2ª de la Feria de Otoño en Madrid. Breve resurgir de Alejandro Talavante

Madrid. Plaza de Las Ventas. Viernes 1 de octubre de 2010. Tarde cálida con rachitas de viento y lleno. Seis toros de Núñez del Cuvillo, muy bien presentados y de juego desigual. El primero, bravo y noble con el único defecto de embestir sin humillar. El segundo, manso y con poca fuerza, se dejó por el lado derecho aunque nunca por arriba y se quedó corto por el izquierdo derrotando en sus medios viajes. El tercero, muy blando de patas y muy noble. Manso el cuarto que derrotó alto por el lado izquierdo y resultó solo algo mejor aunque embistiendo rebrincado y sin fijeza por el derecho. Aunque manseó y se distrajo mucho en varas el quinto, llegó con encastada nobleza a la muleta, sobre todo por el pitón derecho. Y muy débil el sexto lo que le impidió embestir con largura pese a su nobleza, mostrada al meter muy bien la cara en los lances de brega durante los dos primeros tercios. El Cid (teja y oro): Dos pinchazos y casi entera trasera, silencio;  dos pinchazos y estocada, silencio. Alejandro Talavante (lila y oro): Pinchazo, estocada traserilla y descabello, aviso y gran ovación; estocada casi entera, aviso y silencio. Talavante tuvo que matar su segundo toro en último lugar por permanecer en la enfermería a donde acudió tras matar al tercero toro para que le atendieran de una herida incisa en el tercer dedo de la mano izquierda con pronóstico leve que no le impidió continuar la lidia. Oliva Soto (caña y oro con remates negros): Dos pinchazos y estocada, silencio tras palmas para el toro en su arrastre; pinchazo, sartenazo y descabello, aviso y silencio.  Asistió a la corrida desde una barrera de sombra S A R La Infanta Elena acompañada por Adolfo Suarez Iliana y su esposa, Isabel Flores. El Cid y Oliva Soto le brindaron la muerte de sus primeros toros, momentos en que fue muy aplaudida

Todos los que hemos visto triunfar en muchas de las corridas que este año ha toreado José María Manzanares, no dejamos de acordarnos de él mientras quien le sustituyó, el joven sevillano Oliva Soto – y su cuadrilla – lidiaron muy mal y luego muleteó a sus dos toros. Los mejores con notable diferencia de la desigual corrida de Cuvillo. Un lote que ni pintado para confirmar la alternativa y salir del compromiso con más de cien corridas firmadas para la próxima temporada.

Yo sé perfectamente que a los toreros tan jóvenes e inexpertos como todavía lo es Oliva Soto, no se les puede exigir como a los más veteranos. Pero también sé que, sea cual sea la situación profesional de cualquier torero, cuando te pasan al lado no un tren sino dos seguidos y no te montas en ellos, es señal de borrica florentina como dicen en mi pueblo.

Muy acelerado toreó Soto de capa y de muleta al bravo y noble con que confirmó – debió fijarse en el quite por lentísimas y suaves verónicas que hizo El Cid tras la segunda cara en ese mismo toro –; y desajustado y excesivamente periférico en su otra faena frente al toro más encastado de la tarde, como fue el lidiado en quinto lugar. Toro que cambió de ser manso y muy distraído en varas, a bravo, encastado y con notoria fijeza en el último tercio hasta que se cansó por el mal trato que recibió de su desgraciado contrincante. Si me he extendido en este lamento es porque no resisto ni perdono que se dejen escapar los buenos toros.

Pero al contrario, celebro que se aprovechan como ayer Alejandro Talavante al muy noble aunque flojo tercero, con el que bordó una faena muy de las suyas, sobresaliendo los pasajes al natural y, esta vez, la improvisada variedad que convirtió su trasteo en una singular obra tan llena de valor como de sutileza dentro de los parámetros que distinguen al extremeño cada vez que resurge como ayer. Pena que pinchara. Y pena también que la más acusada flojera de su segundo oponente, le impidiera repetir lo del primero.

