Éramos muy amigos desde hace mucho tiempo. Antes incluso de que otro gran amigo también llegara a ser Presidente de la Junta Administrativa de la Plaza de Vista Alegre de Bilbao, después de ejercer como primer presidente civil de la plaza y antes del Club Cocherito, Carmelo Sánchez-Pando. Poco tiempo ha transcurrido entre la muerte de ambos. Pertenecían a la misma generación de grandes aficionados dedicados por entero a la Plaza y a la Fiesta misma. Uña y carne. Como el resto del grupo, siempre viajando en amor y compaña a las ferias de Fallas, Sevilla, San Isidro, Burgos, San Fermín, Santander, Donosti y muchas más en pos de lo que verdaderamente les importaba, la amistad y la Plaza de Vista Alegre. Todos grandes señores y gentes de bien. Altruistas, corteses, alegres y permanentemente ilusionados. Luis, además y como Carmelo, muy apasionados y por ello apasionantes. Daba gusto estar con ellos como con todos los demás amigos entre los que quiero nombrar a Alfonso Ibarra, Juan Mari Gómez Mariaca y Javier Aresti, actual presidente de la Junta tras la dimisión de Luis por haber padecido la amputación de una pierna. Mi pésame más cariñoso a todos y a sus hijos.
Cuatro corridas de toros y la ya celebrada de rejones compondrán los carteles de la inminente "Feria de Invierno", ciclo que se programa en la madrileña plaza Palacio de Vista Alegre por primera vez en la historia de este nuevo coso y podríamos decir que también en la ciudad de Madrid en tales fechas. Estos festejos tendrán lugar los dos últimos fines de semana del mes de febrero y serán retransmitidos por televisión de pago.
Mucho se está debatiendo estos días entre afectos y desafectos de Enrique Poncey de José Tomás sobre los por qué de la imposibilidad de que ambos toreen mano a mano. En esta última ocasión, todo empezó con un nuevo desafío del torero de Galapagar partiendo de unas declaraciones del empresario de la plaza de Barcelona al respecto, inmediatamente manejado por sus principales corifeos en busca, como siempre, de la propaganda, del constante dar que hablar y escribir justo en el momento más preciso, la antesala de una temporada en la que José Tomás empezó diciendo que iba a comparecer en las tres plazas más importantes de España y a la postre solo va a cumplir su promesa en la de Madrid porque a Sevilla no ha querido ir al exigir toda clase de impedimentos, y a la de Bilbao irá por la puerta falsa en un festejo de bastante menor relieve y compromiso que los que componen la feria agosteña de las llamadas Corridas Generales y en el que lo más sobresaliente es que a las arcas de la Misericordia bilbaínairá a parar un buen montón de euros porque actuará supuestamente “gratis”.
El Parlamentcatalán ya ha aprobado debatir la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, al no prosperar las tres enmiendas a la totalidad presentadas contra la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que plantea prohibir la Fiesta. En votación secreta, 59 diputados se pronunciaron a favor, 67 en contra, y hubo 5 abstenciones sobre sendas enmiendas de PSC, PP y C's, de manera que la ILP se seguirá tramitando. CiU y PSC tuvieron libertad de voto en el debate de toma de consideración de la propuesta. ERC e ICV-EUiA apoyaron las enmiendas contra la ILP, y PP y Grupo Mixto las rechazaron.
Dejar el voto libre no es más que una cobardía para enmascarar las verdaderas intenciones de los que así pretenden resolver la papeleta que se les presenta de cara a la permanencia de las corridas de toros en Cataluña. Nadar y guardar la ropa con el cinismo que les caracteriza. Los socialistas deberían ser más valientes y votar en bloque contra las mociones de los nacionalistas radicales si quieren que les creamos. Otro tanto cabe decir de los convergentes, pero de estos no se puede esperar nada. Los aficionados de toda España deberían advertir a todos de que, si triunfa el no a los toros, lo pagarán en las urnas. Es el único mensaje que entienden.
Cuando parecía que, por fin, se había decidido a dar la cara en las tres plazas más importantes de España aunque, como siempre, sin dejarse televisar e imponiendo sus habituales condiciones - los Cuvillos de su alama y un torero baratito por delante para asegurar el dineral de su caché – el divino de Galapagar no se ha puesto de acuerdo en lo económico con la empresa de Sevilla y en la próxima temporada tampoco actuará en La Maestranza. Como no podía ser menos, la noticia ha caído muy mal y dejado en ridículo a los que hace tiempo se mostraban seguros de su participación en la corrida del Domingo de Resurrección.
