Cierre de temporada en Dax (Francia). Perera rompe todos los moldes y logra indultar un extraordinario ejemplar de Victoriano del Río pese a la resistencia del palco

 

Dax (Francia). Plaza del Parque Teodoro Denis. 7 de septiembre de 2008. Segunda y última de la feria llamada de Toros y Salsa. Tarde agradable tras mañana lluviosa con lleno a reventar. Seis toros de Victoriano del Río, de correcta aunque varia presentación. El quinto tuvo cierta movilidad y fue noble por el pitón derecho. El sexto fue de vacas por su creciente e imparable bravura y gran clase. Fue indultado. El resto, un muestrario de reses sin casta ni energía en distintos grados de manejabilidad. El peor de los deslucidos fue el cuarto porque, además de inclemente, desarrolló peligro aunque en las manos de quien lo mató no se vio. Enrique Ponce (pizarra y oro): Dos pinchazos y estocada a toro arrancado, silencio. Más de media trasera tendida, palmas. Morante de la Puebla (lirio y azabache): Pinchazo y estocada caída, ovación. Estocada caída, oreja. Miguel Ángel Perera (marino y oro): Pinchazo hondo, estocada y cuatro descabellos, aviso y silencio. Simuló la suerte de matar, regresando el toro a los corrales por ser indultado tras enorme petición para que se le perdonara la vida. Vuelta clamorosa con dos extraños papeles que le dieron sin que nadie explicara su significado- ¿un pagaré por dos orejas y un rabo? –  y posterior salida a hombros junto al hijo del ganadero en medio del general delirio.

 

 

Bien está lo que tan bien acaba y, en la corrida de ayer en Dax más porque el sexto toro vino a compensar totalmente el petardo que acabábamos de soportar con cuatro toros desesperantes por su descastada inutilidad y tan solo un quinto que se dejó por el pitón derecho y al que Morante pudo torear bastante bien con la mano derecha. En la inevitable polémica que siempre se produce cuando se indulta un toro, debo manifestar mi aquiescencia en este muy particular caso porque este excepcional ejemplar fue bravísimo e incansable en la faena de muleta. Tanto, que si no duró más – desde luego superando los 15 minutos reglamentarios – fue porque Perera no quiso después de concedido el perdón por la remolona presidencia, increíblemente negada a ello mientras la plaza hervía en deseos de que el toro regresara vivo a los corrales con un griterío ensordecedor.

 

 

Los que siempre acuden al argumento de que como sólo había tomado un puyazo no era procedente el indulto, parecen desconocer que todo ha cambiado en cuanto a las señales de identidad y, en definitiva,  al comportamiento que define la bravura porque, con el paso del tiempo y guste o no a unos pocos, lo que hace el toro en el último tercio es lo que domina. A la tauromaquia moderna y, aún más, a la contemporánea, se ha llegado porque los públicos han impuesto la faena de muleta como trance fundamental en la lidia. De tal modo es así, que un toro muy bravo y aunque tome tres puyazos en regla que luego se viene abajo en la muleta, no es tenido como tal, sencillamente por incumplir el imprescindible requisito a la hora de torearlo en el último tercio. Y, por el contrario, un toro apenas castigado en varas que luego se va clamorosamente arriba con indeclinable casta, creciente nobleza por los dos pitones, infinita fijeza, larga e inagotable embestida por abajo y capaz de soportar – como el de ayer – algo así como cuatro faenas seguidas que, además, acontecieron ligadísimas hasta el punto que hubo tandas sobre ambas manos en las que una docena de muletazos parecieron uno solo en el ir y venir el animal alrededor del torero sin solución de continuidad a pesar del desgaste que ello supone y sin que el toro abriera la boca ni siquiera después de ser indultado, pues hombre, que venga Dios y lo vea para decir que este toro no merecía el perdón. ¡Pues claro que lo mereció¡.

 

 

Tanto fue así que, entrebarreras, Ponce – entusiasmado como casi todos los presentes – manifestó la pena que sentía de no poder salir al ruedo para pegarle él unos cuantos pases al extraordinario animal. Idea genial que debería ser puesta en práctica en tales casos. Que el matador afortunado invitara a sus compañeros a participar en el pastel después de consumado el portento. Y digo portento porque ver un toro como el que ayer se indultó después de cómo lo toreó Miguel Ángel Perera – la mejor faena de las mejores que lleva sumadas este año y con eso ya está dicho todo – es asistir al triunfo más grande del toreo que se pueda imaginar y a la apoteosis de la bravura que, nadie lo olvide, es un invento del hombre y, por tanto, de incuestionable mérito de los que lo han conseguido con no poco esfuerzo, gran inteligencia y mucho dinero invertido el tal propósito.  Don Juan Pedro Domecq Díez a la cabeza de este encaste y luego sus hijos, así como en este caso el por ahora último criador de su rama, don Victoriano del Río, que ayer, junto a su hijo, estaban pasando lo que no está los escritos con sus pupilos anteriores y, afortunadamente, terminaron henchidos de alegría con este gran éxito, desde luego compensador de cuanto malo acabábamos de soportar. Así es la vida misma, así el toro y el toreo, amigos. Misterios todavía indescifrables y, por inesperados, maravillosamente inciertos. ¡Qué emoción, señores, cuánto placer, qué inmensa felicidad al llegar a cielo tras pasar por el purgatorio y hasta por el infierno¡.

