4ª de San Mateo en Logroño. Las mixtas tocan fondo

Logroño. Plaza de La Ribera. Miércoles 22 de septiembre de 2010. Cuarta de feria. Tarde bochornosa con más de dos tercios de entrada. Dos toros despuntados para rejones de Fermín Bohórquez, bien presentado y con cara el que abrió plaza que se vino abajo por excesivamente castigado con un segundo rejonazo, y más justo de presencia el que hizo de cuarto, renqueante y apagadísimo desde que salió. Cuatro de Fuente Ymbro, bien presentados y de juego desigual. Noble, sobre todo por el lado izquierdo el que hizo de segundo pese a mansear en el primer tercio. Muy cortó de viajes por los dos pitones el tercero. Inválido el muy astifino quinto. Y tan noble como carente de energía y de casta el excesivamente gordo sexto. Pablo Hermoso de Mendoza (de corto con chaquetilla azul acero): Rejonazo trasero contrario perpendicular, silencio; cinco pinchazos y un quinto que descordó al toro, silencio tras algunos pitos. Leandro Marcos (lila y oro): Pinchazo y estocada baja, silencio; tres pinchazos, otro cuarto hondo y tres descabellos, aviso y silencio tras algunos pitos. Daniel Luque (turquesa y oro): Estocada trasera caída, silencio. Pinchazo, más de media trasera y  seis descabellos, silencio.

  

Las llamadas corridas mixtas se pusieron de moda cuando apareció en los ruedos el niño de Pepe Luís Vázquez que hasta se hizo rico al socaire de la gran fama y prestigio de su padre, alternando con un rejoneador y un matador también de fama – Curro Romero la mayoría de las veces – al objeto de que el alevín ganara sueldos de figura antes de tomar la alternativa porque, una vez doctorado, el cuento terminó enseguida.

El invento pepeluisista decayó cuando apareció en el firmamento Paco Ojeda, llevado por los mismos apoderados – los hermanos Camará – y no hubo más remedio que obligarle a tomar la alternativa para que el débil fulgor del muy cuidado “niño” no se apagara aplastado por el incipiente aunque arrollador genio de Sanlúcar. Pero, hete ahí, que Ojeda no se acopló pronto con los toros y el “niño” continuó acumulando sus rentables mixturas. Fue también entonces cuando yo mismo titulé una de mis “quintas columnas” en la desparecida revista “Toro”, “Pepe Luís sí pero no; Ojeda no pero sí”, y acerté de pleno.

Luego llegaron más novilleros, unos con más tronío que otros, y fueron organizándose más mixturas que llegan hasta la recientemente organizada en la feria de Salamanca para que el aspirante a figura de la tierra, Juan de Álamo, pudiera llevarse más dinero al socaire de sus paisanos que, a la postre, no fueron a verle en masa y, para colmo, el pretendido acontecimiento resultó un petardo.

Pero las mixtas de más categoría que hemos visto hasta la fecha han sido las que, aprovechando la participación del grandioso rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, tantos éxitos han cosechado, siempre y cuando el jinete fuera acompañado por auténticas figuras del toreo con Ponce como más asiduo e ilustre copartícipe en estas funciones.

En la organizada para esta feria de San Mateo, los originarios acompañantes del gran rejoneador iban a ser Miguel Ángel Perera y Daniel Luque – buena combinación – pero ante la imposibilidad de que actuara el convaleciente extremeño, no sé a quien se le ocurrió la idea o accedió a las recomendaciones que disfruta para que el sustituto fuera el ya inevitable Leandro Marcos, a sabiendas – ¿o es que no lo sabían? – que este escultural diestro de Valladolid se ha especializado en desperdiciar los mejores toros de cada corrida en que participa.

Y eso precisamente fue lo que sucedió ayer. Que el único toro propicio para triunfar de verdad fue el primero de lidia a pie y le tocó a Leandro quien, como casi siempre, anduvo tan encantador como pesadísimo que diría mi viejo y muy querido amigo, El Conde de la Unión.

Encantador porque de Leandro suelen encantar sus maneras esculturales pero no su capacidad de resolver que es lo que cuenta o debería contar.

Y como ni Pablo Hermoso ni Daniel Luque tuvieron material mínimamente idóneo para que el festejo hubiera resultado al menos entretenido, todos los que estuvimos presentes en la plaza de La Ribera nos aburrimos como ostras después de haber disfrutado en los festejos anteriores y a la espera de los próximos que, supongo y deseo, nos devuelvan la alegría ayer perdida irremisiblemente.          

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

1 Resultado

  1. jose maria gomez dice:

    José Antonio: Dices muy bien que el cuento de Pepe Luis (hijo), terminó enseguida. Paradójicamente, el cuento de Cayetano, que este si que es un cuento en toda la extensión de la palabra, lleva visos de no terminar nunca. Aquél amén de abulia y valor muy justo, desarrollaba un toreo de grandísima calidad y una naturalidad pasmosa. El otro que nos ocupa ni una cosa ni la otra. Una calamidad. Todo esto viene a cuento de las mixtas, especialidad de Cayetano.
    Un saludo

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