El Cid no tuvo buenos toros aunque a no pocos quizá lo parecieron. Manuel Jesús hizo dos pienso que excesivamente largos esfuerzos por meterlos en harina, lo que dio mala impresión, llegando incluso a ser aparatosamente revolcado por perderle la cara al cuarto cuando su prolija faena ya estaba casi terminada. Otra vez será aunque, no dudo, algunos aprovecharán esta deslucida cita madrileña del sevillano para volver a decir que no está recuperado. Así tendremos más morbo cuando vuelva a Madrid el año que viene. ¿O es que hay alguien que cree que no volverá?

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EL QUITE DE DOMINGO     

Una patada en el culo

Fue patético observar a las figuras del toreo (las auténticas y la supuesta) dar las gracias a la Ministra de Cultura después de que les diese una patada en el culo. Ni retratarse quiso con ellos, no vaya a ser que le pegasen algo, y, desde luego, no se comprometió a nada. Porque su jefe, Zapatero, es antitaurino, y todo lo que está pasando ocurre con su consentimiento y padrinazgo. Por tanto, lo que hay que hacer es un corte de mangas a todos los politicastros, y decirles: en las urnas nos veremos. Es obvio que con buenos modales no vamos a conseguir nada. Habrá que utilizar otros medios, de los que el principal es no votar a los partidos políticos tibios o abiertamente antitaurinos.

Y de lo de ayer ¿qué? Pues que se lidió una corrida de Núñez del Cuvillo excelentemente presentada y de un juego manso en el primer tercio, pero, en la muleta, casi todos los toros se dejaron torear. Sin gran clase, pero se dejaron torear. Y tenía además un premio gordo: el primero de la tarde. El clásico toro que consagra y resuelve la vida de un hombre. Al confirmante Oliva Soto le pusieron en la mano el décimo premiado…, y fue incapaz de cobrarlo. (Abro un paréntesis. Hay que echar la enésima bronca a la empresa: no había una sustitución más barata en el mercado. No hay derecho. Que les aproveche el dineral que se han ahorrado. Claro que al Cid también le convenía alguien que fuera por delante…).

Este primer toro fue mansito en el caballo, pero ideal en la muleta, ese toro que embiste al toque y con temple; ese toro que no aprieta, pero obedece siempre; un toro para torear de salón. Ese toro del que decía Rafael el Gallo que había que llevar en el esportón, para soltarlo esas tardes en las que todo se tuerce… La faena de Oliva Soto fue de más a menos y, después, a mucho menos. Y eso que estuvo más templado y menos retorcido que las otras veces que lo he visto. Pero las series eran muy cortas y de muletazos de breve trayecto. Nunca bajó la mano ni llevó largo al toro. Tres derechacitos y el pase de pecho que me ahogo. Apenas hubo toreo al natural. Y faena cortita: el toro se fue al desolladero con muchos muletazos dentro.

El quinto, a pesar de su mansedumbre en el caballo y de la infame lidia que le dieron, se dejó torear. Oliva estuvo muy rápido y desconfiado. Era mucho toro para él. Lo que me asombra es que una ciudad como Sevilla, donde se calibra a los toreros mejor que en ninguna parte, se haya encandilado con un torero tan limitado y tan afectado como este. Incomprensible.

Un paso en falso de El Cid. Después de un verano de grandes faenas y franca recuperación, ayer dio un paso atrás. Quizá varios. Su primero pasaba por allí sin calidad ninguna, pero sin meterse con nadie tampoco. Manuel Jesús nunca se acopló con la embestida del toro en una sucesión de trallazos y enganchones. Su segundo entraba bien, pero salía distraído y con la cara arriba. Aquí vimos buenas ráfagas de toreo con la derecha, hasta que una parada del toro por el pitón izquierdo le descentró completamente. Como postre, al final del trasteo revolcón espectacular por perder la cara al toro. Un dato: ayer Madrid midió al Cid con la severidad que guarda solo para las grandes figuras. Ya veremos que tal encaja a partir de ahora remar con el viento en contra.

