3ª de feria en Palencia. Gran tarde de El Fandi que puso a cien a los Rivera Ordóñez: Cayetano cogido y Francisco enrazado mientras a su hermano le atendían en la enfermería

 

 

 

Palencia. Plaza de los Campos Góticos. 3 de septiembre de 2008. Tercera de feria. Tarde nublada y ventosa a rachas con tres cuartos de entrada. Seis toros de los dos hierros de Pedro Gutiérrez Moya (Niño de la Capea), bien aunque desigualmente presentados y de vario juego con predominio de los nobles, destacando por su clase el lidiado en segundo lugar y por su nobleza el tercero. Los demás presentaron ciertas dificultades de menor entidad porque todos fueron manejables, si bien el cuarto fue manso además de muy flojo y el quinto probón e incierto. Francisco Rivera Ordóñez (añil y oro): Dos pinchazos y estocada trasera perpendicular ladeada, silencio. Pinchazo y estocada trasera, silencio. El Fandi (marino y oro): Estocada tendida y descabello, oreja y fuerte petición de otra con protestas a la presidencia por no concederla. Pinchazo y estocada desprendida, oreja. En gesto que le honra, reanuinció a salir a hombros para visistar a su compañero,  tan tremendamente revolcado. Cayetano (negro y oro): Buena estocada, oreja. Fue cogido por el sexto, haciéndose cargo de la lidia su hermano Francisco que mató de Estocada caída, oreja.

 

En la breve conversación que mantuve con Ponce durante la corrida de Garcigrande me aseguró que estaba seguro que la siguiente de Capea estaría mucho mejor presentada y que daría infinitamente mejor juego que la suya con la que se mostró tan disgustado como contrariado. Llevaba razón. La corrida murubeña de Capea salió en tipo y algunos toros, por bien hechos y de preciosa lámina, dieron excelente juego. Así y sobre los demás, el tercero que tuvo clase para dar y tomar en la muleta aunque en el tercio de banderillas no colaboró como luego en la faena. Francisco Rivera no había logrado triunfar con el manejable primero al que banderilleó correctamente entre el regocijo del abundante personal femenino que había en los tendidos antes de dar infinidad de intrascendentes pases hasta matarlo mal, por lo que el contraste con cuanto después llevó a cabo el granadino fue abismal, tanto por como llevó de ordenada la lidia, como en sus intervenciones lucidas con el capote en un galleo por chicuelinas y en un variado quite empalmando una chicuelina a una tafallera y ésta a una gaonera trasformada e orticina para rematar con media y revolera que calentaron el ambiente como este torero es capaz cada tarde que actúa. Las palmas echaban humo y más cuando El Fandi brindó al público su esperado tercio de banderillas que cubrió con las facultades y la espectacularidad acostumbrada. Luego y comprobando todos la mucha clase que tenía el toro para el toreo de muleta, no pocos pensaron en que la faena de El Fandi no sería tan buena como el toro merecía, pero lo fue por templada y reunida en varias tandas sobre ambas manos, circulares, adornos varios y una estocada que, por tendida, necesitó del descabello.

 

Puede que el estereotipo de mal torero que gran parte de la crítica se ha encargado de difundir sin descanso sobre El Fandi, haya calado en la afición que, como dijo un día Jesulín de Ubrique, cabe en un autobús, e incluso en el señor presidente de la plaza de Palencia que no dudo será uno de éstos como dejó claro al negarse cerrilmente en darle el segundo apéndice. Pero de ninguna manera en la inmensa mayoría de los espectadores y no solo los de esta plaza palentina que se volcó pidiendo las dos orejas para el granadino, encantados con su volcánica, alegre, variada e imparable a la par que tranquila torería. ¿O es que eso no es torería? Si algún día se suprimiera premiar las actuaciones de los toreros con orejas y lo cambiaran con vueltas al ruedo, El Fandi llevaría sumadas más de cuatro veces que quien le siguiera en tales resultados. Se terminaría así con las arbitrariedades de los palcos presidenciales y se daría definitivamente la razón al público. Pues eso y ojala alguien tome nota de ello y, a quienes corresponda, lo decidan.

