LIV Goyesca de Ronda. ¡Dos mil corridas?, casi nada¡

Plaza de la Real Maestranza de Ronda (225 años desde su construcción). Sábado 4 de septiembre de 2010. LIV Corrida Goyesca. Tarde calurosa con lleno absoluto. Seis toros de Zalduendo, cuajaditos en diversidad de pesos y cómodos de cabeza. El Primero sacó genio de manso y terminó embistiendo con franca violencia y pegando arreones. El segundo otro manso y enseguida rajado aunque en tablas se dejó sin clase. El montado y enmorrillado tercero, manso, rajado y mular. El precioso cuarto, bravucón y de peor a mejor en la muleta gracias a quien lo toreó. El más serio quinto, bravo y muy noble por el lado derecho. Y el más voluminoso sexto, tan noble como progresivamente tardo. Enrique Ponce (indescriptible goyesco en tonos ocres): Estocada corta caída que se hunde y dos descabellos, ovación; estocada corta caída y dos descabellos, oreja. Francisco Rivera Ordóñez (verde y oro): Estocada desprendida, oreja; buena estocada, dos orejas. Salió a hombros. Sebastián Castella (blanco y pasamanería negra): Media trasera desprendida y descabello, silencio; casi entera trasera desprendida y cuatro descabellos, gran ovación. Tras el paseíllo, Pepe Ordóñez, hermano del gran Antonio y Cayetana Rivera, hija de Francisco y nieta de la Duquesa de Alba allí también presente desde un tendido de sombra, entregaron a Ponce una placa conmemorativa del evento. Bien en la brega y en palos, Javier Ambel.

 

Jornada histórica. Enrique Ponce cumplió ayer su corrida de toros número 2000 en la vigésimo temporada consecutiva desde que tomó la alternativa y al borde de completar la vigesimoprimera. Así pues, el nombre del gran torero valenciano figura ya por derecho propio y escrito son letras de oro a la cabeza de las grandes figuras entre los tenidos por más poderosos junto a Paquiro, Lagartijo, Guerrita, Gallito, Marcial, Domingo Ortega, Luís Miguel Dominguín y Paquirri, como también entronca con los tenidos por más grandes del nuevo clasicismo que creó Antonio Ordóñez, seguido por José María Manzanares padre. No obstante, ninguno de los mencionados tiene una historia comparable a la de Ponce, pues ninguno de ellos logró permanecer en la cumbre durante dos décadas consecutivas sin descansar una sola ni padecer largos baches. Y no solo actuando cada temporada en todas las plazas y ferias importantes de España, también en todas las de Francia, Portugal  y América sin excepción en donde, como en las nuestras, nunca faltó y gozando del máximo cartel y categoría en las más señeras. Triunfador repetidas veces en los escenarios más importantes del mundo y considerado como predilecto en las tres plazas más sagradas de América, con cuatro Escapularios de Oro conseguidos en la más que bicentenaria plaza de Acho en Lima, gran consentido en La México donde ha sido el torero español que más veces ha pisado su arena vestido de luces, y siempre favorito en la Santa María de Bogotá. Nimes, Arles, Beziers, Bayona, Dax y Mont de Marsan también son más suyas que de nadie entre las francesas. Este año ha cumplido 50 paseíllos en la importantísima de Vista Alegre de Bilbao, su plaza favorita entre las españolas, y todo esto añadido a sus 10 campañas seguidas matando bastante más de 100 corridas de todos los encastes.  Lleva indultadas 39 reses y 55 alternativas concedidas hasta ahora. Jamás nadie consiguió nada parecido en el toreo. Por eso,  que la corrida 2000 haya tenido lugar en la plaza de la Real Maestranza de Ronda,  la más antigua del mundo (dos siglos y cuarto la contemplan), lo simbolizó  para darle más realce.

Pero por desgracia y como el mayor pecado de los españoles es la envidia, Enrique Ponce está sufriendo este año más que nunca el acoso y el intento de no pocos por negarle, herirle pidiendo que se vaya y hasta minimizar y ocultar sus éxitos, por cierto tal y como hace años sufrió mi amigo y maestro Antonio Ordóñez a manos de los “puristas” de entonces, Alfonso Navalón, Vicente Zabala y Joaquín Vidal que en paz descansen. La turbia maniobra, pues, se ha repetido tal y como también sucedió con casi todas las grandes figuras mencionadas anteriormente. Quede esto aquí escrito para que nadie lo desconozca.

En contraposición a lo anterior, ha sido todo un detalle que hay que agradecer como merece al actual organizador de estas corridas goyescas, Francisco Rivera Ordóñez, que este año haya contratado a Enrique Ponce en gesto sin duda simbólico y emblemático.  Gesto al que Ponce correspondió ayer protagonizando una de sus actuaciones entre las innumerables que lleva coleccionadas frente a reses que parecen imposibles y las convierte en buenas. Ya no es cosa de quejarse de sus fallos con la espada y el descabello porque a estas alturas de larguísima vida profesional, las orejas no son nada para él. Pero ayer debió estar más acertado, sobre todo con el descabello, porque en esta especialísima corrida debería haber salido a hombros.

Lo consiguió Rivera Ordóñez, organizador de las Goyescas desde que murió su abuelo Antonio y, sea por ello o por la suerte que tuvo con sus toros, fue el único gran triunfador de su cita predilecta. Rivera, desde luego, echó es resto. En gran profesional con el peor segundo y estupendo en los tres tercios con el magnífico quinto frente al que dio la talla por buen veroniqeador, sobrado en banderillas y muy templado con la muleta en una de las mejores faenas que le hemos visto últimamente. Y como, además, mató bien a sus dos toros, se llevó la tarde de calle.

Era la primera vez que un torero francés actuaba en una goyesca de Ronda y en esta ocasión le cupo el honor a Sebastián Castella que dio de sí todo lo que fue capaz de hacer frente a dos toros muy diferentes, enseguida rajado el tercero con el que apenas pudo intentarlo, y muy noble aunque progresivamente remiso además de escarbador el sexto. No importaron estos defectos para que Sebastián se empleara a fondo, quizá demasiado en las primeras tandas por lo que el animal empezó a  pararse antes de la cuenta. Pero Castella siguió como anda últimamente, en busca de su conocida sobredosis muy encima del toro con el arrimón y la angustia que tal alarde produce en los espectadores.

Público que, por cierto, no estaba compuesto ayer por selectos aficionados de todo el mundo como ocurría en las goyescas de Ordóñez. El bajón de calidad de los asistentes a la Goyesca ha sido más que notable. Hacía tiempo que no venía a Ronda pero ayer quedé decepcionado por la mucha gente ignorante que llenó la plaza.       

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. Juan Mari de Chinchon dice:

    Olé don Jose Antonio. Preciosa crónica.
    1. El público que asiste a Ronda, según cuenta usted, es taurinamente ignorante, pero se pueden permitir pagar, como mínimo, los 77 euros que costaba la localidad más barata…
    2. Me gusta muchísimo una cosa que usted dijo, Ponce simbolizó las 2000 corridas, y nada más lejos de la realidad pues a no ser que se tengan en cuanta los festivales en los que ha participado, la corrida de ayer es la número 1895 del maestro desde que tomó la alternativa.

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