2ª de San Mateo en Logroño. El Cid se eterniza en otro pelotazo

Logroño. Plaza de La Ribera. Lunes 20 de septiembre de 2010. Tarde agradable en plaza semi cubierta con más de dos tercios de entrada. Seis toros de El Pilar, muy bien presentados y de juego desigual. El altito y vareado primero, esperó mucho en banderillas y desde que salió resultó muy informal aunque manejable con intermitente nobleza, más definida por el pitón derecho. Noble, bravo y encastado el segundo con un pitón derecho para cantarlo en latín. También muy noble el tercero aunque con menos fuerza y clase que el anterior. Con viajes muy cortos y defendiéndose el cuarto. Con medios viajes y a peor el pavoroso de pitones quinto. Y con gran clase aunque justo de fuerza el también agresivo sexto. Morante de la Puebla (negro y oro): Estocada arriba a toro arrancado, oreja; cinco pinchazos, sartenazo y descabello, silencio tras división y pitos para el toro. Diego Urdiales (verde botella y oro): Estocada delantera contraria y siete descabellos, dos avisos y ovación tras otra más intensa al toro en su arrastre; pinchazo, estocada caída y dos descabellos, dos avisos e injustificada ovación.  El Cid (añil y oro): Estocada, oreja tras ovación para el toro en su arrastre; buena estocada y descabello, increíblemente, solo una oreja.  Un gran par de Alcalareño y otros buenos de El Vito y Víctor Hugo Saugar.

 

Ni está, ni se le espera, había dicho sobre El Cid el último tonto contemporáneo, pero desde hace ya muchos días, el de Salteras está dando más que cumplida respuesta a tan funestos como impertinentes pronósticos. Lo que celebramos profundamente no para reírnos de quien lo dijo que bastante tiene con el ridículo que está haciendo, sino por el incuestionable mérito que este gran torero ha tenido desde que empezó luchando como pocos hasta conseguir remontar últimamente el gran bache que ha padecido en el peor momento personal de su vida. Pero Dios siempre premia a los hombres de bien y, aunque en su momento apretó lo suyo, nunca ahogó al gran torero que este año está viviendo una gloriosa resurrección profesional, tal y como venimos dando cuenta casi a diario.

Se dirá que tuvo mucha suerte con los dos toros que le tocaron ayer, pero habrá que contestar que supo aprovecharlos y de qué modo, señores. Sobre todo al sexto que fue un animal con tanta clase como extrema debilidad. De haberle pegado un mínimo tironazo, se hubiera desplomado. Pero las muñecas de El Cid obraron el milagro de poder torearlo como los propios ángeles – no es un tópico decirlo – y llevarlo a su alrededor una y otra vez por lentísimos redondos y naturales que eternizaron la sublime obra. Atacó recto El Cid y dejó una buena estocada que, no obstante, necesitó del descabello, y a ello se agarraron la mayoría del público y un estúpido presidente para no dar una segunda oreja que yo, humildemente, se la doy en nombre de los mejores aficionados de todo el mundo porque si esto lo hace en Sevilla o en el mismo Madrid, por ejemplo, el lío habría sido mayúsculo

Quizá no se la pidieron por no desmerecer lo que ayer hizo el local Diego Urdiales que tuvo la desgracia de que le cayera un toro de indulto y, aunque anduvo al tope de sus posibilidades con no poco mérito, la verdad es que se le escapó en gran parte. Sobre todo, por lo mal que lo mató, porque si lo mata bien, aquí le habrían pedido hasta el rabo. Luego, la desgracia aumentó porque el quinto toro resultó enrevesado además de  mirón y empeoró mucho por no parar los pies Urdiales en su gestualidad desafiante, que no en hacer las cosas con la firmeza y el mando requeridos por lo que terminó desbordado.

Morante dejó su carísimo sello en la faena al primer toro que, informal, tan pronto se dejó y surgieron maravillosos muletazos, como protestó y los pases se ensuciaron. Pero las ganas que puso el de la Puebla y su arte impar fueron bien premiadas con una oreja. Con el pésimo cuarto, Morante satisfizo a sus contrarios que, como en todas partes, en Logroño también los tiene. Menos mal que en el sexto intervino en un precioso quite del perdón por chicuelinas al que replicó El Cid con sensacionales verónicas y media en otra demostración más de que ahora mismo también es un artífice del lance fundamental entre las suertes de capa.   

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. José María Gómez dice:

    ¿Qué méritos tenía Cayetano para estar en éste cartel? La justisima sustitución para el Cid, dá una muestra gráfica y elocuente de que el Rivera de turno nada tiene que hacer alternando con toreros de la talla de los de ayer. ¿Hasta cuando esta estafa e injusticia manifiesta?
    Un saludo.

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