A muchos ha sorprendido que la mayoría de los medios no se hayan hecho eco del acontecimiento en la descomunal medida de los dos años pasados cada vez que el de Galapagar triunfó sin entrar en más consideraciones ni matices respecto a los detalles positivos o negativos de sus actuaciones. Les daba igual ocho que ochenta porque siempre le pusieron cumbre, incluso en actuaciones malas sin paliativos. Y me refiero a los medios nacionales, no a la revista especializada permanentemente a su servicio como demuestra la portada de su último número en la que aparece a toda plaza lo de Jerez y minimizado en una esquinita el éxito de Castella en San Isidro. La repanocha.
No nos engañemos. Lo que verdaderamente nosinteresa a los aficionados, lo que más nos atrae en cada temporada es la batalla por el cetro del toreo que sostienen los diestros que persisten en línea de combate, tanto los que ocupan los primeros puestos como los que aspiran a ocuparlos. Entre los de la primerísima fila, los dos que más continúan empeñados en permanecer arriba están siendo El Juli y Miguel Ángel Perera. Pero ausente el extremeño de las ferias de Fallas y de Sevilla, y nuevamente herido en la corrida del domingo de Resurrección en Málaga aunque ya repuesto tras varios días de recuperación, la batalla continuará necesariamente en Madrid donde ambos van a tener la oportunidad de emplearse con la esperada contundencia. Sin embargo y en cuanto a resultados numéricos y premios logrados por ahora, El Juli perdió las primeras nominaciones oficiales y Perera solo ganó, bien es cierto que apabullante, la de Castellón, su única comparecencia en una de las primeras ferias importantes. Luces y coyunturales sombras que apenas restan para reconocer que ambos son, actualmente, los que salen más dispuestos y con más casta allá donde comparecen.
Pocas sorpresas en los premios de este año aunque, antes de concederse, muchos aficionaros especularon mucho sobre quien sería declarado como autor de la mejor faena y no tanto por lo que respecta al triunfador del ciclo que, por orejas cortadas y dada la rotunda calidad de la faena de Manzanares al sexto toro de Daniel Ruiz, corresponde por derecho propio al alicantino. Se ha premiado una de las faenas de Morante, la más celebrada del día de la insignificante corridita de Juan Pedro Domecq pese a pincharla. Fallo a espadas que privó a El Juli de salir por la Puerta del Príncipe al perder las dos orejas que tenía cortadas del cuarto toro de El Ventorrillo y, consecuentemente, impedirle ganar el premio al triunfador dado que de haber sido así hubiera cortado cuatro orejas en dos tardes, mientras que Manzanares ha logrado tres apéndices en tres actuaciones. Cabe preguntarse a quien le habrían dado el premio a la mejor faena si El Juli hubiera sido el indiscutible triunfador. ¿Se hubieran atrevido a quitar este premio a Manzanares e incluso a Talavante para dárselo a Morante? Seguro que sí. Aunque para premiar a Morante, los jurados hayan tenido que retorcer las cosas. Porque sin considerar el que debe ser obligado buen remate a espadas, tres faenas fueron más importantes que las de Morante: las mencionadas de El Juli y de Manzanares, e incluso la de Alejandro Talavante. Den por seguro que, si cualquiera de estos tres hubieran sido toreros sevillanos, Morante solo se habría llevado el premio al mejor toreo de capa, en lo que sí ha sido el mejor de la feria con notable diferencia.