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13.09.2009
7ª de feria en Valladolid. Oreja para Leandro en tarde de toreros locales en tono menor
La tímida elegancia de Manolo Sánchez y las buenas formas de Leandro destacaron por encima de una deslucida corrida de Montalvo en la que también actuó Joselillo con más ganas que aciertos. El poco público que asistió al festejo apoyó siempre a sus toreros y terminó entreteniéndose con los globos que sobrevolaron la plaza mientras se lidiaba el sexto toro.
Valladolid. Plaza del Paseo Zorrilla. 12 de septiembre de 2009. Tarde enmarañada y fresca con menos de media entrada. Seis toros de Montalvo, bien presentados y desrazados en distintos grados de fuerza y movilidad. Salvo el segundo que resultó muy noble aunque demasiado remiso, apenas dieron juego lucido aunque todos se dejaron manejar. El tercero fue el más complicado durante los dos primeros tercios. Manolo Sánchez (cobalto y oro): Pinchazo y estocada, palmas. Pinchazo hondo y descabello, ovación. Leandro (verde musgo y oro): Estocada casi entera desprendida, oreja. Tres pinchazos y descabello, palmas. Joselillo (celeste y oro): Pinchazo y estocada, ovación. Estocada trasera tendida y descabello, petición insuficiente y ovación.
La empresa metió en el mismo saco a los tres toreros locales como para quitárselos de en medio de una sola tacada pero los aficionados paisanos no tragaron el pastel en muy pobre entrada. La eterna canción y eso contando con las expectativas que había despertado Leandro, último de Filipinas de la cantera vallisoletana tras su gran éxito en la pasada feria de Santander. Claro que allí se encontró con dos toros sensacionales de Puerto de San Lorenzo y ayer en su tierra solo con el medio potable del muy deslucido envío de Montalvo. Hemos visto mejores corridas del hierro salmantino, pero la de ayer no nos gustó nada. Quintando el primer toro que correspondió a Leandro, un encierro muy mediocre que se salvó por su presentación.
Leandro al menos pudo acreditar sus muy buenas maneras con este más claro aunque muy remiso ejemplar que afrontó en segundo lugar. Buena aunque forzosamente entrecortada su faena que creció en enjundia al natural. Se meció Leandro en varios pases de exquisito gusto y hondo trazo pero no pudo ligar casi ninguna tanda y no por su culpa. Pero como mató de estocada efectiva pudo tocar pelo. Con el peor quinto que se vino enseguida muy abajo y mató mal, Leandro no pudo repetir lo anterior y tuvo que conformarse a la espara de más oportunidades. Hay que dárselas y no dejarle en medio de carteles localistas. Pertenece este torero a los que en Valladolid han sido y todavía son muy buenos intérpretes del toreo aunque casi nunca rompieron en figuras. Leandro, que es muy joven y el más dotado, es quien tiene más posibilidades de serlo.
Y es que duran mucho los pretendientes de Pucela, como es el caso de Manolo Sánchez que parece el eterno galán de las películas románticas. No pasan los años por Manolo que siempre hace gala de su natural elegancia y señorío. Torea educado en la mejor escuela aunque sin poner pasión. La personal timidez impregna sus obras de lo mismo. Ayer, sin embargo, se atrevió a brindar al público su segunda faena, la del cuarto toro, sin que casi nadie salvo él creyera que iba a ser posible dado lo manso que resultó el animal en varas y su marcada querencia a tablas. Manolo se empeñó en fijarlo por bajo junto a los tableros donde empezó la faena y esperó a que se lo trajeran allí tras írsele el toro al otro lado de la plaza. Acertó en la apuesta y lo sometió por bajo adueñándose del burel que luego medio rompió por naturales y algún derechazo. Muy bonito el macheteo final que demoró escuchando un aviso antes de fallar a espadas. Con el primer toro gastó el tiempo en intentar alargar embestidas muy cortas.
Joselillo vive todavía de su sorprendente y meritorio triunfo en Madrid de hace ya dos años. Creímos entonces en este nuevo diestro de Valladolid e incluso le seguimos con atención aunque no progresó. Ahora es un valentón con no malas maneras aunque últimamente le veo algo embastecido. Ayer por poco resulta herido por el tercer toro al que recibió con una larga cambiada teniéndose que quitar a punto de ser alcanzado por al descarado animal. Le echó pasión al volver a la cara del toro por verónicas, galleó para llevarlo al caballo y volvió a ser acosado y cogido al quitar por incontroladas tafalleras. El toro acudió algo descompuesto a la muleta de Joselillo que anduvo queriendo mucho sin terminar de relajarse y tapándose con gestos desafiantes ante el animal ya acobardado. Con el doblón sin clase sexto, anduvo mejor aunque muy rígido y tenso en su prolija aunque distante porfía. Creyó Joselillo que iba a triunfar como también los paisanos que pidieron la oreja, pero el presidente fue de distinta opinión.
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