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06.08.2009
1ª y 2ª de la Virgen Blanca en Vitoria. Pincha Fuente Ymbro, triunfa Perera y avasalla Luque
Por Jon Ander Sanz
Fuente Ymbro pinchó en la corrida de ayer de Vitoria. Y lo peor de ese pinchazo fue que ocurrió en un cartel de figuras. Lo que todavía le puede pasar más factura. La corrida estuvo muy bien presentada pero pecó de falta de fuerza. En ella destacaron el segundo toro, encastado aunque se vino abajo pronto, y el sexto que se movió pero sin ninguna clase.
Primera de feria la Virgen Blanca de Vitoria. Mas de tres cuartos de plaza cubiertos en tarde de bochorno. Seis toros de Fuente Ymbro irreprochables de presentación y astifinos pero flojos y mansos. Los mejores, segundo por encastado aunque terminó a menos, y el sexto, noble pero soso. El Juli (turquesa y oro): Estocada caída y trasera, silencio; estocada, silencio. El Cid (azul marino y oro): Un pinchazo, estocada desprendida y trasera, aviso y un descabello, ovación con saludos tras aviso; metisaca muy bajo, estocada caída y un descabello, silencio. Miguel Ángel Perera (grosella y oro): Pinchazo, estocada y descabello, ovación con saludos tras aviso; estocada casi entera caída, oreja. Destacó en banderillas Alcalareño que fue obligado a saludar.
El Juli lo intentó en sus dos toros. Al invalido primero lo cuido mucho y consiguió extraerle bueno naturales, pero a pesar de los intentos del madrileño por cuidarlo, poco más pudo hacerle. Con el rajado cuarto también lo intento, pero sus esfuerzos fueron baldíos. A pesar de tener el peor lote se justificó.
El Cid, tuvo el mejor toro de la corrida. Un toro que embistió largo y con casta, le sacó cuatro tandas de derechazos, siendo buenas las dos primeras. Pero el toro se fue viniendo abajo al igual que la faena. Pese a ello, de haber matado bien el Cid, podría haber paseado un trofeo. Con el complicado quinto, abrevió.
Miguel Ángel Perera derrocho ganas y valor toda la tarde. con el flojo tercero, empezó cuidándolo por alto. Pero la faena no toma vuelo por las caídas del toro. Con el sexto se esforzó para cortar oreja. Derrochó valentía e inteligencia. Le instrumentó cuatro buenas series con la mano diestra, dos con la zurda y un circular invertido. Mató de estocada caída, pero el puntillero lo levantó tras doblar tarde. Sólo cortó una oreja, pero salvó la tarde que le deja bien situado para rematarlo en la corrida del viernes.
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2ª de la Blanca en Vitoria: Luque avasallador
Por Fernando Sánchez Vindel
En primer lugar hay que aclarar que no toda la corrida fue del hierro de El Pilar, pues 1º y 5º tenían el de Moisés Fraile. Fue en líneas generales una buena corrida de toros, destacando por su bravura el primero (será seguro el toro de la feria) y por su nobleza y boyantía el segundo.
Juan Bautista gozó del mejor lote con el que solamente se calentó a última hora y con más fuegos de artificios que reales. Ante su primero estuvo simplemente académico, cuando no desbordado. Destacaron unos doblones por bajo para iniciar la faena que, sin embargo, fue diluyéndose a medida que se sucedía el toreo despegado. El cuarto, un toro que se dejaba hacer, ya se le estaba escapando cuando hizo uso del toreo accesorio y de algunos atropellados adornos para cortar una oreja tras una gran estocada.
De Talavante, por el cariño que le tengo y por los momentos de crisis que está viviendo con la ruptura con su apoderado, prefiero no hablar demasiado. Sólo decir que tuvo un boyante segundo y un mansurrón quinto con los que anduvo totalmente perdido y despegado. Lo de andar despegado con los toros está siendo moneda común en Vitoria. Y es que en estas fechas cuando los toreros ven un toro en puntas se vienen abajo irremediablemente, como les ocurrió a las figuras del día anterior.
Y vamos ya con Daniel Luque. Creo que el mejor elogio que se le puede hacer es que nos pareció estar viendo torear a Enrique Ponce. Le tocaron dos mulos, sobre todo el primero, que salía siempre de cada muletazo (con el capote poco pudo hacer) mirando al tendido. Pues bien, a base de dejarle la muleta en la cara tras cada embroque consiguió el milagro de irlo encelando hasta incluso poder ligar series de muletazos. Si mata a la primera habría sido de dos orejas. Pero es que el sexto fue otro toro muy parado y remiso a embestir. Luque, a base de atacarle, lo exprimió como a un limón hasta que no quedaba ni una gota. El fallo a espadas y con el verduguillo dejaron la actuación en saludos desde el tercio, no pudiendo salir a hombros por la puerta grande. Pero para entonces la tarde ya había sido suya. Gloria y honor a Daniel Luque, figura del toreo.
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