Como suele, Simón Casas adelantó los carteles la Feria de Pentecostés en Nimes antes de que sepamos los de San Isidro que deben estar a punto, como los de otras ferias coincidentes con la extensísima e inevitable cita madrileña. Lástima que no se pueda estar al mismo tiempo en varios sitios aunque habrá que esperar para elegir entre el “morboso” mano a mano entre Castella y Perera - más interesante para los franceses que para los españoles – y lo que ese día nos sirvan en Las Ventas. En cualquier caso, quien más puede ganar o perder en este enfrentamiento es el francés porque Perera ya anda metido en mayores empresas. Para entonces, pueden haber pasado muchas cosas que todavía son incógnitas aunque, tal y como acabamos de ver a Perera en Castellón, a Castella en Fallas y si en Madrid uno y otro se muestran como en estas dos primeras ferias, el duelo habrá perdido el morbo tan inteligentemente buscado.
De apasionante batalla en la cumbre podemos calificar lo acontecido en las dos primeras grandes ferias de esta temporada. Aunque ninguno de los principales contendientes combatieron frente a frente sino cada cual por su lado, fue evidente que cuanto hicieron contenía inequívocos mensajes. Sobre todo los de Enrique Ponce y Miguel Ángel Perera porque el cuarto en discordia, El Juli, habló en Fallas antes que sus ilustres colegas y su meritísima labor frente a un difícil toro de Jandilla quedó relativamente eclipsada por cuanto sucedió después. No obstante, tanto esta importante faena de El Juli como las que a Ponce y a Perera les dieron la victoria en ambos ciclos, las llevaron a cabo con reses muy complicadas, mientras que la más celebrada de las cuatro que realizó José Tomás, tuvo lugar ante el mejor toro de Fallas, un estupendo y muy fácil ejemplar de su ganadería predilecta, Núñez del Cuvillo.
El falso ataque de dignidad que acaba de padecer José Tomás intencionada e increíblemente aliado con Paco Camino en su torvo propósito de hacerse más y más publicidad a costa de sumarse gratuita y cobardemente al linchamiento de un compañero que curiosamente es nieto de Antonio Ordóñez, hijo de Paquirri y sobrino de Luís Miguel Dominguín - habría que saber quien convenció a quien y si ambos hubieran osado o no dar este paso de haber estado todavía vivos tan ilustrísimos difuntos –, no se atrevieron a rumiarlo y menos a exhibirlo, como tampoco Morante aunque éste protestó más visceralmente que con tanta maldad, cuando la Medalla de Oro de las Bellas Artes se la dieron a Molés. Tampoco se atrevieron en este caso, por cierto, ninguno de los que estos días tanto disfrutan con el acoso y derribo del mayor de los Rivera.
Ayer pudimos leer una noticia que en titulares afirmaba que para la próxima feria de Fallas en Valencia ya se han agotado las entradas para las corridas de José Tomás y de Cayetano como si únicamente fueran ellos los causantes de tal expectación. Pero resulta que con José Tomás está anunciado Sebastián Castella, y junto a Cayetano nada menos que Enrique Ponce y José María Manzanares. ¿Es que Castella, Ponce y Manzanares son tres cualquiera que carecen de importancia y de tirón taquillero? Pronto empiezan algunos a intentar confundir al personal y a crear ambiente proclive a sus preferencias o intereses. No hay derecho. Pero así está últimamente la información taurina.
Los que intentaron desacreditar a Francisco Rivera Ordóñez cuando anunciaron la noticia de que le había sido concedida, han logrado el efecto contrario al que se proponían. La gran popularidad del hijo mayor de Paquirri mezclada con las declaraciones de Morante – inoportunamente despectivas para su compañero - y las posteriores del apoderado de Cayetano en las que anunciaba que su torero no iba a compartir cartel una sola vez con el de La Puebla a raíz del “ataque” de éste a su hermano, están siendo aprovechadas por todos los espacios del corazón de las televisiones y de los portales de Internet para remover el asunto como si fuera un escándalo mayúsculo cuando lo verdaderamente escandaloso fueron varias concesiones anteriores a las que casi nadie osó mencionar y menos criticar como han hecho ahora.