5ª de San Mateo en Logroño. A El Fandi nunca se le va un buen toro

Logroño. Plaza de La Ribera. Jueves 23 de septiembre de 2010. Quinta de feria.Tarde nublada en plaza semi cubierta con dos tercios de entrada. Seis toros de Torrestrella, bien presentados con tal o cual desigualdad menor y de variado juego. El primero apareció con un gran bulto en la barriga y fue noble por el lado izquierdo aunque  se empezó a rajar desde su salida hasta pararse. Blandorro el segundo que miró, punteó y medio embistió alto por el lado derecho y muy corto por el izquierdo. Alegre, pronto, noble aunque embistiendo a media altura y duradero. En principio temperamental y fuerte en varas el cuarto hasta derribar con estrépito en la primera, luego se vino abajo para tardear y embestir franco aunque corto por los dos pitones. El muy bello colorao, veleto y astifino quinto, tuvo nobleza pero, por muy débil, embistió sin continuidad y calamocheando. Y el sexto, tan noble como debilísimo. Diego Urdiales (grosella y oro): Estocada atravesada que hizo guardia, silencio; pinchazo y casi entera desprendida, silencio. El Cid (verde botella y oro): Dos pinchazos y estocada, ovación; dos  pinchazos y estocada trasera desprendida, silencio. El Fandi (marino y oro): Estocada muy caída de rápidos efectos, oreja y fuerte petición de otra con leve división al palco por no conceder la segunda; Estocada tendida y descabello, silencio tras ovación. Bien Alcalareño en la brega del quinto toro.

En muchísimas corridas como en las dos últimas que llevamos vistas de esta feria con solo un toro propicio para el triunfo, basta que cualquier de los participantes sea capaz de aprovecharlo para que la gente salga al menos medio satisfecha. Decíamos ayer que fue una pena que Leandro no anduviera a la altura del primer toro de Fuente Ymbro, lo que hundió la jornada por completo. Y, por el contrario, hoy tenemos que celebrar que el gran torero – sí, gran torero y gran figura del actual escalafón –  David Fandila El Fandi, que ya lleva más de mil corridas en su talego, explicara por qué continúa presente en los carteles de todas la ferias contra el viento y la marea de la inmensa mayoría de la crítica y de los aficionados puristas que le han venido negando y hasta despreciando, mientras los públicos de todo el mundo, lejos de hacer caso a sus detractores, son los que le han situado en entre las primeras grandes estrellas del toreo actual, siendo fieles asistentes a sus actuaciones, por la sencilla razón de saber a ciencia cierta que, con él en cualquier corrida, tienen asegurado el espectáculo.

A no pocos cursis, esto de llamar espectáculo a las corridas de toros les suena muy mal. Pero es que lo son aunque no siempre lo parezcan. Lo son, sobre todo, cuando los toreros actuantes son capaces de superar las condiciones que presente el ganado y más cuando cae en sus manos aunque solo sea uno y lo aprovechen de cabo a rabo.

Y esto fue lo que sucedió ayer con El Fandi. Que para su suerte y para la de cuantos estuvimos en la plaza salvo unos pocos imbéciles, le cayó el único buen toro de la corrida de Torrestrella y armó la marimorena con su variado y templado capote, un lío monumental con las banderillas – digan lo que digan es el banderillero más capaz, poderoso y espectacular de la historia del toreo – y una bienaventurada faena de muleta en la que se templó como sabe y puede, dando toda la fiesta que tuvo el toro por los dos pitones.

Su embestir a media altura fue el único defecto que tuvo este animal, por lo demás excelente, y El Fandi logró pasarlo sobre ambas manos con la técnica adecuada a su manera de acometer y con esa especial capacidad que tiene de trasmitir cuanto hace, poniendo la plaza al rojo vivo – la enorme ovación con toda la plaza en pie tras los tres pares que puso fue la más grande y unánime de esta feria por ahora – incluso tras dejar demasiado caída la estocada con que fulminó al burel, defecto que la presidencia tomó en cuenta para no acceder a la fortísima petición del segundo apéndice. Negativa que enfadó a la mayoría y contentó a unos cuantos entre los que no faltaron esas señoras que aquí presumen de mandar más que sus maridos.

Des resto de la corrida, decir que Diego Urdiales no fue capaz de dar el paso adelante con su primer toro, algo que le hubiera valido poder ligar los pases que pegó siempre aislados por lo mucho que tardeó este animal. Y que con el peor cuarto no se jugó un alamar pese a haberlo brindado a sus fidelísimos paisanos que le aplaudieron todo, lo mucho malo, lo regular y lo poco bueno.

El Cid volvió a dar prueba de su recuperado sitio y él sí que dio el paso adelante tras cada pase con el tercer toro al que toreó bien de capa y de menor a mayor intensidad con la muleta por redondos y naturales, que fue lo que procedía hacer frente a su muy flojo y remolón enemigo, perdiendo una posible oreja por pinchar. También hizo lo propio con el quinto que lidiaron muy bien pero, por más flojo aún que el anterior y calamochear en sus cortos aunque nobles viajes, la faena nunca pudo tomar vuelo.   

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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