Hacía años que lo le veía. La última vez fue en un pequeño y recóndito despacho que ocupó en las dependencias anejas a los que ocupa la empresa de turno por deferencia de José Antonio Chopera cuando ganó el último concurso arrendatario de Las Ventas. Buen detalle de mi tocayo con quien tanto tiempo ocupó la gerencia de la primera plaza del mundo a las órdenes de los hermanos Lozano. Detalle que, en sí mismo, suponía el respeto y el afecto que le profesaba el empresario donostiarra, muy por encima de lo que en tales situaciones suele acontecer: barrer cualquier atisbo que recuerde la anterior gestión. Manolo aguantó allí poco más de una temporada porque desde mucho antes venía padeciendo una enfermedad que fue mermando sus facultades y su ánimo aunque nunca se quejó de nada. En las últimas visitas que le hice le vimos envejecer físicamente pero nunca mentalmente. Su gran y desaliñada corpulencia fue dando paso a una percha de la que colgaban sus chaquetas tan cañabatescas que siempre llevaba cual túnicas de viejo y despreocupado senador. A su modo, muy elegante en el ser y en el estar.
Sobre ambos espadas se centra la actualidad más candente en tiempos de escasas noticias importantes cuando la atención empieza a centrarse en las primeras ferias y corridas americanas. El de Galapagar por anunciar su participación en las plazas que viene rehuyendo desde que reapareció, y el de La Puebla a cuenta de su enésimo e inimaginable cambio de apoderamiento. Noticias que serían menos llamativas si se refirieran a cualquier otro torero, pero no en los casos que nos ocupan. Morante ha sorprendido más que nunca al entregar la dirección de su carrera a Curro Vázquez, a su vez exclusivo apoderado de Cayetano, pese a los disgustos y desavenencias que provocaron sus manifestaciones contrarias a la concesión de la Medalla de las Bellas Artes a Francisco Rivera Ordóñez y la posterior negativa a que se guardase un minuto de silencio en memoria de Paquirri el día del XXV aniversario de su muerte. Y José Tomás por su muy esperado propósito de torear en Sevilla, en Madrid y hasta el Bilbao aunque no lo hará dentro de sus ferias, sino en corridas que no serán televisadas o de inferior compromiso. Morante y José Tomás están en su derecho de hacer lo que les de la gana, pero los aficionados también en la suya de opinar al respecto y de hacer preguntas aunque no obtengan respuestas. Hagamos nosotros nuestras valoraciones.
La impresión general es que ha sido una de las peores que recordemos a pesar de las puntuales e intermitentes excepciones que la animaron. Salvo no más de seis ganaderías entre las que sobresalió la de Núñez del Cuvillo por su mayor regularidad, seguida por las de Victoriano del Río, El Ventorrillo, Alcurrucén, EL Pilar y Puerto de San Lorenzo entre las más solicitadas, ninguna más dio motivos para ser nombrada en una campaña marcada por reses sin fuerza ni casta que depararon infinidad de festejos decepcionantes y aburridos. Ningún matador de toros la cubrió al máximo de sus expectativas aunque uno de ellos, Sebastián Castella, fue quien más triunfó en las plazas de primera por lo que ha sido declarado triunfador por distintos jurados que, sobre todo, valoraron su gran faena en la Feria de Otoño de Madrid en donde también salió a hombros en su primera tarde isidril, sin olvidar sus pletóricas actuaciones en las plazas de su país natal, sobremanera en Nimes y Bayona donde fue más profeta en su tierra que nunca. El francés y Miguel Ángel Perera, muy castigado por los toros en sucesivas cogidas que, increíblemente, no le afectaron aunque periódicamente inseguro con la espada, fueron los más batalladores en pos de lograr instalarse en la cima que aún disfrutan Enrique Ponce y El Juli pese a los muchos años que ambos llevan en la cumbre. Pero tampoco éstos consiguieron redondear por completo sus respectivas campañas aunque dejaron espléndidas faenas. Ponce llegó a indultar cinco toros más y brilló en luz propia ante reses que otros no hubieran logrado lucir en su vigésima temporada como matador de toros, algo verdaderamente insólito e histórico dada la permanente frescura y la creciente prefección de su toreo. Y El Juli, haciéndolo más puro que nadie con los buenos toros y casi siempre por encima de los malos aunque sin trascender estéticamente. Mención aparte merecen sus gestos al matar seis toros en solitario en Bilbao y en Bayona.