 

Por ejemplo, ayer El Fandi habría dado al menos dos vueltas al ruedo tras matar al segundo toro y Cayetano, solamente una en vez de empatar con El Fandi a oreja por coleta. Y es que Cayetano, aunque con el tercer toro logró muletazos de su especial corte artístico sin poder ligar nunca dos seguidos por lo venido abajo del animal en la faena, y ello debido a lo excesivo del puyazo que le colocaron, no anduvo a la altura debida si contemplamos su actuación desde el punto de vista estrictamente profesional. Faceta que muchos suelen no tener en cuenta cuando es la principal. Es decir, hacerle o no hacerle a cada toro lo que se debe para que en vez de que su comportamiento empeore, mejore. Llevar la lidia con el más conveniente orden. No pasarse en el castigo con el caballo y aprovechar cualquier resquicio para sacar el mayor partido posible de cada res. Y luego, que vengan las mayores o menores habilidades artísticas según el buen o el no tan buen gusto de cada cual. Eso que llamamos arte y que, dicho sea de paso, no tiene tanto mérito sencillamente porque es un don que solo Dios y los genes dan o portan los que, como en el caso de Cayetano, los heredan y de qué modo de sus ilustrísimos antepasados familiares.

 

Bueno, pues todo esto, volvió a ocurrir con los toros cuarto y quinto. Francisco Rivera anduvo aún menos lucido con el manso cuarto que con su primero, y El Fandi muy por encima del probón e incierto quinto en todos los tercios que cubrió con mayor entrega y entusiasmo que antes si cabía, dadas las peores condiciones de este animal que le puso a prueba, no solo como valiente, sino como torero de amplísimo registro. Mejoró el granadino su intervención con las banderillas, incluso se le pidió un cuarto par, y su faena no solo tuvo enjundia sino, sobre todo, desprendida exposición y acertado saber darle fiesta a un toro que desarrolló no poca guasa. Otras dos vueltas al ruedo hubiera dado El Fandi en vez de la oreja que le concedieron por lo que, sumada a la anterior, se aseguró salir a hombros por la puerta grande.

 

Los Rivera tienen raza más que sobrada, suelen reaccionar cuando alguien les aprieta como ayer El Fandi que les puso a cien y Cayetano así lo manifestó arrancado con el capote en el recibo del sexto, un torazo con 621 kilos de peso y cómodo de cabeza, pero un torazo. Con apretados lances a pies juntos empezó Cayetano solo que, como tantas veces le ocurre, se trastabilló los pies al salir de un capotazo, perdió el equilibrio y el toro se fue para él como un disparo arrollándole de lleno y recogiéndole caído en la arena en una dramática cogida que nos puso los vellos de punta, mientras su hermano Francisco, El Fandi y todos los toreros que llegaron a tiempo, intentaron zafarle del toro, situación en la que los segundos parecieron eternos. Retirado Cayetano al callejón para intentar reanimarle y descubrir si estaba o no herido, mientras se lo levaron a la enfermería, ya estaba Francisco hecho cargo de la lidia del toro que casi acababa de matar a su hermano. Lidia que sucedió entre la emoción de los presentes, la enrazada disposición del primer espada que, incluso, decidió banderillearlo y luego torearlo con la muleta sin demasiado acierto – el toro, sin duda, quedó limitado por el accidente – aunque dejando evidentes pruebas de su sentido más profundo del toreo, lo que ante tales circunstancias el público agradeció emocionada y sobradamente a Francisco, premiándole con una oreja que, imagino, llevó a su hermano cuando, en vez de dar la vuelta al ruedo con el trofeo en la mano, se fue rápidamente a la enfermería. Gestos de toreros. Historia, honor y gloria en medio del terrible susto.                       

 

 

 

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

3 Resultados

  1. Manuel Mariñas dice:

    Soberbia crónica. Con argumento y creciente emoción. Al leerle, señor del Moral, parece que estuve en la plaza. Enhorabuena por su justeza y el aprecio de todos los detalles. Acción, reacción y drama. Da gusto leer sus crónicas, sin duda las mejores.

  2. uno del dos dice:

    Efectivamente, es un pedazo de crónica. ¿Que pasa con los comentaristas que entraban en el blog de periodistas digital a insultar a Del Moral¿. Se fastidiaron. Ahora este sitio web no permite tales atropellos y muy rapidamente se ha convertido en la páginma de referencia de la opinión taurina. Y es que José Antonio es el mejor crítico mal que le pese a sus enemigos. Enhorabuena y a disfrutarlo.

  3. abelardo pimentel dice:

    No sé si del Moral será el mejor critico,pero es un critico de “cabecera”que hay que tenerle como una referencia permanente.
    felicidades por su portal.

    abelardo pimentel

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