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30.05.2009
Nimes. Conde indulta un toro de Garcigrande y sale a hombros con José Tomás, Tejela y el mayoral en tarde apoteósica
Publicado en ABC por Vincent Bourg
El primero de la seria corrida de Garcigrande no le inspiró a Javier conde. Salió «Lanero», el cuarto, carne de membrillo, manantial de dulzura y nobleza. Empezó faena de cielo, de ángeles, genial, personalísima. La otra mano bailaba fandangos o se paralizaba de gusto. La de la muleta era un hilo interminable de temple. Cadera rota. Miradas a las golondrinas que se peleaban para aletear de placer. Conde pintaba, cantaba, lloraba. Y llorábamos. Era un chef de orquesta sin necesidad de batuta. Medio mediterráneo entró en la plaza. «Lanero» fue indultado. Silencio y dos orejas y rabo simbólicos.
En el capote se coló dos veces el segundo toro y por poco no clava a José Tomás contra las tablas. Ni movió las pestañas. Cinco doblones, rodilla en tierra, el cuerpo de frente. Cinco estatuas. Muchos dioses tenía Roma. Ayer quedó uno. Siguieron dos tandas de naturales y otra ceñida, ligada con farol, pases de las flores encadenados y estocada con descabello. La otra faceta del dios del Coliseo galo se contempló con un toro gazapón, andarín y peligroso. Guasa color castaña. Ni paró, ni humilló, ni permitió los pases, firmes y muy toreros. Nimes supo verlo y reconocérselo. Dos orejas y oreja.
«Explosivo» no podía fallar y juntó bravura, alegría y recorrido. Sabor a grandeza, toro de vuelta al ruedo. Matías Tejela, de menos a más, instrumentó faena densa e intensa, donde sobresalieron los derechazos últimos. El otro fue complicado. Dos orejas y saludos.
Tarde de gloria, apoteosis de toros y toreros. Todos salieron a hombros, incluido el mayoral de Garcigrande.
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