Escribo desolado al conocer la noticia de la muerte de Juan Posada, mi gran amigo durante tantos años juntos en la mayoría de las ferias en que ambos coincidimos y hermanamos. Su alentadora compañía, sus constantes lecciones, su bondad intrínseca, su sencilla y señorial manera de ser no las olvidaré nunca. Le conocí cuando empezó a dedicarse a escribir y a hablar de toros como periodista taurino y, poco a poco, empezamos a intercambiar opiniones y a compartir infinidad de almuerzos y cenas en las que su conversación fue luminosa a la par que apasionada. Bien es cierto que muchas veces no estuvimos de acuerdo y que discutimos aunque sin enfadarnos nunca. Pero con el tiempo, esas discusiones fueron desapareciendo y en la mayoría de las corridas que vimos juntos empezamos a coincidir casi totalmente en nuestras respectivas apreciaciones. El respeto y el cariño que nos tuvimos estuvieron por encima de todo.
Al principio de dedicarse a la crítica, Juan se mostró batallador como pocos lo hayan sido. Le echaba tantas ganas a su nueva misión, que a veces se pasaba y yo se lo decía. Ansioso tras cursar la carrera de periodismo con un mérito incuestionable después de atravesar un largo desierto personal tras su retirada como matador de toros, obligado por la gravedad de la terrible cornada en el hígado que sufrió en Sevilla, Juan irrumpió en la para él nueva profesión abarcando todas las facetas de la información, tanto en la prensa diaria como en revistas especializadas, en la radio y en televisión. En todos los periódicos y emisoras que trabajó dejó patente su conocimiento y su afán por ser fiel a sus principios y a todo lo que suponía para él La Fiesta y el toreo desde el concepto que había adquirido desde niño. En defensa de todo ello y de su independencia de criterio, perdió lugares privilegiados y tuvo que pasar años sin tribuna aunque, de una manera u otra, siempre encontró ocasión de plasmar sus opiniones en las muchas colaboraciones que le fueron saliendo. Finalmente, en La Razón, dictó las crónicas más sabrosas de su vida. Crónicas apresuradas por lo urgente de los cierres que iba componiendo durante las corridas hasta rematarlas mientras regresaba a casa o al hotel de turno. Crónicas en las que no se equivocaba porque siempre las escribió desde el corazón torero que llevaba dentro sin darle tiempo para decir lo que no sentía, lo que en no pocas ocasiones le granjeó antipatías e incomprensiones de algunos compañeros, tanto entre los de la grey taurina como en la periodística.
No era Juan Posada de los que en la plaza decían una cosa y luego escribían lo contrario. Tal como te comentaba los avatares de la lidia en el tendido salía al día siguiente en los papeles. Yo le aconsejé que debía centrarse en su conocimiento práctico del toreo porque, de esa manera, sus crónicas serían referencia obligada para todos los que le leíamos diariamente. Y así fue mientras estuvo en La Razón que, pienso, es en el medio que más a gusto estuvo. Maestro integral, pues, del periodismo taurino durante una época en la que los nuevos críticos apenas conocían los porqués del toreo y su verdadera entraña.
Pero es que, además, escribió muchos libros con gran éxito editorial en los que, más reposado y con más tiempo, su pluma voló a gran altura. Siempre se quejaba de las prisas que le obligaban a dictar muy rápidamente lo que los taquígrafos plasmaban en las máquinas primero y, desde hace no mucho tiempo, en los ordenadores. Pero a él lo que le gustaba era meterse en casa y escribir tranquilamente. La enfermedad que empezó a molestarle el año pasado, le impidió completar varios trabajos en los que andaba metido.
Se puede decir que Juan Posada ha muerto al pie del cañón y en plena juventud pese a los muchos años que tenía. Vivía y hasta entrenaba todas las mañanas como si fuera un niño. No abusaba de nada, dormía temprano y vivía para darse a los demás. Especialmente a su segunda mujer, Margarita, y sus muchos hijos y nietos. También con sus amigos más íntimos entre los que tuve la fortuna de encontrarme. Se desvivió ilusionado con su hijo menor, Antonio, que quiso y fue torero, a la postre sin suerte. Y últimamente con su nieto, Santiago Ambel, su mayor ilusión.
Descansa en paz, amigo del alma. Descansa porque te lo mereces después de una vida tan prolífica y creo que feliz pese a los muchos y graves avatares que la jalonaron. Aquí te vanos a recordar continuamente. Sobre todo yo, que esta temporada ya me he encontrado muy solo sin tu compañía mientras luchabas sin saberlo con la enfermedad que te ha llevado a la paz del Cielo. Hasta siempre, Juanito.
