, toreando. Extraordinaria su faena al primero, un toro con media arrancada y punteando con el pitón de fuera al que a base de colocación, temple y mando, con suavidad y sin aspavientos, de manera casi imperceptible, consiguió sacar un montón de muletazos largos y templados. Después con el buen cuarto la apoteosis: la belleza, la sutil cadencia, la torería… siempre de más a mucho más, sólo el horrible bajonazo con el que mató le privó de la puerta grande e incluso de que se le pidiera el rabo. Urdiales y Fandiño fueron carne de cañón toda la tarde. El arnedano tuvo un primero suavón muy parecido al que le cortó la oreja de Victorino, pero nuevamente la faena fue superficial por torear a media altura y siempre de uno en uno. Como esta vez no estaba la clá de arnedanos que le siguen no hubo trofeo alguno. Muchos alaban que no le volvió la cara al quinto. Habría antes que aclarar que ese quinto en la brega del segundo tercio metió la cara con clase y largura. ¿Acaso no es volverle la cara a un toro torearlo a mil por hora a base de trallazos por falta de valor? ¿Y cómo no se iba a indisponer el animal si no hizo más que enganchar la muleta una y otra vez? Fandiño (que espero que no vuelva el año que viene, que ya está bien) pegó un sainete con el tercero desde que se abrió de capa hasta que lo mató a pellizcos. Por momentos recordo a Rafael de Paula en una mala tarde. Y en el sexto se cogió sólo a base de dejarse la muleta en el culo en vez de dominar al animal. Si lo repiten me pongo en huelga de hambre.

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