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11.08.2008
San Sebastián. 1ª de la Semana Grande. El Fundi, en maestro.
Ante una astifina y difícil corrida de Cebada Gago, el Fundi desplegó su sabiduría taurina en la lidia del difícil primero, al que consiguió hacer embestir. Y lo mismo con el cuarto, al que hizo desarrollar el buen fondo que tuvo. Además, manejó la espada con su habitual efectividad. Juan José Padilla se justificó con el peor lote. Y Fandiño mostró su clase aunque sus faenas no terminaron de romper.
San Sebastián. Plaza de Ilumbe. 10 de agosto de 2008. Primera de la Semana Grande. Un tercio de entrada. Seis toros de Cebada Gago, bien presentados. Manejable el primero y bueno el cuarto, complicados el resto. El Fundi: vuelta al ruedo tras petición y oreja tras aviso. Juan José Padilla: palmas y ovación con saludos. Fandiño: palmas tras aviso y palmas.
Astifina y bien presentada la corrida de Cebada Gago que se lidió ayer en Illumbe. Los mejores, primero y cuarto. El segundo parado, el tercero noble pero falto de fuerzas y a la defensiva. Quinto y sexto, complicados y difíciles.
El Fundi desplegó su maestría en illumbe. Al primero que fue un toro que se movía pero nada claro, le dio confianza y lo sobó hasta hacerlo embestir, cosa que el fuenlabreño aprovechó para torear en redondo. Mató de buena estocada pero, sorpresivamente, el toro no dobló y tuvo que usar el descabello por lo que el público se enfrió un poco y no solicitó con suficiente intensidad la oreja que la presidencia no concedió.
Al buen cuarto le corrió la mano en buenos naturales y derechazos y se ha mostró muy firme. Volvió a matar de una sensacional estocada, entrando muy recto y clavando arriba el estoque, pero este toro tampoco dobló y tuvo que descabellar, lo que esta vez no fue óbice para que se le pidiera con fuerza la oreja que, por fin, le concedieron. En cualquier caso, tarde importante del Fundi que también hizo un gran y celebrado quite, montera en mano, a Padilla en el quinto, cuando el de Jerez salía apurado de un par de banderillas.
Con el peor lote, Padilla se mostró como siempre alegre y cumplidor en banderillas y voluntarioso, porfión y firme con el parado segundo; y, sobre todo, con el difícil quinto al que mató de una gran estocada cayendo el toro rodado a sus pies.
Iván Fandiño apenas logró evidenciar la clase que atesora. Pero el flojo tercero se defendió cabeceando y le enganchó en exceso la muleta por lo que deslució la faena. Con el sexto anduvo algo mejor, pero las complicaciones del toro y su falta de acople le impedieron redondear faena. Pese a ello, instrumentó buenas series de derechazos. A sus dos oponentes los mató bien.
Debutó con éxito una nueva banda de música, la de Irun, y lo hizo con gran éxito, no solo por la calidad de su música sino también por la elección de los pasodobles.
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