 

 

Y qué maravilla de las maravillas ver a Miguel Ángel Perera – su estado de gracia al que hice referencia el pasado viernes en Palencia es sencillamente clamoroso – cómo rompía en mil pedazos todos y cada uno de los moldes del toreo en cuanto a quietud, cercanía, temple y ligazón ya descubiertos por los que le han precedido en estos progresos técnicos del toreo más puro que se pueda realizar para lo que el valor, valor, valor…,  es absolutamente imprescindible tenerlo en grados superlativos para llevarlo a cabo. En Dax también estaba ayer presente nada menos que Paco Ojeda – “El Último Revolucionario” – y seguro que estaría más que encantado y hasta quizá benditamente celoso, viendo con sus propios ojos cómo este joven extremeño hizo y deshizo hasta el infinito y, además, quinta esenciada su propia tauromaquia.

 

 

Luego están los gustos, los acentos personales, la mayor o menor sensibilidad artística y los diversos sentimientos expresivos y corporales, así como la mayor o menor capacidad y, sobre todo, lo más difícil de lograr en cualquier carrera taurina, la permanencia en el estrellato durante más de diez, de quince, de veinte años… aunque se hayan padecido cornadas, percances, enfermedades inoportunas, disgustos familiares, contraiedades terrenales de toda índole y cuando en el banco ya tienes una millonada inagotable. Pero para eso, siempre es el tiempo quien lo dice todo porque como habla el famoso refrán: “Dejad pasar el tiempo a su sabor, que el tiempo es un señor que dice la verdad”…

 

 

Por ejemplo más cercano, Enrique Ponce que ayer se llevó un soso y un malísimo, el peor lote. Con el primero y desde el recuerdo de cuantos abarrotaban la plaza de su última tarde en Dax, fue lógica la frialdad del desencanto al no poder repetir el valenciano lo que no hace ni veinte días aquí mismo hizo con dos toros de Samuel Flores, razón de que los muchos aunque forzosamente aislados pases que le sacó al primero de ayer, apenas tuvieron eco. Claro que, si en vez de haber toreado en primer lugar, hubiera hecho lo mismo en el cuarto o en el quinto turno, el eco habría sido diferente. ¿Por qué creen ustedes que a los toreros jamás les gusta ir por delante? Ayer quedó aclarado más que nunca este por qué.

 

 

Casi nada que hacer Ponce con el cuarto, como aún menos Perera con el tercero, por cierto, solo nos quedaban los retazos artísticos de Morante. Al segundo solamente pudo apuntarle un par de verónicas y, al atacarlo demasiado pronto en su faena con doblones por bajo y una sentida ronda con la derecha muy profunda, el animal no resistió más y se negó a seguir colaborando. Quizá mejor administrado el trasteo… Y al quinto, que fue el mejor de los malos por su mayor movilidad y se dejó claramente por el lado derecho, le hilvanó no pocos muletazos en redondo – no así al natural por colocarse muy al hilo – y como lo mató pronto, que no bien, muchos pidieron y consiguieron una oreja. Primera y apenas formal compensación del muermo que acabábamos de sufrir. Luego, a Dios sean dadas las gracias, vino el desiderátum de Perera con el bravísimo ejemplar de Victoriano de Río. Enhorabuena a ambos.

 

Coda.- También en las corridas agosteñas y en los dos finales de la temporada en Bayona y Dax, Ponce, El Juli, Perera, Manzanares, El Cid y, en menor medida, Morante, han dicho por qué ellos son los verdaderos protagonistas del toreo en el 2008. Aunque aún queda tela por cortar, seguiremos informando a partir de mañana y, por lo que a mi me corresponde, desde Valladolid, parte de Salamanca, Barcelona, Logroño, Sevilla, Madrid, Zaragoza y Jaén. Suerte para todos en este tan largo caminar.                            

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

2 Resultados

  1. josé maría gómez dice:

    Me parece amigo José Antonio que lo de Perera, ese torero vulgar y sin repertorio, que dicen algunos, va tomando dimensiones a las que no estamos acostumbrados ultimamente. Luego que no nos vendan la moto con la minitemporada con minitoros, todo “mini” del de Galapagar, ¿es que estamos todos locos o qué? Me reitero una vez, lástima que Perera no haya tenido en cuenta matar los Victorinos en la Feria de Otoño.
    Por cierto José Antonio, ¿no sería posible como sugieren algunos comentaristas del portal, que se quedaran señaladas en azul o en rojo, las lineas que vamos consultando? pues efectivamente hay un momento en que te pierdes.
    Y el amigo Domingo que se espabile y escriba algo, que creo hay mucha tela por cortar todavía.
    Saludos

  2. paolo dice:

    Ademàs de empezar con el balance de los toreros triunfadores del 2008 creo que hay que destacar la positiva evoluciòn de los toros de Victoriano del Rio que han sacado muy buenas corridas este ano, como esta o la de Madrid el 5J! Junto a las de Victorino, Nunez del Cuvillo y en menor medida las del Ventorrillo y Fuente Yimbro, creo ha sido una de las mejores y màs regulares ganaderias del 2008!
    Por otro lado si bien los mejores toros han sido casi todo de procedencia domecq, llama mucho la atencion el trapio y la diferencia de comportamiento y de fuerzas de estos con los del mismo hierro de Juanpedro que en el 2008 siempre han decepcionado por presentacion, trapio y sobre todo fuerzas, aunque hubo algunos toros de excepcional nobleza. Sabrà recuperarse juanpedro?
    A pesar de estos graves fallos, no soy el que pide que sus toros vayan al matadero como parte de la prensa snob hace!

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