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17.11.2008
4ª de feria en Lima. Jiménez y Tejela a hombros por la puerta grande en tarde entretenida
Reaparecían ante la afición limeña Cesar Jimenez y Matías Tejela triunfando ambos por su disposición y oficio aunque con distinta medida en cuanto al peso del triunfo de cada uno. El Peruano Roca Rey también pudo acompañar a sus alternantes, pero el mal uso de los aceros lo impidió cuando, para él, la tarde se presentaba cuesta arriba.
Por Fernando Salgado Bamberén
Lima. Plaza de Acho. 16 de Noviembre de 2008. Cuarta de Feria. Tarde soleada y de excelente temperatura con media entrada en los tendidos. Seis toros de la ganadería colombiana de La Ahumada, dispareja en presentación y juego. Primero, noble que terminó quedándose corto. Segundo, deslucido, se quedó corto por ambos pitones. Tercero sin clase. Cuarto un marmolillo que hubo que provocarle para que embistiera. Quinto, violeto con genio pero repetidor. Sexto noble. Cesar Jimenez (grana y oro): Cuatro pinchazos, estocada y dos descabellos, ovación. Gran estocada, dos orejas. Matías Tejela (sangre de toro y azabache): Pinchazo y media ligeramente trasera, silencio. Estocada ligeramente trasera, dos orejas. Fernando Roca Rey (blanco y plata): Dos pinchazos, estocada baja, se eterniza descabellando, dos avisos, pitos. Tres pinchazos, estocada desprendida y cinco pinchazos, silencio. Tal y como vimos hoy a César Jiménez en los dos toros que le tocaron en suerte, podemos decir que hemos visto a ese torero que tan grata impresión nos dejó la primera vez que estuvo en nuestra plaza, con la diferencia que ahora podemos hablar de un torero maduro, cuajado, con ilusión de volver a ser un torero importante porque tiene todo para serlo. A su primero lo toreó con torería y gusto, dándole los tiempos y las distancias adecuadas para que el toro desarrollara a más a pesar que era un toro que embistió siempre con las manos por delante y quería quedarse corto. Al menos una oreja pudo haberle cortado de matarlo pronto y bien.
Se inventó una faena en el cuarto, un marmolillo que se paró desde el principio. A pesar de estas dificultades, César Jiménez encontró el sitio exacto para provocar las embestidas que se fueron sucediendo, una a una, metiéndose literalmente entre los pitones. Gran dimensión de Jiménez que cortó merecidamente las dos orejas. Solo la gran estocada que propinó valió una.
Matías Tejela poco hizo en su primero que jamás se empleó. Con el quinto conectó pronto con el público. Era un toro violento con genio que se quería quitar la muleta de delante pero con la virtud de repetir con transmisión, lo que aprovechó el torero para hacerle una faena que coronó con una estocada que le valió las dos orejas.
Ya dijimos hace dos semanas que Fernando Roca Rey podía hacer de todo y la gente ni inmutarse. Pareció ayer que eso se repetiría. Sin embargo, en el sexto toro, cuando todo el mundo esperaba cargárselo, Roca Rey sacó ese amor propio que atesora y le sacó faena a un toro que, aunque le faltó transmisión y repetir, tuvo nobleza. La espada le privó de haber cortado al menos una oreja.
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