2ª de San Lucas en Jaén. Una tarde ideal

 

Plaza de toros de Jaén. Sábado 17 de octubre de 2010. Segunda de feria. Tarde radiante y fresca con media entrada muy repartida. Seis toros de Torrestrella, de bonita estampa y en su mayoría nobles. El primero, burraco montadito, perdió las manos tras el puyazo que tomó, pero aguantó bien y con nobleza la faena de muleta, sobre todo por el lado derecho. El precioso castaño segundo salió con muchos pies hasta consumir su inicial brío tras las banderillas y prestarse con suma nobleza a la faena, con mucha clase por el lado izquierdo. La nobleza de principio a fin definió al burraquito tercero pese a lo agotado que embistió en la muleta. Un dije enmorrillado y cuajado fue el cuarto que, distraído, peleó con genio en el puyazo y se dejó obediente en la muleta aunque sin demasiada fijeza. El encastado cuarto tuvo mucho que torear, un ejemplar picantoso ciertamente interesante. La poca fuerza del sexto no le impidió embestir con fijeza pese a lo que se defendió por arriba al final de sus viajes. Francisco Rivera Ordóñez (lirio y oro): Casi entera desprendida, oreja; pinchazo y estocada trasera desprendida, oreja. El Fandi (pistacho y oro): Estoconazo tendido y dos descabellos, aviso y dos orejas tras gran ovación al toro en su arrastre; pinchazo muy hondo sin soltar y estocada trasera caída, oreja y fortísima petición de otra con vuelta clamorosa y bronca al palco por no conceder el segundo trofeo. Alejandro Talavante (marino y oro): Pinchazo, estocada trasera ladeada desprendida y dos descabellos, oreja.

 

Esta corrida fue como un feliz regreso a la gloria de los años 60 por el túnel del tiempo. En muy pocas ocasiones nos es dado ver últimamente festejos como los que abundaban en aquellas décadas doradas de los Ordóñez, El Cordobés, Camino, Puerta, El Viti y muchos más de una segunda fila con casi tanta categoría como los mencionados. Pero, sobre todo, con aquellas corridas de toros de peso y hechuras ideales para embestir.

Y eso fue lo que nos deparó ayer la preciosa corrida de Torrestrella que encantó a tanto a los que la torearon como a los que tuvimos la suerte de estar en la plaza de Jaén a donde llegamos desde Zaragoza en un rápido aunque largo viaje que mereció la pena.  Claro que no faltarán los que califiquen el espectáculo de triunfalista. Y quizá sea verdad que algunas orejas no se hubieran pedido ni concedido en plazas más exigentes. Pero esto fue lo de menos, una simple anécdota que ni siquiera afectó al único de la terna que no pudo salir a hombros por pinchar tras su segunda faena al sexto de la tarde. Me refiero a Alejandro Talavante que, si anduvo inspiradísimo y en su mejor ver con el tercer toro con capote y muleta, más mérito tuvo al templar las embestidas del sexto que fue el más incómodo de los seis de don Álvaro Domecq. Vimos a su hijo Alvarito en el callejón, y le vimos disfrutar muchísimo, lo que celebramos. Pero yo me acordé de su señor padre a quien continúo queriendo y venerando pese a que ya no está entre nosotros. Enhorabuena que deseo le llegue al Cielo donde estará tan feliz y fecundo como lo fue en la tierra.  

A Francisco Rivera Ordóñez se le podrá decir que no tiene clase y que ya no es quien fue en sus primeros años de matador de toros. Pero lo que nadie puede quitarle es el solvente oficio que le sobra y la torera facilidad con que se desenvuelve por el ruedo a poco que le ayuden los toros, como le sucedió con sus dos de ayer. Templado a la verónica y como pez en el agua con la muleta en sus dos faenas mezclando los pasajes clásicos con los efectistas en un buscarles las vueltas a sus toros y al público que no cesó de jalearle.

Y El Fandi, tal y como les hemos visto últimamente. En su habitual darlo todo, pero cada vez mejor como muletero de excepcional capacidad y, quieran o no reconocérselo, con una mano izquierda sensacional. Sus naturales de la primera faena fueron tan extraordinarios como los de quien mejor los de. Y cómo compuso lo variado de la segunda, de figurón del toreo. Y ello en una tarde en la que ni con las banderillas ni con la espada estuvo tan redondo como otras veces. Ya lo dije desde Zaragoza y lo repito. El Fandi no solo sigue siendo un volcán torero en constante ebullición. Ya es un maestro consumado.

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

También puede interesarte: