Emulando a tantos otros, el crítico taurino de ABC llevaba más de dos años con lo del “dios de piedra” y tratando al torero de Galapagar de máximo figurón del toreo estuviera como estuviese, fuera en la plaza que fuese y sin apenas importarle con qué toros venía actuando en la mayoría de sus escasas apariciones. Pero las grandes polémicas desatadas con la devolución de la Medalla de las Bellas Artes y tras su exclusión de la próxima feria de San Isidro han salido al revés de lo que pretendían. Como El Mundo, El País, La Razón y no pocos especialistas de prestigio han tomado postura contraria a la penúltima estrategia del tomasismo, el señor Zabala de la Serna acaba de complacernos con una columna titulada “José Tomás se equivoca” en la que, entre otras cosas referentes al serial isidril que nos aguarda, termina reconociendo que “…sin Sevilla, Madrid y Bilbao, no hay figura que valga. Para José Tomás, la Fiesta no se puede reducir a 420.000 euros.” Ovación y vuelta al ruedo, don Vicente. Por fin nos ha dado la razón.
Polos contrapuestos de la afición que sigue la Fiesta muy de de cerca y la discute más apasionadamente, con que ambos hubieran participado en una sola corrida hubiera bastado para dar relumbre y tensión a tan largo serial aunque cada cual yendo por su lado, como acaba de ocurrir en las dos primeras citas levantinas. Pero no estarán. Demasiado extenso el ciclo, como siempre, y esta vez con la mayoría de los carteles vulgar cuando no pobremente integrados para que, además de las dos grandes estrellas, falten otros como Cayetano y el rejoneador Ventura. A la espera de sorpresas entre los del montón que acaparan la mayor parte del serial, todo queda pendiente de las restantes figuras participantes aunque no muevan tanta controversia: El Juli, Morante, El Cid, Castella, Perera, Manzanares, El Fandi y ya veremos si Talavante… según la suerte les acompañe o no. Y entre éstos, tan solo Perera como máxima atracción desde el recuerdo imborrable de sus hazañas del año pasado.