Es tanta la pasión con que se ve lo que hace José Tomás y tan poco fiables la mayoría de las críticas, que resulta francamente difícil discernir y opinar si no se está presente en cada una de las citas. Y en estos tiempos de crónicas veloces más aunque sepamos de antemano quien es quien y cuales son las preferencias de cada cual. De ahí que resulten más precisas y fiables las versiones de los que nos lo cuentan por teléfono. Pero la peña taurina más veterana y prestigiosa de Barcelona, Los de Gallito y Belmonte, ha terminado por premiar como mejor faena de las corridas de la Merced a José María Manzanares. Esa es la impresión que tuvimos tras hablar con nuestros comunicantes una vez celebrados los festejos.
¿No han notando últimamente que de modo sibilino, no pocos críticos afectos al clan de José Tomás están desmereciendo la temporada del extremeño que, aún sin ser tan contundente como la del pasado año, no es tan mala como algunos pretenden demostrar? Va a la cabeza del escalafón y en sus últimas corridas está cosechando importantes triunfos que apenas se reflejan en la prensa. Se ha llegado a decir que sus faenas son “tramposas”, y que lo del año pasado lo usamos como antídoto contra el diestro de Galapagar. Su nombre no aparece en los titulares que deberían destacarle, quedando relegadas al final de las crónicas sus obras más importantes. Pero los hechos son incontestables. La campaña 2008 de Perera fue histórica y, aunque quizá irrepetible, muy pocos toreros han sido capaces de lograr algo parecido. José Tomás nunca, por cierto. La mayoría de los comentarios que aquí aparecen en apasionada defensa de José Tomás, casi siempre lo hacen desmereciendo a Ponce. Pero ahora también a Perera. Por algo será. Y es que tanto el valenciano como sobre todo el extremeño sigue haciendo lo que les gustaría que hiciese José Tomás: Dar la cara en todas las ferias del mundo, alternar con sus más importantes rivales, matar toda clase de ganaderías y torear reses con las que la mayoría del escalafón no serían capaces de hacerles ni cosquillas. Sin ninguna propaganda, estamos comprobando que en la mayoría de las corridas que se están celebrando en las ferias más importantes se llenan las plazas. Pero de esto no se habla. Solo de que “ya están agotadas las entradas” al día siguiente de anunciar cualquier corrida de Tomás. Y es que los demás toreros no cuentan para la secta.
Pero en Las Ventas no pasó de discreta y, como casi siempre, incómoda cuando no insoportable. Un reducidísimo sector del público se encargó atinadamente de lograrlo contra el interés de la mayoría conformista y aborregada. El peor público taurino del mundo. En tal situación y con reses de dos ganaderías – increíble remiendo en tarde de tanto rumbo y categoría – El Juli fue mortificado sin que él osara responder ni se mostró tan resuelto y luchador como suele ante el peor lote aunque su segundo toro – de Garcigrande – se dejó sin más y nada por su violento genio el que abrió plaza. El otro del hierro sustituto fue el mejor y más noble de la tarde aunque sin romper del todo por feble y José María Manzanares, visible y compresiblemente nervioso a cuenta del follonero público, tampoco terminó de romperse ni capaz de redondear una entrecortada faena en varios pasajes elegantísima que, además, pinchó. Sendos pinchazos previos a sendas aunque no perfectas estocadas privaron a Miguel Ángel Perera de cortar una oreja de cada uno de sus toros – los dos del titular de Victoriano del Río – ante los que se mostró valentísimo y firmísimo pero no siempre templado, sobre todo en su emotiva faena al sexto que no cesó de embestir pegando cabezazos.
Incontrovertibles los ya concedidos por Taurodelta, seguro que hoy o mañana aparecerán los convocados por otras instituciones aunque supongo que algunas esperarán a que termine la ya mal llamada Feria del Aniversario que, se pongan como se pongan y digan lo que digan, es la prolongación comercialmente interesada de la de San Isidro. ¿O no? Entonces, ¿por qué tantas prisas?
A muchos ha sorprendido que la mayoría de los medios no se hayan hecho eco del acontecimiento en la descomunal medida de los dos años pasados cada vez que el de Galapagar triunfó sin entrar en más consideraciones ni matices respecto a los detalles positivos o negativos de sus actuaciones. Les daba igual ocho que ochenta porque siempre le pusieron cumbre, incluso en actuaciones malas sin paliativos. Y me refiero a los medios nacionales, no a la revista especializada permanentemente a su servicio como demuestra la portada de su último número en la que aparece a toda plaza lo de Jerez y minimizado en una esquinita el éxito de Castella en San Isidro. La repanocha.