Artículo de “Baquerito”. Revender o reventar a José Tomás

Se supo el martes que la tarde de vísperas la policía había detenido a dos gitanos, padre e hijo, que a las puertas de la plaza de toros ofrecían en Valladolid entradas de reventa para la sexta corrida del abono: Manolo Sánchez, José Tomás y Miguel Ángel Perera. Toros de Moisés Fraile. Fueron confiscadas ocho entradas de sombra, informó Radio 5 en su informativo local de las 9:45. Delante de las taquillas y del museo taurino de Valladolid hay instalada una pequeña legión de revendedores ocasionales desde el domingo. Como los detenidos del lunes. No abunda de momento la clientela. No se ve a nadie ni amagar.

La leyenda José Tomás, cada vez más ajena al toreo y más próxima al marketing del rock de masas, se nutre en parte no menor de la carnaza de la reventa. El torero sigue sin aparecer por entrevista alguna. Como si fuera invisible. Inaccesible. Las imágenes de YouTube difundidas en Internet, de faenas parceladas, no han resultado precisamente favorables. En cambio, las de su rostro y su vestido ensangrentados o desgarrados y las de su cuerpo apaleado tras cualquiera de las cornadas o volteretas sufridas a lo largo del curso han sido difundidas y calculadamente multiplicadas como carnaza primera. Menú de buitres.

En Valladolid no hay morbo de sangre, se trata de una feria plácida y se espera el gran tirón de taquilla para el jueves día 11. Es el día de José Tomás. El pronóstico del tiempo está en el aire. Se da por descontado que la corrida se celebrará aunque llueva. Por los aledaños de la plaza de toros no se detecta la presencia de la reventa profesional. Esa especie de reventa oficial o conocida, y con clientela fija, que es parte inseparable del negocio taurino. En Madrid y en Sevilla, fundamentalmente.

La reaparición de José Tomás en junio de 2007 y su nueva salida para hacer temporada este año han trastornado ligeramente el sentido clásico de la reventa. Las empresas que contratan a José Tomás y la gente de José Tomás se encargan de difundir la noticia de que las entradas para ver al torero se han agotado el mismo día de ponerse a la venta. Televisiones o radios que ningunean o secuestran la información taurina recogen la gran noticia. Hay periódicos que la llevan a primera o última página.

Se aporta como fehaciente una primera prueba del suceso: en las taquillas se deja de pronto de vender localidades y se cuelga el cartel de “No hay billetes para el día 11”. O el 14 ó el 16 o cuando toque. Luego, una segunda prueba todavía más concluyente: el número de abonados, según datos aportados por la empresa, ha crecido al incluirse la corrida de José Tomás dentro del abono. El alcalde de Santander se descolgó diciendo que el abono de la feria se había incrementado en más de un 30 por ciento sólo por el anuncio de José Tomás.

Un abono es una serie de corridas que se venden en paquete. La venta del abono es preferente sobre la de corridas sueltas. Sólo se pone en taquilla lo que han dejado libre los abonados nuevos o antiguos. Hay quien calcula que comprar un abono entero acaba saliendo más rentables que tener que adquirir en reventa la entrada del día de José Tomás, que por norma sólo torea una tarde de abono. Y si no es dentro de abono, no torea. Dentro de un abono es exactamente igual el precio de la corrida de José Tomás que el de una corrida con toreros de segunda fila. No procede citar nombres. José Tomás podía haber optado por torear fuera de los abonos y las ferias. Ha preferido no hacer la prueba. Tal vez el año que viene.

Salvo las dos corridas de junio en las Ventas, donde José Tomás fue contratado tras sutil imposición del gobierno de la Comunidad de Madrid, el resto del calendario del torero de Galapagar en 2008 ha estado incluido dentro de abonos clásicos o improvisados. Los clásicos: Castellón, Valencia, Santander, El Puerto, Málaga, Almería, Linares, Valladolid, Salamanca y Murcia. Clásicos son también los abonos donde José Tomás, anunciado y vendido, no pudo torear por estar herido: Nimes, Alicante, Badajoz, Algeciras, Gijón y San Sebastián. Los improvisados: el de Pascua en Málaga y dos de Barcelona, uno en abril y otro en septiembre. En los casos de Barcelona y Málaga, la improvisación ha consistido en anunciar la corrida de José Tomás junto a una o dos más de compra preceptiva. Porque, si no, perdía la empresa dinero o no cubría ni gastos.

Esos abonos improvisados y simbióticos han alentado la teoría no del todo rigurosa de que José Tomás ha sido un maná para el negocio del toreo. Fuera del abono, resulta indispensable entrar en territorio de la reventa y hay quien echa cuentas y descubre que es más rentable comprar siete corridas de una tacada que una sola. Esa corrida suelta es la única que de verdad importa comprar. Internet empezó a generar el año pasado una variante de reventa sin antecedentes conocidos. Un comprador de lance y ocasional, con cuatro billetes de José Tomás en la mano, ofrece la venta de bolígrafos a precios astronómicos pero con la compensación de dos entradas de regalo. La fórmula del bolígrafo parece agotada. La reventa profesional ha debido de reaccionar convenientemente. Bien comprando bolígrafos, bien regalándolos. No se sabe. El único dato cierto es que en Salamanca, donde José Tomás torea el día 16, se han abonado este año cuatrocientas personas más. O que en San Sebastián se devolvieron la tarde en que fue baja José Tomás dos mil entradas de las del abono. Las cifras se acumulan en el perfil del fenómeno como si pretendieran cuantificarlo

J.A. del Moral

J.A. del Moral

Escritor, periodista, comentarista, crítico taurino y conferenciante. Cubre la temporada entera cada año desde hace más de 40, con más de 8000 corridas vistas.

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