¿No han notando últimamente que de modo sibilino, no pocos críticos afectos al clan de José Tomás están desmereciendo la temporada del extremeño que, aún sin ser tan contundente como la del pasado año, no es tan mala como algunos pretenden demostrar? Va a la cabeza del escalafón y en sus últimas corridas está cosechando importantes triunfos que apenas se reflejan en la prensa. Se ha llegado a decir que sus faenas son “tramposas”, y que lo del año pasado lo usamos como antídoto contra el diestro de Galapagar. Su nombre no aparece en los titulares que deberían destacarle, quedando relegadas al final de las crónicas sus obras más importantes. Pero los hechos son incontestables. La campaña 2008 de Perera fue histórica y, aunque quizá irrepetible, muy pocos toreros han sido capaces de lograr algo parecido. José Tomás nunca, por cierto. La mayoría de los comentarios que aquí aparecen en apasionada defensa de José Tomás, casi siempre lo hacen desmereciendo a Ponce. Pero ahora también a Perera. Por algo será. Y es que tanto el valenciano como sobre todo el extremeño sigue haciendo lo que les gustaría que hiciese José Tomás: Dar la cara en todas las ferias del mundo, alternar con sus más importantes rivales, matar toda clase de ganaderías y torear reses con las que la mayoría del escalafón no serían capaces de hacerles ni cosquillas. Sin ninguna propaganda, estamos comprobando que en la mayoría de las corridas que se están celebrando en las ferias más importantes se llenan las plazas. Pero de esto no se habla. Solo de que “ya están agotadas las entradas” al día siguiente de anunciar cualquier corrida de Tomás. Y es que los demás toreros no cuentan para la secta.