Quien verdaderamente estuvo bien ayer fue Alejandro Talavante. El inicio de faena de su primer toro, con un cambio espeluznante, puso la plaza en pie. Después una faena muy variada y de muy buen gusto a un toro que nunca terminó de humillar ni de romper. Después de unas estrujantes bernadinas, hubiera cortado una oreja si hubiera matado mejor. Si esa estocada al encuentro hubiera sido al primer intento, hubiera habido premio.

El sexto fue el peor del encierro, violento y mirón. Alejandro estuvo muy por encima de él, arrimándose valiente. Incluso sacó algún natural bueno. Pero no nos confiemos, pues ya sabemos cómo es Talavante, un diestro absolutamente desigual: tan pronto está muy bien como está fatal. Ayer tocó estar muy bien. Pues mejor para nosotros, porque fue lo único que se salvó de la quema.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. Julio dice:

    La estocada de Talavante al encuentro, en la plaza no se vio apenas, pero en la tele quedó claro que hizo guardia (no mucho, pero si un trozo de estoque asomaba). La suerte para Talavante fue que a la segunda vuelta, el toro escupió una cuarta de estoque y dejó de asomar.
    Oliva Soto, es uno de esos toreros, que en algunos foros de internet los aficionados más intransigentes creen que va a acabar con el cuadro y con sus odiadas figuras. Ayer demostró que tendrá cierto pellizco toreando pero no tiene capacidad. En la casi totalidad de los casos, el toro acaba poniendo a cada uno en su sitio

  2. Carnicerito de Rekakoetxe dice:

    LAS GENIALIDADES DE TALAVANTE: Cuando vimos en febrero a Alejandro Talavante en el palacio Vistalegre pensamos que este iba a ser el año de su consagración. Pero no. El extremeño ha seguido sumido toda la temporada en la irregularidad y el pasotismo. Dicen que está recuperando en la noche madrileña el tiempo de juventud perdido en la finca de Corbacho… Pero de repente le da por torear, de esa manera suya, improvisada y llena de frescura. Ayer tenía una mierda de toro cuando comenzó su faena por estatuarios. Hasta aquí todo normal. Y de pronto, en el cuarto y con la muleta en la izquierda, ¡le pega muy en corto una espaldina inverosímil! La plaza en pie, y a partir de ahí una de las faenas más inspiradas, originales y profundas de los últimos años. Hasta mató recibiendo, aunque por desgracia haciendo guardia. Las bernadinas cogiendo al toro desde tan lejos fueron impresionantes, y en una de ellas le pegó una cornada en la mano por lo que se corrió turno y salió en sexto lugar. Aquí volvió a aparecer el Talavante de toda la temporada. Con un toro potable pero manso se empeñó en irse a los medios y torearlo exigiéndole mucho desde el principio, muy en curva en medios muletazos, por lo que el animal se paró enseguida. A Oliva Soto le tocó el toro de la tarde, un primero que manseó algo en los caballos pero llegó a la muleta (tras ser pésimamente lidiado habiéndole dado 57 capotazos) con son y galope de cante grande. El camero, por si acaso, empezó doblándose con él (sic) y en la segunda serie en los medios pareció encajarse y templarse con gusto. Un espejismo. La siguiente fue de medios muletazos y en linea y por la periferia siguió el breve trasteo, pues cuando se fue a por la espada al toro le quedaba media faena. En el quinto, un toro de menos a más, más de lo mismo. Mucha periferia, mucha línea recta y muy breve todo, de torero desfondado. Espero que Sevilla haya tomado nota de las dos actuaciones que ha perpetrado en cinco días y deje ya de darnos la paliza con este torerillo que no tiene nada. El Cid pasó por Madrid sin opciones de lucimiento. Su primero iba y venía sin clase, especialmente por el pitón izquierdo, y al de Salteras sólo cabe achacarle algún enganchón. Con el borrico desclasado que hizo cuarto nada se podía hacer. Es inadmisible que la plaza de Madrid trate tan mal al torero que más les ha hecho disfrutar en la última década, y encima sin razón ninguna, pues no se le fue ningún toro de triunfo.

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